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Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
Estudiantes de la salud y ‘selfies’. ¿Una mala combinación?
No es la primera vez que en México se genera polémica por causa de trabajadores del área de la salud que se toman, y comparten en redes sociales, fotografías en ambientes hospitalarios donde aparecen pacientes. ¿Qué hay de malo en lo que hicieron estas estudiantes?
Por PUB UNAM
1 de septiembre, 2015
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En menos de 10 días se publicaron dos notas periodísticas sobre estudiantes del área de la salud que tomaron, y compartieron en redes sociales y por aplicaciones de mensajería instantánea, fotografías donde aparecen ellas posando con pacientes en aparente estado delicado de salud. El primer caso fue el de una estudiante de Odontología de la Universidad del Valle de México en Reynosa, y el segundo fue el de una estudiante del CBTIS 122. Rápidamente ambas noticias generaron polémica en las redes sociales y en la sección de comentarios de las versiones en línea de dichos diarios. Ante lo sucedido la UVM emitió un comunicado donde indica que el caso será llevado al comité de honor y justicia de dicha universidad.

Esta no es la primera vez que en México se genera polémica por causa de trabajadores del área de la salud que se toman, y comparten en redes sociales, fotografías en ambientes hospitalarios donde aparecen pacientes. Tan solo en 2012 la comunidad médica fue sacudida por el caso de la doctora Mayté Rosas Gómez, quien compartió en Facebook varias fotografías de pacientes acompañadas de comentarios que fueron interpretados como ofensivos. Es más, en el ámbito internacional las noticias relacionadas con trabajadores de la salud que comparten fotografías de pacientes en redes sociales son comunes y habitualmente generan mucha discusión. Una simple búsqueda en Google arroja las siguientes notas: en el 2008, en el 2009, en el 2010, en el 2011, en el 2012, en el 2013, en el 2014, y algunas de este año 2015, 2015, 2015.

Selfie de pacientes en hospitales

Es cierto que todas estas noticias causan indignación y revuelo, pero lo que no queda claro después de leer las notas periodísticas sobre los dos recientes casos en México es qué hay de malo en lo que hicieron estas estudiantes. De hecho la mayoría de las notas ni siquiera menciona cuál es el problema moral de fondo con que trabajadores o estudiantes del área de la salud tomen fotografías a pacientes en ambientes hospitalarios, como si el problema moral fuera evidente. Es importante preguntarse entonces qué hay de malo en las acciones de estas estudiantes.

La primera respuesta que se puede ofrecer es que en la práctica médica no hay un lugar legítimo para que fotografías de pacientes se utilicen en los servicios de mensajería instantánea y en las redes sociales. Si esta fuera la respuesta correcta entonces queda clarísimo qué estuvo mal con las acciones de estas alumnas. Simplemente al utilizar aplicaciones de mensajería instantánea y redes sociales para compartir dichas fotografías las alumnas hicieron algo moralmente reprobable. Yo creo, y he defendido, que esta respuesta es equivocada. El problema con ella es que no distingue entre los diversos usos que se le pueden dar a estas tecnologías. Las fotografías de pacientes pueden ser utilizadas en tándem con aplicaciones de mensajería y redes sociales tanto para la enseñanza médica, como para solicitar apoyo en el diagnóstico de un paciente. Por ejemplo, una aplicación especializada que permite ambas cosas es Figure1. Dado que se pueden utilizar estas tecnologías para promover los fines de la práctica médica debemos decir que esta respuesta no es satisfactoria.

Selfie de pacientes en hospitales

Una segunda posible respuesta es que es la falta de consentimiento informado, por parte de los pacientes retratados, lo que hace que dichas acciones sean moralmente reprobables. Antes de avanzar más detengámonos un momento a explicar qué es el consentimiento y qué es el consentimiento informado. En la práctica médica, al solicitar consentimiento los trabajadores de la salud reconocen que los pacientes tienen derecho a aceptar o rechazar intervenciones que pueden afectar sus vidas. Así se protege su libertad para desarrollarse, elegir y actuar de acuerdo a sus razones e intenciones, mientras que se limita la posible injerencia de fuerzas externas. Ahora bien, hay tres condiciones, generalmente aceptadas, que se deben cumplir para que el consentimiento se reconozca como informado y válido. La primera es que al paciente se le provea con la información adecuada y que comprenda dicha información. La segunda es que el paciente sea competente para razonar acerca de las posibles consecuencias de aceptar la acción propuesta, y que con base en dicho juicio sea capaz de decidir si acepta o no. Finalmente, que el consentimiento del paciente no sea forzado, manipulado o impropiamente influenciado por los proveedores de salud u otras personas. Si estas tres condiciones se cumplen entonces podemos decir que hubo consentimiento informado.

En los casos que estamos examinando la pregunta sobre si hubo o no consentimiento informado es difícil de responder. ¿Por qué? Por al menos dos cuestiones. La primera es que no podemos conocer cuál era el estado mental de los pacientes que fueron retratados. La segunda, porque no existe evidencia física de que los pacientes hayan dado su consentimiento. Por ejemplo, la estudiante de la UVM afirma que la paciente dio, de manera verbal, su consentimiento para que ella tomara la fotografía: “y como era el primer día de mi practica yo quise tener obviamente un recuerdo, tome varias fotos y le pedí permiso a la señora de tomar una foto de nosotras, a lo cual la señora acepto .” Es más, cuando el caso llegue al comité de honor y justicia de la UVM, la universidad no tendrá cómo probar que la paciente no dio su consentimiento informado. La única manera en que la universidad podría intentar probar que la estudiante no obtuvo el consentimiento informado de la paciente es si intentara contactarla y le preguntase acerca de ello. Esto, obviamente, sería problemático. ¿Por qué? Porque se tendría que usar información confidencial sobre la paciente para poder localizarla y preguntarle sobre los hechos.

La discusión sobre el consentimiento informado resalta un problema sistémico. En México no existe una regulación uniforme sobre el uso de cámaras fotográficas dentro de ambientes hospitalarios, ni existen reglas uniformes sobre cuáles son los procedimientos apropiados para obtener consentimiento por parte de los pacientes. Es más, si usted ha pasado algún tiempo en un hospital, privado o público, lo más probable es que haya visto a algún doctor, enfermera o estudiante tomando fotografías con su Smartphone. Regresando a los casos que nos competen, es claro que la falta de consentimiento informado por parte de los pacientes haría que haber tomado esas fotografías fuera moralmente reprobable. Pero, como ya dije, probar que no hubo consentimiento informado no sólo es difícil, sino que al intentar probarlo violaríamos la confidencialidad de los datos de dichos pacientes. Si bien es cierto que la confidencialidad de los datos de los pacientes no es absoluta, y que en ciertos casos se debe violar dicha confidencialidad (por ejemplo, en casos en los que es necesario resarcir un daño grave, como en esta instancia), no queda claro que éste sea el caso.

La tercera posible respuesta es que las estudiantes se aprovecharon de su posición de poder para llevar a cabo estos hechos. Esta respuesta depende de la idea de que intrínsecamente existe un desbalance en la relación de poder entre pacientes y trabajadores del área de la salud. Este desbalance tiene una característica fija y otras que le son accidentales. La característica fija es que el trabajador de la salud posee mayor información sobre el estado del paciente que el paciente mismo, y esto le da cierto poder sobre él. Es cierto que esta característica se neutraliza cuando los pacientes a su vez tienen suficiente experticia médica. Por otra parte, las características accidentales, que en este caso parecen instanciarse en los dos casos que estamos discutiendo, es que los pacientes pueden encontrarse en un estado de vulnerabilidad física y/o mental. Es claro que un paciente que está afectado de sus capacidades mentales, o se encuentra en agudo dolor, está en una posición de desventaja respecto al médico tratante. Siendo este el caso podemos suponer, a partir de las fotografías mismas, que los pacientes estaban en un estado de vulnerabilidad tal que no les permitía rehusar la petición de las estudiantes.

Finalmente, una cuarta posible respuesta es que lo moralmente problemático es la actitud de las estudiantes frente a los enfermos, mostrada tanto en las fotografías como en los comentarios añadidos a las imágenes. Esta respuesta supone que los trabajadores del área de la salud tienen como obligación moral ser empáticos a las situaciones específicas de los pacientes. Si esto fuera así entonces podemos decir que lo que está mal de las fotografías es que existe una disonancia entre el estado de salud de los pacientes (al menos como se aprecia en las imágenes) y las actitudes exhibidas por las alumnas en las fotografías y en los comentarios que las acompañan.

Como hemos visto existen varias posibles respuestas a la pregunta de dónde se encuentra el problema moral de los dos casos discutidos. Es importante resaltar que dichas respuestas no son excluyentes. Esto quiere decir que aun cuando los pacientes hayan dado su consentimiento informado, por ejemplo, las acciones de las alumnas podrían ser consideradas como moralmente reprobables por las actitudes que ellas demuestran. Finalmente, es importante notar que estos casos muestran la importancia de que los estudiantes del área de la salud reciban educación en ética médica que no sólo responda a las problemáticas tradicionales, sino que también discuta los problemas éticos del siglo XXI. Por ejemplo, cuál es el lugar de las redes sociales en la práctica médica.

 

* César Palacios González (@CPalaciosG) estudia el doctorado Ética de la Ciencia en el Institute for Science Ethics and Innovation de la Universidad de Manchester.

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