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Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
¿Es aceptable promover la crueldad hacia los animales en la televisión pública?
En un contexto de fuertes recortes al gasto público, ¿es aceptable que un canal educativo, como lo es Canal Once, emplee recursos públicos para la transmisión de contenidos en los que se maltrata y mata a los animales?
Por PUB UNAM
18 de mayo, 2016
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Por: Antón Aguilar García (@anton7ag) y Beatriz Vanda Cantón

Canal Once es una de las estaciones de televisión pública de mejor programación en Iberoamérica, lo que le ha valido numerosos premios y reconocimientos importantes. No obstante, el canal del Instituto Politécnico Nacional (IPN) transmite todos los lunes el programa “Toros, sol y sombra”, en el que se muestra el dolor que se inflige a los toros durante las corridas y se promueve la tauromaquia como una tradición valiosa. El programa le cuesta a los contribuyentes mexicanos más de 1.5 millones de pesos cada año, de acuerdo con un estado financiero obtenido por Humane Society International (HSI), organización líder en bienestar animal, a través del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales.

En un contexto de fuertes recortes al gasto público, ¿es aceptable que un canal educativo emplee recursos públicos para la transmisión de contenidos en los que se maltrata y mata a los animales?

En primera instancia vale la pena destacar que la tauromaquia es un espectáculo cruel y que ha venido perdiendo popularidad en México. Los espectáculos taurinos son crueles, ya que está demostrado científicamente que los animales son seres vivos capaces de sentir dolor, ansiedad, y sufrimiento, y se dan cuenta de lo que les sucede. Además de que estos espectáculos contribuyen a fomentar el ambiente de violencia y muerte que reina en nuestro país, pudiendo favorecer con ello a que la gente se acostumbre a ver con indiferencia la sangre y la muerte como algo cotidiano y normal. De acuerdo con una encuesta de Parametría, el 73% de los mexicanos apoya una prohibición de las corridas de toros a nivel nacional, el 86% se opone al uso de animales como entretenimiento y el 96% de la población considera que se debe sancionar a quienes maltratan a los animales. Las corridas de toros han sido ya prohibidas en los estados de Guerrero, Sonora y Coahuila.

En segundo lugar, es importante poner de relieve el mandato y el marco normativo que regula a la televisión pública en nuestro país, así como los reglamentos interno y orgánico del IPN, que establecen que Canal Once debe difundir los valores y manifestaciones de la cultura científica, tecnológica, humanística y social. Por lo que debe transmitir programas de televisión que sean de interés, utilidad para la sociedad en general y que fomenten una cultura pacífica y de sana convivencia. Además, el artículo 5º de la Ley Federal de Radio y Televisión subraya que la programación televisiva debe contribuir al desarrollo armónico de la niñez y la juventud. Cabe recordar que el año pasado el Comité de los Derechos del Niño de la ONU recomendó al Estado Mexicano impedir que los niños participen como espectadores en las corridas de toros, en virtud de la violencia física y mental asociada con la tauromaquia y el impacto negativo que puede tener en los menores de edad.

De acuerdo con un estudio del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), los niños de 4 a 12 años ven diariamente la televisión por un tiempo promedio de cuatro horas 34 minutos. Tomando en cuenta que el 95% de los hogares en México cuentan con un televisor, es claro que necesitamos contenidos que enaltezcan y promuevan actitudes y valores como la honestidad, la superación, la solidaridad con los que están en situación de vulnerabilidad o indefensión, el respeto a los demás, el cuidado por la vida y el ambiente, así como fomentar la paz en vez de promover la violencia.

Por otra parte, hay una clara tendencia a nivel mundial a eliminar los subsidios públicos en actividades que conlleven la crueldad contra los animales, especialmente de la industria de la tauromaquia. El Parlamento Europeo ya prohibió las subvenciones a los ganaderos de toros de lidia, quienes ya no pueden acceder a los créditos de la Política Agraria Común Europea.

La programación de la televisión pública se paga con el dinero de todos los mexicanos. Con un millón y medio de pesos se podrían brindar alrededor de 700 subsidios alimentarios adicionales cada año a familias que viven debajo del índice de pobreza y que tienen derecho a los beneficios sociales de Prospera, el programa de transferencias de efectivo condicionadas.

Quienes defienden la transmisión de este programa señalan que es una muestra de respeto a la libertad de expresión y que ha sido televisado por muchos años; este no es un argumento racional, sino una apelación irrelevante a la tradición que constituye una falacia ad antiquitatem, en la que se argumenta que una práctica o creencia se justifica, simplemente porque tiene una historia larga y establecida. Esta falacia asume que las causas que dieron lugar al comportamiento en la antigüedad continúan siendo válidas.

Además, el concepto de “libertad de expresión” no quiere decir que haya licencia para difundir todo tipo de contenidos. Es incorrecto que se utilicen fondos públicos para un programa de televisión que ofende la sensibilidad moral de la mayoría de las personas en la sociedad. Y es ofensivo, porque se trata de un espectáculo basado en la tortura, daño y privación de la vida de un animal capaz de sentir y de sufrir, sin un motivo vital o de intereses básicos en aras de un interés secundario como es la diversión. Que el programa Toros, sol y sombra sea tradicional en Canal Once tampoco constituye una buena razón para mantenerlo. El que un programa de televisión tenga muchos años de transmitirse no justifica, por sí mismo, que se deba seguir transmitiendo. HSI promueve una petición a Canal Once para suspender la transmisión de “Toros sol y sombra”, disponible aquí.

 

@bioeticaunam

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