Ética de la investigación durante una pandemia - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
Ética de la investigación durante una pandemia
¿Es ético acelerar los procesos a los que se someten para su aprobación los proyectos de investigación relacionados con el nuevo coronavirus?
Por Jennifer Hincapie S., Mario J. Cruz M., Irene Durante M. y Germán E. Fajardo D.
13 de mayo, 2020
Comparte

Ante una pandemia como la producida por el virus SARS-CoV2 (COVID-19), resulta indispensable una respuesta pronta y eficiente por parte de las autoridades sanitarias, los equipos médicos y la comunidad científica para hacer frente y superar de la mejor manera la crisis. En las siguientes líneas nos proponemos exponer algunos de los requerimientos éticos para el correcto desarrollo de la investigación científica en tiempos de crisis sanitaria.

La infección causada por el coronavirus genera cuadros clínicos que varían en sintomatología, en formas de evolución y en cuanto a qué población se ve afectada por el contagio. Sin conocimiento detallado tanto de la historia natural de la enfermedad como de un tratamiento profiláctico o terapéutico efectivo, más la inexistencia de una vacuna viable que prevenga el contagio y mitigue o cure los síntomas, la sociedad se ve ante la necesidad de exigir a los científicos que aceleren sus procesos de investigación.

En este sentido, la aprobación y validación de proyectos de investigación científica en el que se vean implicados animales y sujetos de investigación requiere de la disposición de tiempos prolongados que permitan la adecuada verificación del cumplimiento de las normas éticas y bioéticas nacionales e internacionales, que promueven y aseguran el respeto por los mismos; tal es el caso del Código de Núremberg, la Declaración de Helsinki de la Asociación Médica Mundial y el Informe Belmont, por mencionar solo algunos.

La situación actual exige prontitud en la generación de conocimiento científico en torno al COVID-19 que facilite la pronta identificación del comportamiento de la enfermedad, así como el reconocimiento de tratamientos efectivos para dotar al personal sanitario de las herramientas que le permitan paliar los efectos de la pandemia en la población. Sin embargo, aún con el panorama expuesto y con la necesidad imperante de respuestas efectivas y prontas, no se debe perder de vista las consideraciones éticas que validan y dan sustento a la investigación biomédica.

Los procesos de investigación científica en casos de crisis sanitaria requieren del apoyo integral de las autoridades sanitarias y gubernamentales, representado en el acceso inmediato a los datos producto de la vigilancia epidemiológica (concordantes con la realidad), el acceso a los recursos económicos mediante convocatorias públicas de proyectos de investigación, y la revisión detallada y pronta por parte de los comités de ética en investigación.

Puesto que la generación de conocimiento puede ayudar a preservar la salud de la población, vale la pena preguntarse: ¿es ético acelerar los procesos a los que se someten para su aprobación los proyectos de investigación relacionados con el nuevo coronavirus?

Si bien es evidente la necesidad de generación de conocimiento, resulta indispensable que el desarrollo de esta se realice en un marco de reconocimiento por los derechos humanos y los pactos y acuerdos internacionales que velan por el resguardo de la protección de los sujetos de investigación. Los comités de ética en investigación tienen probados y estandarizados sus procesos de evaluación; sin embargo, la necesidad mundial de respuesta a este problema de dimensiones globales es primordial; por ello, es justo priorizar la revisión de los proyectos encaminados a la generación de conocimiento de la enfermedad, fármacos efectivos para su tratamiento y formas de erradicación, como vacunas. La priorización de valoración no debe, en ninguna circunstancia, disminuir el rigor científico y ético con el que se efectúa, ya que este rigor asegura su calidad y aplicabilidad. De ahí que la respuesta a la pregunta planteada de manera previa es: más que acelerar, se requiere priorizar y resolver de manera expedita los procesos de revisión ética.

Hasta ahora son diversos los cuestionamientos en torno a los alcances y limitaciones de los consentimientos informados, tanto en la aplicación de la medicina ante un escenario de emergencia como en su uso en los proyectos de investigación. De acuerdo con el Consejo de Organizaciones Internacionales de las Ciencias Médicas, el documento “Pautas éticas internacionales para la investigación relacionada con la salud con seres humanos” afirma que “es necesario obtener el consentimiento informado en todas las investigaciones que se lleven a cabo durante las emergencias que involucren participantes humanos o sus muestras o datos identificables. Las pautas estipulan algunas circunstancias en las cuales el comité de revisión ética puede decidir dar una dispensa al requisito de obtener consentimiento informado: a) si no es factible obtenerlo y los estudios b) tienen un importante valor social y c) sólo suponen riesgos mínimos para los participantes”, por lo cual resulta indispensable la obtención del consentimiento informado; sin embargo, la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud han emitido una Orientación ética sobre cuestiones planteadas por la pandemia del nuevo coronavirus (COVID-19), en la que se enuncia que es recomendable la obtención de consentimientos informados amplios para el manejo de datos y muestras que den pauta a investigaciones futuras.

El consentimiento informado es un proceso comunicativo en donde se establecen, de común acuerdo, las aplicaciones y los límites de uso de la información que el sujeto de investigación está aportando; por su parte, los consentimientos informados amplios son acuerdos abiertos en los que se permite el uso de datos y muestras biológicas en proyectos de investigación que aún no están diseñados, en pocas palabras es la firma de un acuerdo en blanco; sin embargo, esta información podrá aportar información para la prevención de eventos de estas características.

Esta crisis sanitaria nos ha dado la oportunidad de aprender y reconsiderar varias situaciones, la primera es que cada miembro de la sociedad tiene un papel y un tipo de responsabilidad, y es menester de todos reconocerlo y actuar en pro de ello, como la aportación de información para que la comunidad científica pueda generar su conocimiento; la segunda es que las autoridades tienen un papel fundamental pero que sin el apoyo de la sociedad resulta muy complejo llegar a un buen resultado; y la tercera es que las crisis no se pueden superar si no hay de por medio el establecimiento de principios y valores éticos en todos los elementos que contempla la sociedad; valores como la transparencia, la equidad, la responsabilidad y sobre todo la solidaridad.

* Jennifer Hincapie es doctora en Filosofía, coordinadora del Programa Institucional Ética y Bioética de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM, y responsable del Campo de Conocimiento de Bioética del Programa de Maestría y Doctorado en Ciencias Médicas, Odontológicas y de la Salud. Magister y licenciada en Filosofía por la Universidad del Valle de Cali, Colombia. Mario Cruz es médico cirujano por la FM y maestro en Dirección de Centros Educativos por la Universidad Anáhuac. Es miembro del Comité de Carrera de la Licenciatura de Médico Cirujano, del Programa Institucional de Ética y Bioética, y responsable de procesos académico-administrativos en la Secretaría de Planeación y Desarrollo Institucional de la FM. Irene Durante es médica cirujana, especialista en docencia. Es Fellow de la Fundación para el Avance de la Investigación y Educación Médicas de Filadelfia, miembro fundador del Consejo Mexicano para la Acreditación de la Educación Médica y su representante ante la Comisión Nacional para la Acreditación de Médicos Graduados en el Extranjero del Departamento de Educación de Estados Unidos. Actualmente se desempeña como Secretaria General de la FM y presidenta del Consejo Mexicano para la Acreditación de la Educación Médica. Germán Fajardo es médico cirujano, especialista en otorrinolaringología y maestro en Alta Dirección con mención honorífica. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel I, y director de la FM. Ha fungido como investigador en ciencias médicas por la Comisión Coordinadora de los Institutos Nacionales de Salud, así como investigador en el Instituto Mexicano del Seguro Social. Es presidente de la Asociación Latinoamericana de Facultades y Escuelas de Medicina desde 2017.

 

Las opiniones publicadas en este blog son responsabilidad únicamente de sus autores. No expresan una opinión de consenso de los seminarios ni tampoco una posición institucional del PUB-UNAM. Todo comentario, réplica o crítica es bienvenido.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.