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Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
El centauro de Ortega y Gasset (segunda parte)
Si somos la realización de un proyecto que podemos llevar a cabo gracias al tiempo libre que nos deja la técnica, ¿no es absurdo optar por dejarse esclavizar por ésta, en lugar de crear e inventar?
Por PUB UNAM
19 de diciembre, 2018
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Por: Paulina Rivero Weber

En el mundo actual, ¿qué hacemos con el tiempo libre? Porque de acuerdo con José Ortega y Gasset, lo que hacemos es nuestro propio ser, entendido como un proyecto de vida que debe llevarse a cabo, que no está concluido. Si atendemos la más fundamental indicación del filósofo Karl Marx, coincidiremos en que es imposible preguntarnos qué hacemos con nuestro tiempo libre de manera general: existen muy diferentes estratos sociales, o clases sociales, como él las llamó, y en este caso el porcentaje de la población que en efecto tiene tiempo libre gracias a la tecnología, es mínimo. Los teléfonos celulares y la misma Internet han invadido el mundo, pero el acceso que se tiene a la tecnología y al tiempo libre que ella deja, es bastante disparejo. Aun así, preguntémonos: quiénes podemos estudiar, leer, ir al cine o a museos, esto es; quienes disfrutamos de tiempo libre gracias a los avances tecnológicos, ¿ocupamos el tiempo libre con calidad?

Y se me dirá acaso que deberíamos revisar quién define aquí lo que es y lo que no es una ocupación de elevada calidad. Y lo anterior es verdad, pero hay algunas evidencias que brillan. Podemos, por ejemplo, ocupar el tiempo en “pasa-tiempos” que son inventados específicamente para permitir simplemente que el tiempo pase, sin que tengamos que ser conscientes de ello, sin que tengamos que hacernos la pregunta clave que Michael Cunningham hace en Las horas: ¿qué hacer con cada hora? 

Pero ¿no acaso es absurdo, no acaso es un insulto tener la posibilidad de existir para buscar pasa-tiempos en lugar de crearlos? Si somos la realización de un proyecto que podemos llevar a cabo gracias al tiempo libre que nos deja la técnica, ¿no es absurdo optar por dejarse esclavizar por ésta, en lugar de crear e inventar? Sin duda mientras más esté resuelto el problema de nuestras necesidades primarias, más pasa-tiempos requeriremos: si no nos ocupamos de buscar y encontrar comida o de encontrar con dificultades como resguardarnos del frío, tendremos que invertir ese tiempo en otra cosa. 

Evidentemente, y bien lo sabía Cunningham, la cuestión es que, en cualquier pasatiempo, al pasar el tiempo, lo que pasa es la propia vida: ser, diría Martin Heidegger, es tiempo. Un pasatiempo puede ser crear una sinfonía o hacer un crucigrama, meditar o cerrar un negocio: todo cuanto ocupa nuestro tiempo libre. Porque el tiempo libre, que solemos llamar “ocio”, es la madre de todos los vicios y lo es también de todas las virtudes: sin tiempo libre y sin aburrimiento, no hay creación.

Con lo anterior llegamos a una cuestión clave: la sociedad moderna huye del aburrimiento, y por ello en lugar de crear, compra pasa-tiempos. Ya no hace falta aburrirse para así inventar y crear formas nuevas de pasar el tiempo; hay millones de ellas a la venta. Huimos del ocio y somos incapaces de perder el tiempo y aburrirnos; eso es un grave problema. Una conocida difusora de la ciencia, la doctora Sandi Mann, de la Universidad Central de Lancashire, Inglaterra, se ha abocado al estudio del aburrimiento y ha concluido que éste resulta imprescindible para crear nuevas conexiones mentales que nos conducen a ser más creativos. 

Pero ¿en verdad requerimos de resonancias magnéticas para saber lo anterior? La palabra griega skholè significaba “ocio”, pero de ahí precisamente se deriva la palabra “escuela”. José Ortega y Gasset lo sabe y se refiere también a ello, pero me parece oportuno ahora rescatar una idea del pensador francés Pierre Bourdieu. En sus Meditaciones pascalianas, Bourdieu insiste en que la skholè, es ese tiempo en el cual nos permitimos vivir sin presiones de ningún tipo. Y vivir así, en el ocio es algo necesario tanto para crear arte, como para inventar soluciones a un problema: sin ocio y aburrimiento somos menos capaces de crear.

De manera que más que buscar pasatiempos, quizá debamos invertir nuestro tiempo libre en no hacer nada e inclusive en aburrirnos. Esto es algo que conocieron bien los filósofos taoístas Laozi y Zhuangzi: el no hacer nada (wu wei) es precisamente lo que nos torna más creativos e imaginativos. Es importante y hasta urgente dedicar parte del tiempo libre a no hacer nada, a vivir sin presiones. Tal vez así logremos crear, finalmente, una forma de técnica diferente, que en verdad resuelva los problemas que la tecnología actual ha traído al mundo. 

No hay camino de regreso, el peligro que acecha al mundo no puede resolverse huyendo de la técnica hacia un supuesto estado natural idílico. Es la misma técnica que nos ha sumido en esta crisis mundial, tanto económica como ambiental, la que debe y puede sacarnos adelante de ella. Y para poder crearla, paradójicamente es necesario aprender a vivir, aunque sea por breves momentos, en el pretecnológico y sereno aburrimiento del edén perdido. 

 

* Paulina Rivero Weber es doctora en Filosofía por la UNAM, profesora de la Facultad de Filosofía y Letras, y directora del @bioeticaunam.

 

@bioeticaunam

 

Las opiniones publicadas en este blog son responsabilidad únicamente de sus autores. No expresan una opinión de consenso de los seminarios ni tampoco una posición institucional del PUB-UNAM. Todo comentario, réplica o crítica es bienvenido.

Fuentes:

Meditaciones Pascalianas, Pier Bordieu, Anagrama, 2006, Barcelona.

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