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Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
El cáncer se puede prevenir, pero nadie lo informa
¿Qué es lo que impide una difusión amplia e intensificada en nuestro país sobre las medidas de salud para prevenir el cáncer?
Por PUB UNAM
4 de enero, 2017
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Por: Germán Novoa Heckel

El cáncer es una enfermedad que se conforma a partir de la multiplicación de células fuera de control, que frecuentemente invaden otras áreas del cuerpo. Las células cancerígenas se reproducen incontroladas a partir de cambios celulares provocados (externos) o congénitos (o ambos), que inducen estos comportamientos aberrantes.

El cáncer no es una sola enfermedad sino muchas. Existen más de 100 variedades de cáncer posibles para el ser humano. Lo importante aquí es que el cáncer puede ser prevenido, y cuando se encuentra a tiempo (tamizajes – screening – y revisiones para detección oportunas) se puede resolver con una fracción del costo que se requiere para tratar un cáncer avanzado o incurable. Se concede que “alrededor del 50 % de los casos de cáncer se podrían prevenir con base en el conocimiento actual” (OMS). El cáncer, por otro lado, va en aumento (la Organización Mundial del Salud (OMS) alerta de que en las próximas dos décadas se espera un incremento del 70 % de nuevos casos de cáncer debido al crecimiento demográfico y al envejecimiento de la población) y sus causas intrínsecas se originan en los agentes causales ambientales que inciden en la enfermedad: sustancias químicas contaminantes, alimentos contaminados, polución, radiación, carcinógenos ambientales múltiples definidos como agentes físicos, químicos o biológicos, capaces de producir la enfermedad al exponerse al contacto con los tejidos de los seres vivos.

La buena noticia (si es que hay alguna) es que, de acuerdo con los centros de control de enfermedades de EUA (Centers for Disease Control, CDC) el riesgo de cáncer se puede reducir, de forma importante, a partir de elecciones saludables en relación con el bienestar personal del tipo de eliminación del tabaco, limitación del alcohol, protección de los rayo solares, dietas ricas en frutas, verduras y vegetales, moderación del peso y control de la obesidad, junto con aumento de la actividad física en el caso de sedentarismo e instauración de programas de ejercicio continuo. Ni más ni menos.

¿Cuál sería ahora, me pregunto, la mejor forma de difundir este mensaje en su detalle a la población expuesta a este mal de males? Las políticas de prevención para nuestro país en este renglón debieran instaurarse a la brevedad posible: como un programa permanente, que eduque a la población y que informe e insista acerca de las formas de vida saludables requeridas, junto con programas de detección temprana públicas y de bajo costo, de accesibilidad, en un principio, en los centros poblacionales más importantes del país. La modernidad contemporánea permite hoy día una amplia difusión por múltiples medios de comunicación que debieran ponerse al servicio de dichos programas. Los esfuerzos a este respecto debieran incrementarse de forma importante, dado que, dentro de las causas de muerte más reconocidas a nivel mundial -como es ampliamente conocido- se encuentra esta enfermedad, ocupando los primeros lugares en las listas de morbilidad y mortalidad en la mayoría de los países industrializados.

¿Qué es lo que impide una difusión amplia e intensificada en nuestro país, a diferencia de otros que ya trabajan fuertemente en ello? Las políticas de salud pública frecuentemente han resultado erráticas para nuestro entorno, en gran parte debido a las insuficientes presupuestaciones económicas (¿Disponibilidad presupuestaria deficiente en relación con nuestro sistema de corrupción? ¿Imprevistos en relación con la caída de los precios del petróleo? ¿Deficiencias en la preparación y capacidad de nuestros funcionarios y/o sus colaboradores?), pero también debido a políticas de prevención inconsistentes, en ocasiones inconexas (¿sexenales?), que aparecen por momentos y desaparecen en otros.

Las necesidades prioritarias de nuestro país por otro lado, se han centrado por épocas en resolver otros problemas de atención urgente (como nos informan), del tipo de creación de empleos y erradicación de la pobreza, que han resultado por cierto igualmente fallidos y que dejan de lado este tipo de campañas necesarias por atender lo más urgente, según lo entendemos de acuerdo con la información que provee la prensa a diario. ¿Podremos ya estar a la altura de poder implementar medidas de prevención? Los recursos empleados para curar a los enfermos de cáncer, que son cantidades estratosféricas, si se aplicaran a una prevención ahorrarían mucho de los gastos empleados de esta forma demostrablemente equivocada. Lo anterior se desprende de la realidad mencionada de que el tratamiento oportuno de estas enfermedades a partir de su prevención se realiza a una fracción del costo de una enfermedad avanzada e incurable. Estamos entonces llevando a cabo una política errónea de salud pública en este rubro, y posiblemente en otros muchos más, que no es dable abordar aquí en este momento.

En la incipiente e insuficiente medición de los fenómenos de salud en nuestro país encontramos también una causa de subdesarrollo: lo que no se mide no se puede mejorar. Necesitamos igualmente más y mejores mediciones epidemiológicas para determinar y justificar las erogaciones que se hagan en favor de la medicina de prevención en nuestro país. La presente tecnología permite a este respecto una intervención costo efectiva en este rubro. Nuevamente: lo inconsistente en las aplicaciones de las campañas de prevención para la salud debiera llevar a revertir este fenómeno a través de la intensificación de los medios disponibles, y establecerlos dentro de la política de salud de forma consistente y a largo plazo (permanente de ser posible). Es más caro tratar a los enfermos, que prevenir que enfermen en primer lugar. Las campañas permanentes en este y en otros campos de la salud redundan en ahorros económicos y de dolor y sufrimiento humano que bien vale la pena realizar. Es necesaria una vocación de servicio y ayuda por nuestros semejantes en el personal dedicado a estos rubros sensibles de la realidad nacional, además de la dedicación de recursos aplicados de forma profesionalmente efectiva y eficiente. ¿Estamos nuevamente ante el fenómeno consabido de ‘una muestra más del alto costo de la pobreza’?

 

@bioeticaunam

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