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Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
El derecho a morir (y vivir) con dignidad
La sociedad actual requiere de un consejero del final de la vida profesional, un asesor originado más allá de formación tradicional.
Por PUB UNAM
2 de agosto, 2017
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Por: Germán Novoa Heckel

La vida y la muerte son dos caras de la misma moneda, si bien la muerte sigue revestida de misterio y superstición, y también de mucho temor por desconocimiento de aspectos muy básicos que requieren ser comprendidos. Un punto crítico en esta dualidad existencial lo constituyen los enfermos e individuos cercanos al final de la vida o afectados en su existencia en una forma amenazante. Esta sociedad, con todos sus adelantos técnicos y tecnológicos adolece todavía de la falta de un tecnólogo profesional y especializado capaz, que sepa guiar a las personas a resolver sus dilemas finales y existenciales prevalecientes, a concluir sus preguntas más acuciantes, anteriores al fin de la existencia como la conocemos, o para aquellos amenazados en la continuación de su existir. El saber de nuestra civilización ha llegado ya a un nivel tal de información (en esta era del conocimiento), que permite preparar a un individuo esclarecedor humano y humanista para la paliación del dolor psíquico extremo, con las características necesarias para ayudar en el bienestar de nuestros contemporáneos, y como ayuda necesaria para nuestros enfermos (el primer deber del médico es el de curar, de aliviar, y en último caso, el de consolar).

Mucho se ha hablado en los últimos años en relación con la tanatología y los tanatólogos, aunque no se ha revestido esta especialidad del debido rigor académico que pueda servir como fundación de una verdadera especialidad, en un inicio tal vez como diplomado, que bien podría surgir de la medicina, entre otras profesiones posibles. La combinación de diversas disciplinas (incluidas la tanatología) hoy día bien pudiera ser el camino de la creación de muchas subespecialidades nuevas.

La sociedad actual, con todo su adelanto, pero también con toda su complejidad, requiere de un asesor originado más allá de las líneas de formaciones tradicionales, restringidas ocasionalmente, si bien podrían servir mucho como punto de partida. Con los conocimientos de hoy día, bien pudiera diseñarse un currículo que abarque la mayoría de las disciplinas circundantes al tema.

Estoy proponiendo la creación de los consejeros del final de la vida profesionales. Y como soñar está permitido, me he dado a la tarea de discernir cuáles debieran ser los conocimientos y las tareas de este especialista por derecho propio:

Consejeros asesores en el derecho a morir con dignidad

Objetivo: proteger el derecho de (vivir y) morir con dignidad.

Profesionistas con preparación en:

-Medicina (y cuidados paliativos)

-Bioética

-Espiritualidad y creencia

-Tanatología

-Psicología (y psicoanálisis)

Tareas (ante el individuo enfermo o no, -en ocasiones, ante su representante- ante los dilemas importantes de la vida):

  1. Hacerle sentirse valorado, apreciado y amado.
  2. Ayudarle a clarificar sus valores y prioridades.
  3. Ayudarle a percibir la realidad y su entorno afectivo (familiar, otro).
  4. Ayudarle a entender sus opciones (físicas y mentales, afectivas) a futuro (corto, mediano y largo plazo) (abrir ante sus ojos este hecho del futuro y abrir esta posibilidad).
  5. Elaboraciones sobre la posibilidad de poder seguir agregando significado (valor y contenido) a su existencia (en su caso).
  6. Agravantes y atenuantes de su situación prevaleciente.
  7. Aclarar y profundizar con él (ella) su dilema (presente y futuro) de vida y muerte.
  8. Ayudarle a elegir, y perseguir en su caso, su decisión de vida o existencia (tomándolo todo en consideración).

Este breve esbozo pudiera servir de punto de partida. Los conocimientos en medicina y psicología seguramente constituirían una base de arranque. Abundando: una sólida preparación en medicina general y/o familiar, junto con conocimientos en cuidados paliativos sería de gran utilidad. La psicología debería orientarse a lo que se ha denominado como counseling y terapia breve, teorías acerca de la personalidad y conocimientos de psicoanálisis, entre otras técnicas que debieran cursarse en este currículo que se esboza (lo anterior deberá consultarse en específico con los expertos en la materia de que se trate, aquí sugeridos en aras de ejemplo en un inicio). Los temas de Bioética debieran centrarse en el desarrollo del profesionista dentro de la realidad ética, filosófica y existencial, así como el debate bioético contemporáneo, que conllevan los dilemas más frecuentes a los que se enfrenta el individuo de mucha edad, el enfermo terminal, y aún el enfermo en etapa crítica de su existencia, mismas que surgen en ocasiones por discapacidad y restricciones existenciales importantes desde el punto de vista físico, y en ocasiones de origen psicológico. La espiritualidad y creencia personales debiera abordarse a continuación desde las raíces de las formas de creencia más prevalecientes en el mundo, partiendo de los conocimientos de sus orígenes troncales, así como de sus ramificaciones, para dar una visión de conjunto que permita asesorar en las creencias más arraigadas en nuestro medio social, y para cada individuo del que se trate.

El profesionista en este sentido deberá ser una persona esclarecida y, como ya lo decíamos a la vez psicoanalizada como parte de su formación profesional. Finalmente, tendrá que revestirse a este individuo con los conocimientos específicos de la tanatología prevaleciente, que lo guíen y orienten en el objetivo y finalidad última del asesoramiento necesario y oportuno, para lograr un bien morir (o un bien existir en la continuación de una vida afectada profundamente en su esencia, y por ende en su curso, en su caso) de los seres puestos a su cuidado, siendo el objetivo último una vida y en su caso también, una muerte con dignidad como ya dijimos. Deberá estar versado en temas de eutanasia y deberá promulgar las ideas necesarias para llevar adicionalmente el debate de la misma a nivel público y en un primer plano, llevando al estado del arte necesario para el avance de nuestra sociedad o de la sociedad específica en la cual opere.

Las ideas y los conceptos que tenga que verter en cada caso deberán surgir de una formación sólida y extensa, profunda y vasta, concreta y realista, en individuos interesados que quieran trabajar en este desarrollo profesional de fuerte tinte psicológico, espiritual, emocional y médico concretos. Será, en otras palabras, un auténtico profesional de cuerpos y almas, chamán contemporáneo revestido de los mejores conocimientos de la cultura occidental y oriental, producto de la civilización que hoy nos nutre. Aún la sabiduría e información heredada por nuestros ancestros remotos deberá incluirse en su bagaje terapéutico (en la analogía médica, y para aclarar mejor el sentido de la idea, versado no solamente en la terapéutica medicamentosa moderna, sino también en la herbolaria y tradiciones milenarias como la acupuntura y otras medicinas alternativas). Sabrá tanto de medicina, como de literatura, de filosofía, psicología, bioética, derecho, biología, religiosidad, y de sus ciencias complementarias que nutran el esclarecimiento total de este individuo.

El currículo tendría que desarrollarse a detalle, tal vez como especialidad médica como base. El futuro de las profesiones parece estar en una colaboración de diversas disciplinas complementarias, que darán lugar a nuevos campos del conocimiento. Esta sería un ejemplo de ello. Decía yo que soñar se vale, y pregunto ahora ¿habrá alguien que quiera sumarse, aunque sea de forma preliminar, a un sueño como este, y a su iniciativa esbozada? La realidad prevaleciente (en su madurez) pudiera estar acercándose a este posible sueño de paliación del dolor existencial extremo, útil y necesario para nuestros contemporáneos y para nuestras poblaciones en globalización.

 

@bioeticaunam

 

Las opiniones publicadas en este blog son responsabilidad únicamente de sus autores. No expresan una opinión de consenso de los seminarios ni tampoco una posición institucional del PUB-UNAM. Todo comentario, réplica o crítica es bienvenido.

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