close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
¿Debemos dejar de comprar mascotas?
Es fundamental que los ciudadanos conozcan que las personas que se dedican a la venta de animales no buscan garantizar su bienestar, lo que buscan es obtener la mayor ganancia económica posible a costa de un ser vivo.
Por PUB UNAM
30 de agosto, 2017
Comparte

Por: Marga Lorena González Olivares

Las reflexiones éticas y jurídicas en torno a las mascotas no pueden ser dejadas de lado. En las calles de la Ciudad de México podemos observar la compra-venta de animales de compañía que se venden ya sea en la vía pública o se entregan previo pedido por internet. Por lo general se trata de animales enfermos, alojados en malas condiciones, destetados antes de lograr su tiempo de desarrollo, que están en estado de sufrimiento y maltrato.

De acuerdo al artículo primero de la Ley de Protección a los Animales del Distrito Federal, “se debe garantizar su bienestar, brindarles atención, buen trato, manutención, alojamiento, desarrollo natural, salud y evitarles el maltrato, la crueldad, el sufrimiento, la zoofilia y la deformación de sus características físicas; asegurando la sanidad animal y la salud pública”.

Lo anterior se agrava debido a que el artículo veinticinco de la citada ley explicita que queda prohibido por cualquier motivo: “ La venta y explotación de animales en la vía pública o en vehículos” (fracción V); La venta de animales vivos en tiendas departamentales, tiendas de autoservicio y, en general, en cualquier otro establecimiento cuyo giro comercial autorizado sea diferente al de la venta de animales” (fracción VI); y “la comercialización de animales enfermos, con lesiones, traumatismos, fracturas o heridas” (fracción XII).

Así mismo, el artículo 35 dice que “toda persona física o moral que se dedique a la cría, venta o adiestramiento de animales, está obligada a contar con la autorización correspondiente y a valerse de los procedimientos más adecuados y disponer de todos los medios necesarios, a fin de que los animales reciban un trato digno y respetuoso y mantengan un estado de bienestar de acuerdo con los adelantos científicos en uso. Además, deberá cumplir con las normas oficiales mexicanas correspondientes”.

Por lo tanto, la venta de animales en la Ciudad de México sin autorización legal, en toda vía pública sean calles, ferias, mercados populares, caminos y puentes o transporte público, es ilegal. Por si esto no bastara, el artículo doce propone: “promover la participación ciudadana a través de sus órganos de representación ciudadana e instrumentos de participación, a fin de difundir la cultura y la protección a los animales”.

Es fundamental que los ciudadanos conozcan que las personas que se dedican a la venta de animales no buscan garantizar su bienestar, lo que buscan es obtener la mayor ganancia económica posible a costa de un ser vivo. Suelen mantener a los animales en pésimas condiciones, en lugares hacinados, sin una alimentación adecuada, precipitando la reproducción mediante medicamentos y fomentando a las hembras a parir una y otra vez. Por si eso fuera poco, al buscar un mejor linaje, “una raza más pura” se realizan las cruzas entre mismas líneas sanguíneas, que conllevan a los animales a tener deformaciones o malformaciones genéticas. De hecho muchos animales padecen una muerte prematura debido a factores como estar en contacto con fuentes de infecciones por bacterias o virus que los criadores y vendedores no vigilan, sea por ignorancia o negligencia ya que no cuentan con instalaciones que garanticen condiciones mínimas de higiene, salud y bienestar para el animal.

Hay lugares que cuentan con los documentos que los autorizan para ejercer la venta de animales. Éstos, en un escenario ideal, deberían de contar con personal capacitado para el manejo y cuidado sobre las necesidades que garanticen un mínimo de bienestar, pero lamentablemente han sido del conocimiento público los hechos deleznables sobre el maltrato animal ocurridos en establecimientos de venta de animales con presencia a nivel nacional.

El lamentable problema es que, a pesar de la existencia de campañas sobre la importancia de la adopción de animales en lugar de su compra, el grueso de la población no se da cuenta de que al comprar se convierte en cómplice activo de un problema de dimensiones bioéticas: pronto esos animales que son vendidos y que estarán en situación de abandono, riesgo y calle.

Por ello y por muchas otras razones es nuestro deber ético y bioético el no incentivar la cosificación y mercantilización de la vida animal, sea esta legal o peor aún ilegal.

Por ser víctimas silenciosas del dominio humano, trivializamos o normalizamos todo por lo que pasan estos animales, los cuales tienen mínimas probabilidades de permanecer en una familia hasta su muerte natural y con atención humana.

Se necesitan más esfuerzos dirigidos a seguir concientizando a la población sobre el sufrimiento y carencias que padecen los animales vendidos, sea de manera legal o ilegal. Los seres humanos necesitamos comprender que no podemos ignorar los intereses de los animales manteniendo comportamientos y actitudes especistas.

Desde la reflexión bioética debemos retar la concepción tradicional que asume a los animales como seres desechables y reemplazables, debemos lograr que las generaciones presentes y futuras, aprendan a respetar y a cuidar a los todos los animales, no viéndolos como una mera propiedad o mercancía, sino como compañeros en nuestra vida.

Es un deber humano, decir ¡NO! a la venta de animales.

 

@bioeticaunam

 

Las opiniones publicadas en este blog son responsabilidad únicamente de sus autores. No expresan una opinión de consenso de los seminarios ni tampoco una posición institucional del PUB-UNAM. Todo comentario, réplica o crítica es bienvenido.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.