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Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
La cuarentena permanente, ¿qué ha pasado con los zoológicos?
Los animales confinados en zoológicos no decidieron estar ahí, no tienen opciones para mudarse o salir a buscar comida, tampoco pueden evitar la exposición al virus, menos aún cuando son obligados a interactuar con seres humanos potencialmente infectados.
Por María del Carmen Valle Lira
27 de mayo, 2020
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Durante el confinamiento causado por el SARS-CoV-2 se ha hablado mucho del avistamiento de animales silvestres en zonas urbanas; sin embargo, hay animales silvestres que habitan permanentemente en las ciudades dentro de zoológicos, ¿qué está pasando con ellos?

La cuarentena afecta a los zoológicos y esto es preocupante por la vulnerabilidad de sus residentes, quienes dependen completamente del cuidado humano y, si éste se encuentra en crisis, inevitablemente se ven afectados sin que puedan hacer algo al respecto. En general los cuidados en los zoológicos continúan, incluso ha habido trabajadores que se han quedado aislados dentro de las instalaciones; pero esto va en deterioro, pues con la crisis sanitaria llega una crisis económica. En el caso de los zoológicos estatales, como el de Chapultepec en México, los recursos económicos se mantienen, pero la situación es distinta en los zoológicos privados que dependen de los ingresos generados por los visitantes.

Aunado a esto, las cadenas de suministro están afectadas, por lo que no es fácil conseguir el alimento especializado necesario (frutas, vegetación, peces, etcétera), especialmente para los animales que no pertenecen a especies locales. Debido a esto, el zoológico de Calgary ha tomado la difícil decisión de enviar de regreso a China a dos pandas gigantes por la dificultad de conseguir su alimento (bambú).

En México instituciones como Reino Animal y Bioparque Estrella realizan la venta anticipada de boletos para recaudar fondos. Para de mantener el optimismo y la atención del público muchos zoológicos se han mudado a medios electrónicos a través de visitas virtuales, transmisiones en vivo, anuncios de crías recién nacidas, y hasta la liberación de pingüinos en zoológicos o museos.

A pesar de esto los problemas continúan. En Tailandia se encontró un zoológico abandonado donde los animales morían de hambre (afortunadamente ya hay personas ayudándolos). En Indonesia se calcula que 70 mil animales se encontraban en peligro de morir de inanición, pero ya están siendo auxiliados a través de donaciones públicas y el gobierno afirma tener fondos para subsanar la crisis. En Nueva Zelanda los ciudadanos donaron $230 mil dólares para salvar al Orana Wildlife Park. En Europa zoológicos de Alemania y Reino Unido pidieron fondos a sus gobiernos advirtiendo que sin ello tendrán que matar a algunos animales para alimentar a otros; afortunadamente se ha declarado la reapertura de zoológicos en Alemania, pero no en Reino Unido.

Una situación preocupante es la del Tiger King Park de Oklahoma, donde los visitantes han regresado sin medidas de seguridad, permitiendo el contacto directo del público con crías de grandes felinos. Mientras tanto el Zoológico de Praga reabrió sus puertas con un flujo limitado de asistentes que deben usar cubrebocas, mantener la distancia y no acceder a albergues cerrados y con poca ventilación, como los de los primates.

Desde el aspecto médico se informó del resultado positivo al SARS-CoV-2 de ocho grandes felinos (tigres y leones) en el zoológico del Bronx en Nueva York, la mayoría con signos respiratorios. Dichos animales ya se han recuperado y no se reportan más casos. Por su parte, la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México (AZCARM) anunció la implementación de medidas para evitar el contagio, así como un desplegado asegurando el rescate de animales cuyos cuidadores ya no puedan tenerlos para evitar que se los maten, mueran de hambre o sean liberados en condiciones inapropiadas. Esto luego de que un mapache fuera abandonado en el zoológico de Culiacán y agrediera a una mujer policía al momento de resguardarlo. Hasta el 21 de mayo ya eran más de 600 los animales rescatados por distintos zoológicos.

Ahora, ¿cómo están viviendo esta crisis los animales? La repentina ausencia de visitantes es una situación atípica con la cual han desaparecido una gran cantidad de estímulos sensoriales. Los efectos que los visitantes les causan dependen de la susceptibilidad de especie y de individuo, instalaciones, cantidad de visitantes, generación de ruido, etcétera. Algunos zoológicos aseguran que los animales extrañan a los visitantes porque interactuaban con ellos directamente o porque los observaban y eso los entretenía. Para aminorar estos efectos se mantienen las rutinas diarias y hasta se les proyectan videos. En contraste el zoológico de Nueva Delhi en India reporta que los animales están menos estresados y más activos desde el confinamiento y una pareja de osos panda en Hong Kong se ha logrado aparear finalmente después de 10 años de intentos fallidos. Es posible que los contextos socioculturales y axiológicos estén influyendo en la interpretación de las variaciones del comportamiento de los animales. Será interesante observar sus respuestas una vez que el público regrese; una opción es la apertura gradual para evitar un nuevo cambio drástico en sus vidas.

Aún falta mucho para que esta crisis termine y hay que atender a los grupos vulnerables, en este caso los animales confinados en zoológicos. Ellos no decidieron estar ahí, no tienen opciones para mudarse o salir a buscar comida, tampoco pueden evitar la exposición al virus, menos aún cuando son obligados a interactuar con seres humanos potencialmente infectados. Dado que están en cautiverio y en riesgo por decisión nuestra, también es nuestra responsabilidad cuidarlos y garantizar su atención. Pero cuando se habla de responsabilidad, ¿quién exactamente debería ser responsable? Los zoológicos son instituciones diversas a las que accede la sociedad en general, por lo tanto las responsabilidades van desde los gobierno federal y local hasta las instituciones privadas y quizá hasta la sociedad misma. Es tarea de todos preocuparnos por que se continúen las labores de cuidado, pero también garantizar tanto la atención médica básica como la atención adicional necesaria por la presencia del virus que puede afectar a grupos animales dentro de los zoológicos: felinos, mustélidos (como los hurones) y primates. Aún no se han reportado casos positivos de mustélidos en zoológicos, pero sí hubo un brote en una granja de visones en los Países Bajos.

Esta cuarentena nos está ayudando a darnos cuenta, hasta cierto punto, de la manera en que ellos viven confinados en un espacio limitado con pocas variaciones y escaso control sobre sus vidas. Su dieta, rutina, interacciones sociales, espacio, reproducción, su vida misma es regida por otros (seres humanos) y a ellos les queda poca capacidad de agencia sobre sí mismos. Estas reflexiones han llevado a algunas personas a reconsiderar el cautiverio animal y decidir liberar aves al empatizar con su situación. Acciones como ésta, aunque bienintencionadas, no son recomendables. La liberación de animales debe ser realizada por expertos ya que hay múltiples afectaciones (a nivel ecosistémico e individual) y los animales pueden morir por depredación, hambre o enfermedades.

Estamos en una cuarentena provisional que nos obliga a ver nuestras vidas desde otra perspectiva. Aprovechemos la oportunidad para reflexionar y ponernos en los zapatos de aquellos a quienes mantenemos en una cuarentena permanente. Agradecimiento, compasión, empatía, reciprocidad, justicia, consideración son algunos términos que vienen a mi mente, y tú ¿qué sientes? ¿Qué piensas al ver a un animal silvestre en cautiverio? ¿Debería continuar su confinamiento? ¿Bajo qué condiciones?

* María del Carmen Valle Lira es Médica Veterinaria Zootecnista y Maestra en Ciencias por la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM. Su trabajo se ha enfocado al cuidado de los animales silvestres en zoológicos y en vida libre participando en proyectos de investigación con organizaciones nacionales e internacionales. Asimismo, se ha dedicado a la atención clínica de animales de compañía no convencionales. Actualmente es estudiante del Programa de Doctorado del Posgrado en Ciencias Médicas, Odontológicas y de la Salud de la UNAM, dentro del campo de conocimiento de Bioética.

 

Las opiniones publicadas en este blog son responsabilidad únicamente de sus autores. No expresan una opinión de consenso de los seminarios ni tampoco una posición institucional del PUB-UNAM. Todo comentario, réplica o crítica es bienvenido.

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