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Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
Irlanda y su histórico referédum sobre el matrimonio gay
El referéndum de Irlanda a favor de la legalización del matrimonio homosexual constituye un hecho histórico que marca un distanciamiento de la población irlandesa, principalmente los jóvenes, con respecto a las viejas normas de la moral católica y de la “política” del Vaticano al respecto de la vida sexual de las personas.
Por PUB UNAM
3 de junio, 2015
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El 23 de mayo pasado se realizó en Irlanda el referéndum sobre la legalización del matrimonio homosexual. La opinión de los irlandeses fue favorable por un 62%, según informó la BBC, convirtiéndose así en la primera nación que lo legaliza por votación popular. Por ser un país de arraigada tradición católica, el resultado del referéndum sorprendió a la opinión pública internacional. Apenas en 1993 la homosexualidad dejó de ser en Irlanda un “delito” castigado con cárcel. En 1995 se legalizó el divorcio, y apenas en 1985 la venta de anticonceptivos fue permitida. Sin embargo, el aborto sigue siendo ilegal. Esto demuestra la fuerte influencia de las concepciones católicas más recalcitrantes en Irlanda, como en pocos otros países de mayoría católica.

Pero, por otro lado, no es sorprendente este resultado si consideramos cómo han avanzado muchas sociedades europeas a partir de la consolidación de las libertades democráticas, la elevación del nivel educativo y de desarrollo general. En el Índice de Desarrollo Humano del PNUD de 2014, Irlanda ocupa el lugar 11 en el mundo, mientras que México el nada honroso lugar 71. Tanto por su ingreso económico per cápita y nivel educativo, como por su bajo nivel de desigualdad social, Irlanda se ubica entre los países que más han avanzado en la escala del desarrollo humano. Eso explicaría, en gran medida, el triunfo del sí al matrimonio homosexual, como una regularización o universalización de un derecho tan sencillo y que no cuesta (o no afecta los derechos de otros): el derecho a contraer matrimonio civil y disfrutar de todos los beneficios que otorgue la ley; fundamentalmente, la protección y legado de un patrimonio familiar, la seguridad social, créditos compartidos o la posibilidad de adoptar hijos. De este modo, la sociedad y el Estado irlandés abandonan el prejuicio que consiste en considerar que las personas homosexuales no deben tener los mismos derechos que los demás, para que sus uniones amorosas sean reconocidas y protegidas por la ley, lo cual implica el derecho elemental a formar una familia y un hogar con quien quieran y las veces que quieran (puesto que también es legal el divorcio).

Como lo señaló El País en su nota sobre este referéndum, constituye un hecho histórico que marca un distanciamiento de la población irlandesa, principalmente los jóvenes, con respecto a las viejas normas de la moral católica y de la “política” del Vaticano al respecto de la vida sexual de las personas. Se espera que este referéndum influya en otros países, como Alemania o Italia.

El matrimonio legal entre personas del mismo sexo sigue creciendo en el mundo. Actualmente existe en 19 países en todo su territorio, como Irlanda o Argentina. En otros países como EE.UU., Reino Unido o México (sólo en el DF) se reconoce sólo en algunas regiones o estados. Sin embargo, de acuerdo con lo que informó El País sobre el estatus de los derechos de las personas homosexuales (ver gráfico), en 8 países de mayoría musulmana sigue habiendo pena de muerte por homosexualidad; cárcel en más de una veintena de países africanos y del Medio Oriente, con excepción honrosa de Sudáfrica, mientras que en Europa la mayoría de los países tiene legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo o un esquema similar, aunque no con derechos iguales al matrimonio, como en Alemania.

El tema del matrimonio homosexual es relevante para la bioética porque significa el reconocimiento moral, legal y político de la naturalidad de las diversas orientaciones sexuales, así como de formatos diversos de familia en la vida contemporánea. Representa también un cambio trascendente en la concepción tradicional de la familia, la reproducción y la crianza de hijos. Se trata de una igualación de derechos sexuales y reproductivos hacia una minoría que ha sido tradicionalmente discriminada sin razones válidas. Se trata, pues, de un acto político que hace justicia a las minorías de personas homosexuales y que corrige, al menos en lo legal, el error y la injustica de la discriminación social que todavía padecen los homosexuales en muchas sociedades. En el siglo XXI no hay razones éticas para discriminar o restringir los derechos de las personas homosexuales en ningún sentido. La diversidad sexual es parte consustancial de la biodiversidad humana, así como de la pluralidad social y cultural.

La reacción del Vaticano a este referéndum no se hizo esperar. Su secretario del Estado, Pietro Parolin, declaró que “no sólo se puede hablar de una derrota de los principios cristianos, sino de una derrota de la humanidad”. Y agregó con tono más que dramático: “El futuro de la humanidad y de la Iglesia depende de la familia. Golpearla sería como quitar los cimientos del edificio del futuro”. Según los jerarcas de la Iglesia Católica, ser homosexual no es un pecado, pero tener sexo homosexual sí, lo cual implica una condena a la “abstinencia” a todos aquellos que sientan atracción sexual por sus semejantes.

En cuanto a la primera idea, habría que insistir que LA familia no puede ser ya solamente concebida como la unión de un hombre y una mujer para procrear hijos. Puede haber otros formatos de familia, con dos hombres o dos mujeres, con hijos propios, de uno u otro o adoptados. Ni la familia ni la procreación siquiera están en peligro de extinción. Por el contrario, gozan de cabal salud y los instintos reproductivos humanos parecen estar intactos. El Vaticano no debería angustiarse por ello. En lo que se refiere a la condena vaticana a las relaciones homosexuales, habría que pedirles argumentos y explicaciones más detalladas de por qué las consideran “contranatura” y pecaminosos. Ya es tiempo de que la sexualidad de las personas sea un asunto que competa sólo a las personas mismas, que se base en la ética del consentimiento mutuo entre personas libres, y que seamos capaces de construir sociedades tolerantes y abiertas a la diversidad de la vida humana, si es que ésta en verdad nos importa.
 

* Jorge Linares Salgado es doctor en Filosofía por la UNAM y director del @bioeticaunam

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