close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
De caras, genes, chicles y justicia
¿Es ético y socialmente justo que una nueva técnica molecular que promete adivinar la apariencia de una persona a partir del material genético dejado en una mancha de sangre, en una colilla de cigarro o incluso en un chicle masticado, sea usada para investigar un crimen y dar con los responsables?
Por PUB UNAM
9 de marzo, 2016
Comparte

Por: Vivette García Deister

En el creciente campo de investigación en genética forense, una nueva técnica molecular promete adivinar la apariencia de una persona a partir del material genético dejado en una mancha de sangre, en una colilla de cigarro o incluso en un chicle masticado. Para muchos (y así lo han reportado varios periodistas científicos), es el sueño hecho realidad de cualquier perito forense. La técnica se llama fenotipado a partir del ADN (Forensic DNA Phenotyping, o FDP) e implica la extracción, a través de metodologías moleculares, de información que se considera útil para predecir las características visibles externas de los individuos, como el color de los ojos, el color del cabello o el color de la piel.

Se espera que el FDP pueda generar pistas para la investigación, que permita identificar potenciales sospechosos y dar con perpetradores desconocidos que no se pueden identificar a través de las técnicas convencionales de la genética forense (en las que el perfil genético obtenido a partir de la muestra sospechosa se compara con una base de datos de perfiles genéticos hasta, idealmente, hallar una coincidencia e identificar al presunto criminal). En un caso hipotético, la apariencia de un sospechoso se recrearía de la siguiente manera:

Una cantidad pequeñísima (0.05 nanogramos) de ADN se obtiene a partir del fluido biológico dejado en una escena del crimen. Un servicio bioinformático como el Parabon Snapshot™ (que provee Parabon Nano labs en EEUU) predice con un cierto intervalo de confianza el color de ojos (p. ej., ojos verdes: 61% de confiabilidad; ojos verdes o azules: 71% de confiabilidad; ojos distintos a cafés: 99% de confiabilidad), el color de cabello (p. ej., rubio: 15.2% de confiabilidad; rubio o pelirrojo: 99.6% de confiabilidad; color distinto a café o negro: 99.6% de confiabilidad), y el color de piel (p. ej., piel muy clara: 78% de confiabilidad; piel clara: 97.1% de confiabilidad; piel de color distinto a moreno u oscuro: 97.1% de confiabilidad).

Con este resultado se excluirían como sospechosos a individuos de piel morena a oscura, cabello café o negro y ojos cafés o negros. Y la búsqueda se concentraría en individuos de piel clara, cabello rubio o pelirrojo, y ojos verdes o azules.

Pero el servicio que provee Parabon Nanolabs va más lejos. Usando marcadores informativos de ancestría (porciones del ADN a partir de los cuales se estima el origen geográfico de los ancestros de un individuo), Snapshot™ también infiere la forma de la cara. Ambos tipos de información confluyen en una fotografía virtual –llamada perfil compuesto– que las autoridades integran a su averiguación.

Hay al menos un caso documentado en el que este tipo de reporte se ha incorporado en una investigación policial en Estados Unidos. Quienes buscan aclarar el asesinato de una mujer joven y su hija de 3 años en Carolina del Sur han reducido su búsqueda a hombres afroamericanos a partir del perfil que arrojó Snapshot™. Pero la imagen, que en enero de 2015 fue difundida por la policía estatal, es tan solo una aproximación a la posible apariencia física del potencial sospechoso (la cual puede variar con la edad -que no se puede predecir a partir del ADN-, la presencia de cicatrices, fracturas, cabello facial, cirugías, etc). Además, la imagen no aporta muchos elementos contextuales, al tratarse del asesinato de una familia afroamericana en un estado cuya población afroamericana es cercana al 30%. El caso continúa sin resolverse. Una de las preocupaciones del uso del FDP es que arroja descripciones que se corresponden con tipos raciales, lo cual puede contribuir a reforzar la de por sí extendida discriminación racial en el sistema judicial estadounidense. La técnica ya está dando de qué hablar en diferentes partes del mundo.

Manfred Kayser es investigador del Departamento de Biología Molecular Forense del Centro Médico de la Universidad Erasmus en los Países Bajos, y es también uno de los más activos proponentes del uso de esta técnica, que aún se encuentra en ciernes. A finales de 2015 publicó un artículo en la revista Forensic Science International: Genetics, en el que explicaba las bases metodológicas del FDP, abordaba sus potenciales usos y también examinaba algunas consideraciones éticas de su aplicación en el contexto judicial. Su conclusión general era que la inyección de capital proveniente de los sectores público y privado para desarrollar el FDP es deseable y urgente (incluso sugería que es justificable suspender algunas preocupaciones éticas en torno a la confidencialidad), y hacía un llamado a la creación de consorcios internacionales con el fin de perfeccionar el poder predictivo de los marcadores genéticos actualmente utilizados.

El texto provocó una respuesta del orden de las colaboraciones que el mismo Kayser promovía: colectiva e internacional. 10 expertos en los estudios filosóficos y sociales de la genética forense, de universidades y centros de investigación ubicados en los Países Bajos, Alemania, Portugal, el Reino Unido, Suecia y Estados Unidos, publicaron a mediados de enero de 2016 una enérgica carta al editor de Forensic Science International en la que hacían ver el tratamiento deficiente de los aspectos éticos, legales y sociales de la FDP por parte de Kayser. Esta columna es una pequeña contribución, desde México, a la discusión crítica de este tema, en 3 puntos principales:

1. Inferencia de las características externas visibles de una persona y el derecho a la confidencialidad de sus datos personales

Según Kayser, el color de ojos, el color de cabello y el color de piel de una persona son visibles a todos, por lo tanto, no puede considerarse información confidencial. Pero la manera en la que el FDP obtiene esta información no es, por así decirlo, a simple vista. La inferencia que va de la muestra de fluido biológico a la fotografía virtual del potencial sospechoso conlleva una serie de presuposiciones (por ejemplo, que hay una correlación entre el origen ancestral de un individuo y la forma de su cara o el color de su piel; que la presencia del material biológico de un individuo en la escena del crimen es un indicador de su participación en el crimen), e implica la generación de un perfil genético y fenotípico, y su incorporación en una base de datos para uso forense. Los usos que pueden dársele a la información generada por el FDP, presentes o futuros, rebasan las expectativas y las posibilidades de aquello que se observa a simple vista. La apariencia observada y la apariencia inferida no proveen información personal equivalente.

2. La analogía entre “testigo biológico” y testigo ocular

El argumento de Kayser para recomendar el uso del FDP está basado en una analogía. Para él, los resultados que arroja el fenotipado por ADN pueden servir como testigo biológico, de manera similar a como funcionan los testigos oculares. La analogía parece evidente, incluso, el aura de cientificidad que envuelve al FDP parecería ponerlo en ventaja frente al testimonio de un testigo ocular, el cual “se sabe”, dice Kayser, que es “poco confiable”. Si en el caso de la observación directa (testigo ocular) se obtiene un retrato hablado que se incluye en las investigaciones, la imagen obtenida a través de Snapshot™ (testigo biológico) puede considerarse también como un retrato hablado y estar sometido al mismo tipo de consideraciones legales. Pero se trata de una falsa analogía. La falacia consiste en comparar ambos hechos, la observación directa y el fenotipado por ADN, poniendo de relieve las semejanzas entre ellos mientras se dejan de lado diferencias importantes, diferencias que hacen la comparación incorrecta desde el punto de vista lógico. El argumento de Kayser es falaz porque del hecho de que el FDP arroje una imagen no se sigue que ésta y el retrato hablado de un testigo ocular compartan las mismas propiedades ni que sean similares en todos los aspectos (como vimos antes, el proceso inferencial es muy distinto). Además está el problema de su validez como evidencia. Mientras que el testimonio de los testigos oculares está admitido (reconociendo sus sesgos e imprecisiones) como fuente de evidencia en el sistema judicial, aún no se ha determinado si el FDP puede contribuir de manera relevante y consistente en la investigación criminal. Más difícil resulta evaluar su validez si no se hacen explícitas las presuposiciones que su uso acarrea.

3. Determinismo genético, otra vuelta de tuerca

Si nos fijamos bien, tanto el entusiasmo como el escepticismo que rodean el uso del FDP pasan por tomar una posición frente al determinismo genético. Quienes están convencidos de que el ADN posee todas las instrucciones que dan lugar a las características físicas de un individuo abogan por la utilidad de hacer una especie de ingeniería inversa de la cara a partir de algo tan mundano como un chicle masticado (sobre todo si, en el camino, obtienen enormes ganancias: el costo de un perfil compuesto es de alrededor de 5,000 USD). Pero los biólogos (y los filósofos de la biología) saben desde hace muchos años que la expresión de los genes es compleja y que el ADN no determina ni la biología ni las características físicas ni conductuales de una persona. Es decir, que no hay una línea causal directa que conecta genes con apariencia. ¿Por qué, entonces, se sigue propagando el modelo determinista y se utiliza como el fundamento teórico de una nueva tecnología forense? Una posible respuesta está en la aparente simpleza del modelo, que permite transitar del determinismo genético al determinismo tecnológico en un solo paso: el desarrollo de una tecnología que identifique a un criminal a partir de una pequeñísima concentración de su ADN, sin necesidad de compararlo con nada, parece ser la solución tecnológica a los problemas de inseguridad y de justicia.

Es muy temprano para saber si el fenotipado por ADN puede convertirse en la nueva reina de las pruebas forenses, pero no es demasiado pronto para intentar trazar una relación entre ciencias biológicas y justicia social que no esté bajo la influencia del determinismo genético.

 

* Vivette García Deister, Facultad de Ciencias – UNAM.

 

 

@bioeticaunam

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.