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Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
El futuro del Consejo de Bioética de la CDMX
La creación y funcionamiento del Consejo de Bioética de la CDMX refleja la realidad de la bioética del país: se escribe mucho (no suficiente y no necesariamente con calidad), y se apoya poco.
Por PUB UNAM
30 de enero, 2019
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Por: Jorge Alberto Álvarez Díaz

 

El decreto por el que se adicionan y reforman diversas disposiciones de la Ley de Salud del Distrito Federal (sic), por el que se crea la Comisión de Bioética del Distrito Federal (sic), se publicó en la Gaceta Oficial Distrito Federal (sic) el 14 de enero de 2016. Después de casi una década de gestiones. El Artículo 21 Quater dice que la Comisión de Bioética del Distrito Federal (sic) contará con: un Consejo, un secretario técnico, un coordinador hospitalario de bioética, un coordinador de ética en investigación, y la unidad administrativa necesaria para el cumplimiento de su objeto.

El Consejo lo preside el director de la Comisión de Bioética del Distrito Federal, con nueve consejeros: un representante de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, un representante de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM); un representante de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México; un representante de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (sic), nombrado a propuesta del Presidente de la Comisión de Salud y Asistencia Social; un representante de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica; un representante de la Secretaría del Medio Ambiente del Distrito Federal (sic); un representante de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación del Distrito Federal (sic); dos representantes de la sociedad civil, y un representante de la Secretaría de Salud.

El acto oficial de instalación del Consejo de la Comisión de Bioética del Distrito Federal (sic) tuvo lugar el 26 de mayo de 2017. La Primera Sesión Ordinaria ocurrió el 28 de junio de 2018. Fue un proceso lento y conseguirlo fue trabajo de grupo, desde luego, pero destaca la labor del doctor Francisco Roberto Hernández Alemán, secretario técnico. Su tesón logró hacer vivir la letra. Una parte, ya que nadie lo puede todo, y no porque no lo deseara, o porque no lo quisiera el Consejo de la Comisión de Bioética del Distrito Federal (sic), sino porque su creación y funcionamiento refleja la realidad de la bioética del país: se escribe mucho (no suficiente y no necesariamente con calidad), y se apoya poco. Quienes colaboramos como vocales en comités de bioética (ya sea Comités Hospitalarios de Bioética –CHB– o Comités de Ética en Investigación –CEI–), escuchamos más o menos lo mismo: no suele haber una infraestructura física para el comité (las reuniones se celebran en un espacio que amablemente algún servicio o persona pueden prestar), hay poco apoyo para el tiempo (una reunión lo requiere, necesariamente; las acciones, también), etcétera. En el caso del Consejo de la Comisión de Bioética del Distrito Federal, el inciso “C” del artículo citado, habla de una unidad administrativa, la cual no existe hasta el momento.

Si ahora se va al asunto más sustantivo del Consejo de la Comisión de Bioética del Distrito Federal, se pasa a los consejeros mismos. Leyendo el inciso “A” del artículo queda claro que debe reformarse para que esté acorde a los cambios con la nueva administración. También habría que aclarar algunos otros puntos. Si se indica que “todos los miembros deberán acreditar experiencia y conocimientos en el tema”, ¿quién debe asegurarse de ello?, ¿la institución al designar al consejero que corresponda?, ¿el Consejo de la Comisión de Bioética del Distrito Federal (sic)?, ¿ambos? Nada de esto se aclara en la Gaceta Oficial del Distrito Federal (sic). Quien sabe de bioética ha leído y escuchado muchas veces sobre informes realizados; por ejemplo, por las comisiones nacionales de bioética que ha tenido Estados Unidos, desde el clásico “Informe Belmont”. Se cita a los documentos no por mero colonialismo intelectual: las comisiones estuvieron constituidas por EXPERTOS. ¿Qué es eso? Es difícil de determinar, pero desde luego, en el momento actual, para serlo se debe contar con formación específica en bioética o se estará meramente opinando en lugar de argumentando. Si se quiere hacer un análisis económico o político sobre temas de salud, se espera que lo hagan economistas o politólogos; en bioética debería ser exactamente igual esa exigencia.

Y hay más, ¿qué sucede con temas como el equilibro de género? El Artículo 41bis de la Ley General de Salud indica que para la integración de los CHB y los CEI debería guardarse equilibrio de género. En el texto “Comisiones Estatales de Bioética. Lineamientos Operacionales” de la Comisión Nacional de Bioética dice que para la conformación e integración de estas comisiones “es conveniente considerar los criterios siguientes: carácter multidisciplinario e intersectorial; integración plural e incluyente con equidad de género; reconocimiento profesional y social de probidad”. Preguntas similares: ¿quién debe vigilar este punto?, ¿las instituciones?, ¿el Consejo?, ¿ambos?, ¿cómo? Muchos cuestionamientos que traducen mucho trabajo por hacer.

El trabajo no se hace solo, se requiere de personas que lo ejecuten, en un espacio adecuado. Esperemos que los cambios con las nuevas administraciones (federal y local) entiendan que lo que se destine a la bioética es una inversión, no un gasto, cuyo retorno se da con intangibles.

 

*Jorge Alberto Álvarez Díaz es profesor del Departamento de Atención a la Salud de la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco y representante de esta universidad ante el Consejo de la Comisión de Bioética del Distrito Federal. Cuenta con especialidades, maestría, doctorado y posdoctorado en Bioética. Tiene el Perfil Deseable del Programa para el Desarrollo Profesional Docente para el Tipo Superior de la Secretaría de Educación Pública, y es Investigador Nacional, nivel I, del Sistema Nacional de Investigadores.

 

@bioeticaunam 

 

Las opiniones publicadas en este blog son responsabilidad únicamente de sus autores. No expresan una opinión de consenso de los seminarios ni tampoco una posición institucional del PUB-UNAM. Todo comentario, réplica o crítica es bienvenido.

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