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Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
Hans Jonas y el COVID-19
A diferencia de quienes luchan en el frente de la pandemia, podemos y debemos llevar a la praxis dichos principios de responsabilidad y prudencia ante el cuidado de sí y de los otros, de los próximos y los distantes, de los vulnerables y de los más frágiles.
Por Angel Alonso Salas
26 de marzo, 2020
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A Kenya, Flor, Tirso, Pepe, Cristal, Cruz y Jorge, y, todo el personal de salud que está atendiendo a las personas diagnosticadas con COVID-19

 

En los últimos días hemos sido testigos de diversas acciones que la sociedad civil ha tenido hacia el personal sanitario que está atendiendo a quienes han sido confirmados con COVID-19, con expresiones de aplausos, porras o canciones desde los balcones. Al exterior de hospitales o por redes sociales, muchas personas se han puesto de acuerdo para agradecer públicamente durante unos minutos a las y los que no deben ni pueden estar en cuarentena porque las naciones transitan por esta contingencia sanitaria.

Los mensajes de los distintos sectores de salud han sido claros: lavarse las manos con frecuencia con agua y con jabón, no saludar de mano o beso, evitar los lugares concurridos, no automedicarse, encerrarse unos días para evitar contagios, hacer trabajo en casa y continuar con las actividades académicas y laborales en línea, en la medida de lo posible. Los sectores más vulnerables también han sido plenamente identificados: personas mayores de 60 años, embarazadas, pacientes con alguna enfermedad respiratoria y niñas y niños, por mencionar algunos. Pero como sabemos, estas medidas e indicaciones han sido ignoradas por muchas personas, que han emitido argumentos tales como: “esa fase no llegará a México”, “el coronavirus es un engaño y solamente afecta a quienes tienen una solvencia económica para salir al extranjero”, “únicamente les da a las personas blancas” o incluso “es una patraña de las grandes potencias del mundo para desacelerar económicamente a una nación o atacar a algún líder político”.

Las consecuencias de no seguir las indicaciones son contundentes y no las hemos aprendido. La desconfianza en nuestras autoridades políticas, educativas y sanitarias es un grave problema que no hemos logrado enfrentar. La desinformación, el pánico, las fakenews, la ignorancia y la burla son sumamente preocupantes, indignantes y hasta frustrantes. Así que, ¿qué debemos hacer ante este panorama en el que estamos inmersos?

Hans Jonas, a partir de su texto El principio de responsabilidad 1, contribuye a la reflexión a partir de dos principios: prudencia y responsabilidad. El primero apela a que, si una persona no conoce las consecuencias a corto, mediano y largo plazo de una acción, investigación, intervención o experimento, lo más sensato es no implementarla hasta que se cuenten con los mejores datos, para evitar producir daños irreversibles; el segundo exhorta a considerar las consecuencias que nuestras acciones tienen en vidas futuras, hasta la tercera generación. Esto último implica no sólo ver a nuestra propia especie sino también contemplar a otros seres vivos y a nuestro planeta en el horizonte de nuestra responsabilidad.

Ahora bien, a raíz de los últimos acontecimientos con el COVID-19, ¿no valdría la pena aplicar los principios de Hans Jonas en nuestra cotidianeidad? ¿En qué momento asumiremos en los hechos la prudencia y la responsabilidad de estar en cuarentena? ¿Hasta qué momento seremos solidarios y responsables evitando las compras de pánico? ¿O acaso debemos esperar un toque de queda o una restricción militar para seguir las instrucciones de nuestras autoridades? Y así seguiríamos con muchas preguntas y cuestionamientos. Sin embargo, queda un sector de la población que no puede seguir dichas instrucciones: el personal que labora en las instituciones sanitarias (camilleras o camilleros, paramédicos, personal de urgencias, terapia intensiva, piso o quirófano) y anteponen sus pacientes (independientemente de quienes sean) a ellos mismos, su familia y los suyos, porque es su deber, su responsabilidad, su vocación.

Hans Jonas tendría una posición crítica hacia las acciones que los ciudadanos tienen frente a enfermedades como el COVID-19, y nosotros, quienes leemos esto, a diferencia de quienes luchan en el frente de la pandemia, podemos y debemos llevar a la praxis dichos principios de responsabilidad y prudencia ante el cuidado de sí y de los otros, de los próximos y los distantes, de los vulnerables y de los más frágiles.

Ojalá los videos que recibimos y compartimos en nuestras redes sociales, de expresiones de afecto y empatía ante el ejercicio profesional del personal sanitario, no sólo sean una muestra efímera de agradecimiento, respeto y honor de las y los ciudadanos de Granada, Buenos Aires, Lyon, Madrid, China o cualquier lugar, sino un ejercicio constante hacia quienes ponen por encima de su familia y de su propia vida el cuidado de pacientes que necesitan tanto atención como calidez humana. Y claro, sabiendo que nosotras y nosotros también podemos expresar nuestro agradecimiento, sugiero que hagamos lo propio, y agradezcamos vía mail o mensaje con alguna de nuestras redes sociales a doctoras, doctores, enfermeras y enfermeros que han hecho posible que nosotros estemos ahora leyendo este texto.

* Angel Alonso Salas (@iberoangina) cuenta con los grados de licenciatura, maestría y doctorado en Filosofía. Profesor de tiempo completo del CCH UNAM. Actualmente es el Secretario Académico del Programa Universitario de Bioética de la UNAM.

 

Las opiniones publicadas en este blog son responsabilidad únicamente de sus autores. No expresan una opinión de consenso de los seminarios ni tampoco una posición institucional del PUB-UNAM. Todo comentario, réplica o crítica es bienvenido.

 

 

1 Hans Jonas. El principio de responsabilidad. Ensayo de una ética para la civilización tecnológica. Barcelona: Herder, 1995.

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