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Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
De la biodiversidad y el trato digno y respetuoso
Más que reconocer la valía inherente de cada organismo biológico, el Proyecto de la nueva Ley General de Biodiversidad es una legalización y ratificación de las prácticas de cosificación de la naturaleza convertida en valor monetario.
Por PUB UNAM
12 de abril, 2017
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Por: Angeles Cancino Rodezno y Ricardo Noguera

Actualmente en el Senado de la República se discute el Proyecto de la nueva Ley General de Biodiversidad (Proyecto de LGB). Con ella se reformarán diversas disposiciones de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente y se abrogará la Ley General de Vida Silvestre. Como podría esperarse, el concepto de “biodiversidad” es utilizado (más de cien veces) en muchos de los artículos del proyecto referido. Un ejemplo de ello aparece en el siguiente párrafo del Artículo 5:

“Es deber de todos los habitantes del país conservar la biodiversidad; queda prohibido cualquier acto que implique su destrucción, daño o perturbación en perjuicio de los intereses de la Nación” (Proyecto de LGB: 12).

¿Pero realmente queda comprendido a cabalidad el significado de biodiversidad?

Como parte de la estrategia para la conservación de la biodiversidad en la misma ley, en el Artículo 160 se establece la creación de las unidades de manejo para la conservación de biodiversidad, las cuales están consideradas como el “componente básico del Sistema Nacional de Unidades de Manejo para la Conservación de Biodiversidad” (Proyecto de LGB: 79), y tendrán como objetivo general “la conservación de hábitats y poblaciones naturales de especies silvestres”. Debido a las distintas posibilidades, cada una de esas unidades podrá tener objetivos específicos, entre los que se contemplan: la restauración, la protección, el mantenimiento, la recuperación, la reproducción, la repoblación, la reintroducción, la investigación, el rescate, el resguardo, la rehabilitación, la exhibición, la recreación, la educación ambiental y el aprovechamiento sustentable.

Independientemente de la reflexión que merece el concepto de biodiversidad, su caracterización no queda clara en el proyecto de Ley. En dicho proyecto no se tiene como principio proteger cualquier forma de vida o cualquier especie, como puede entenderse la biodiversidad. También deja sin considerar grupos completos de organismos, como por ejemplo plantas, hongos, insectos, entre otros. Por otro lado, en varios de los artículos de este proyecto de ley, el término biodiversidad se utiliza exclusivamente para referirse a la fauna silvestre (y no necesariamente a toda). Ejemplo de lo anterior es el artículo 36, que hace referencia a las actividades vinculadas a los recursos genéticos de la biodiversidad, a las cruzas y al uso de sementales (Proyecto de LGB: 30); o el caso más concreto de “Bioética del manejo” queremos llamar la atención y preguntar si realmente se está dando un trato digno y respetuoso a la Biodiversidad cuando se habla de “Bioética del manejo”.

Por “Bioética del manejo” se entiende en la Ley general “el conjunto de principios, actividades y procesos humanos relacionados con las especies silvestres y sus hábitats orientados a permitir la continuidad de condiciones de vida y de evolución natural para su desarrollo, tomando en consideración las condiciones naturales específicas de alimentación, refugio, hábitat, conducta, interacción con otras especies y con elementos naturales tales como agua, suelo, humedad y temperatura” (Proyecto de LGB: 4). Aunque quedarían pendientes algunas imprecisiones, hasta aquí no habría ninguna objeción con respecto a las cuestiones bioéticas. Sin embargo, ¿cómo puede considerarse un trato digno y respetuoso a cualquier especie si quedan de facto convertidas en instrumentos explotables, consumibles y comercializables? Particularmente cuando se agrega que las medidas de trato digno y respetuoso están “dirigidas a evitar o disminuir en los ejemplares de fauna sujetos a manejo en confinamiento la tensión, sufrimiento, traumatismo y dolor durante su traslado, cuarentena, comercialización o sacrificio” (Proyecto de LGB: 4).

¿Cómo podemos hablar de respeto a la biodiversidad, si las unidades señaladas con anterioridad estarán abiertas a explotación comercial? ¿Cómo si están también abiertas a la cosificación de los seres vivos como inversiones públicas y privadas y en las que las diversas especies serán utilizadas no para satisfacer necesidades humanas primarias, sino para satisfacer diversas necesidades creadas (como el entretenimiento y los espectáculos con animales, la caza deportiva, la pesca deportiva, la adquisición de animales para compañía u ornato, la exhibición, etc.)? Secuestrar, confinar, esclavizar, vender, comprar, dañar, traumatizar y asesinar parecieran ser verbos incompatibles con un trato digno y respetuoso hacia los animales silvestres.

Un asunto propiamente bioético en las cuestiones de nuestra relación con la naturaleza sería preguntarnos por ejemplo, el uso de animales ¿es imprescindible? Afirmar positivamente implica también justificar y argumentar científica y éticamente que es absolutamente necesario, además de demostrar que no existen alternativas.

A pesar de que el proyecto de Ley enuncia un manejo digno y respetuoso con respecto a la biodiversidad, en nuestra opinión refleja una extensión de las necesidades del mercado, que han convertido a cualquier especie en mercancía. Más que reconocer la valía inherente de cada organismo biológico, es una legalización y ratificación de las prácticas de cosificación de la naturaleza convertida en valor monetario.

Una actitud bioética hacia la vida, entendida como el respeto a cualquier forma de vida, significaría, por un lado, un cambio de paradigma con respecto a la totalidad de las especies (a la biodiversidad) con las que cohabitamos este planeta, y por otro lado, un cambio sustancial de nuestras ideas, de nuestros compromisos, obligaciones y actitudes hacia ellas, y sobre todo entender que para tratar con respeto y dignidad a otro ser vivo no debe adjudicársele algún valor monetario, no se le debe explotar, no se le debe ver como un mero medio, sino como un fin en sí mismo.

Resumiendo, una consideración bioética hacia la biodiversidad, debe incluir una consideración moral hacía todos los seres vivientes; si somos capaces de admitir este hecho, inevitablemente, como ha señalado Albert Schweitzer, estaremos en camino de lograr una “reverencia por la vida” (citado en Urdaneta-Carruyo, 2007), de toda forma de vida, ya que todo lo vivo es digno de ser respetado.

 

@bioeticaunam

 

* Las opiniones publicadas en este blog son responsabilidad únicamente de sus autores. No expresan una opinión de consenso de los seminarios ni tampoco una posición institucional del PUB-UNAM. Todo comentario, réplica o crítica es bienvenido.

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