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Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
De la inteligencia biológica a la artificial, ¿sólo una analogía de distancia?
The Animal-AI Olympics es un proyecto multidisciplinario que pretende plantear las diferencias y similitudes entre los modos de pensar de las máquinas, los animales y los humanos.
Por PUB UNAM
29 de mayo, 2019
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Por: Rodrigo Ramos Xochiteotzin

Oscar Schwartz, a través del MIT technology review, ha anunciado que este año se llevará a cabo una olimpiada. Nada nuevo bajo el sol, durante años se han consagrado eventos multitudinarios a ellas, a sus desafíos al cuerpo y a la inteligencia. Spinoza ya lo sospechaba, nadie sabe lo que puede un cuerpo. Lo que llama la atención es que, en esta ocasión, el evento se dedica a buscar habilidades en máquinas cuya “inteligencia” se define en función de su desenvolvimiento en diferentes ambientes. ¿Hay que mencionar aquí que estas pruebas fueron diseñadas originalmente para evaluar la cognición animal?

De acuerdo con la nota, el agente maquínico que mejor se desenvuelva, gana. Aquí, “mejor” quiere decir lo siguiente: de acuerdo con una serie de difíciles pruebas, se promediará el puntaje obtenido en cada una de ellas, cuyo grado máximo o mínimo será determinado por los criterios de los organizadores. El resultado que alcance el promedio más alto se planteará como una “forma de inteligencia generalizada”; en otras palabras, buscan un tipo de “sentido común”.

The Animal-AI Olympics se sitúa en un proyecto multidisciplinario que pretende plantear las diferencias y similitudes entre los modos de pensar de las máquinas, los animales y los humanos. ¿Cómo puede pasar desapercibida esta triada? No hay duda alguna, evoca a aquellos ejemplos usados por Norbert Wiener para crear una nueva ciencia: la cibernética. En ella, Wiener plantea que el estudio de sus comportamientos se reduce a una actividad de intercambio de mensajes o comunicación. Al hacer esto, ya no hay una jerarquía ontológica que ponga al ser humano sobre todas las cosas; es decir, ni los animales ni las máquinas son meros instrumentos de nuestros deseos. Esta cuestión podría emocionar hasta a los bioéticos más liberales, ya que una de sus hipótesis principales no radica en el especismo.

No obstante, no se usa textualmente el vocablo de cibernética. ¿Por qué? La razón es simple: desde hace algunas décadas, la emergencia de la inteligencia artificial y las ciencias cognitivas desplazó su uso, mas no su discurso. Un simple ejemplo basta: Matthew Crosby, miembro del comité organizador, espera que este proyecto arroje luz sobre “cómo trabajan nuestros cerebros”. Sean modelos virtuales o mecánicos, no operan sin tender una analogía de funcionamiento entre el modelo diseñado y nuestro cerebro. La treta se basa en esa figura retórica que no peca de inocencia.

Así, pues, ¿esta “capacidad de adaptarse rápidamente a nuevas situaciones o traducir habilidades de un tipo de actividad a otra” es una de las condiciones necesarias para que, en un futuro próximo, convivamos a diario con estos prototipos como con otros animales no-humanos? ¿Acaso no lo hacemos ya? La sensibilidad de las máquinas permitiría a éstas andar en el “mundo real” sin supervisión humana.

En todo caso —y no en última instancia—, habría que plantear la pregunta sobre la cibernética: ¿ciencia o tecnología? Porque si fuera el caso que la inteligencia artificial esconde dentro suyo al bastión conceptual cibernético, entonces estaría íntimamente relacionado con esa otra hipótesis que la acompañó desde su emergencia y algunos llaman segunda cibernética; es decir, con la experimentación total de ésta en el campo social, económico, político, ecológico, ético y estético, pero ese es otro cuento que será contado en otra ocasión.

* Rodrigo Ramos Xochiteotzin estudia el último semestre de la Licenciatura en Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, es prestador de servicio social en el Programa Universitario de Bioética. Forma parte del Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica IN403317 titulado “Epistemología de la tecnología y el desarrollo del conocimiento científico”. Ha escrito artículos en revistas estudiantiles como el Aleph de la Facultad de Ciencias y Laberintos de la Facultad de Filosofía y Letras, así como en la Revista Ecfragrama.

@bioeticaunam

Las opiniones publicadas en este blog son responsabilidad únicamente de sus autores. No expresan una opinión de consenso de los seminarios ni tampoco una posición institucional del PUB-UNAM. Todo comentario, réplica o crítica es bienvenido.

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