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Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
La ética frente a los animales en el Siglo XXI
Más allá de la necesidad (por razones ambientales y de salud), el llamado a expandir el círculo de nuestras obligaciones morales nos invita a reflexionar y adoptar una ética no antropocéntrica de respeto, amor y cuidado hacia los animales no humanos.
Por PUB UNAM
8 de julio, 2015
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Por: Alejandro Herrera Ibáñez

El 24 y 25 de junio se llevó a cabo en la Ciudad de México el evento Prospectiva del Mundo, auspiciado por la Universidad Nacional Autónoma de México, la World Future Society Capítulo México y la Fundación José Saramago. Dicho evento se basó en una idea de Saramago según la cual no basta con tener a nivel internacional una Carta de los Derechos del Hombre, sino que es ya necesario también formular nuestros deberes. La meta es enviar a la ONU una propuesta de la Carta de los Deberes de la Humanidad. Esta carta abarca no sólo los deberes de los humanos hacia los humanos, sino también hacia el planeta en general y hacia los animales no humanos en particular. A tal efecto, entre los muchos paneles que se llevaron a cabo, quien esto escribe participó en el panel sobre nuestros deberes hacia los animales no humanos como un imperativo para lo que resta de nuestro siglo.

Desde el siglo pasado, grandes pensadores han insistido en que debemos cambiar nuestro paradigma antropocéntrico moral –según el cual solamente los seres humanos son dignos de derechos y obligaciones morales. Schweitzer, con su ética de la reverencia por la vida; Carson, con su llamada de atención por el daño que hacemos a los ecosistemas con los plaguicidas; Leopold, con su propuesta de una ética de la tierra; el darwinismo, al recordarnos nuestra animalidad por ser una especie más que resulta tener racionalidad (muy mal empleada y subutilizada, por cierto); Singer, al llamar la atención sobre el sufrimiento como piedra de toque de la moralidad y al proponer la posesión de un sistema nervioso central como criterio de consideración moral; Regan, quien hace ver que otros seres fuera de nuestra especie tienen capacidades cognitivas muy parecidas a las nuestras, y la etología cognitiva, que se ha desarrollado enormemente desde los trabajos de Griffin.

Todos estos antecedentes llaman a expandir definitivamente el círculo de nuestras obligaciones morales abandonando el antropocentrismo moral. Por estas y por otras razones nos acercaremos cada vez más en el presente siglo a un consumo de carne cercano a cero. Lo haremos por razones de necesidad y por razones de deber. En cuanto a las primeras, por un lado, consideraciones ecológicas nos revelan que hay que parar la creciente deforestación debida a la ganadería extensiva, y que tenemos que disminuir nuestro consumo de carne para aminorar las emisiones de gas metano a la atmósfera, producidas por el ganado vacuno -tal es la recomendación del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático, de la ONU- y por otro lado, el Sector Salud está llamando a los ciudadanos de todos los países a disminuir drásticamente su consumo de carne debido a la grave incidencia de muertes por enfermedades cardiovasculares debidas al consumo de grasas saturadas, lo cual causa enormes gastos a la institución médica de cada país.

Pero más allá de la necesidad, el llamado a expandir el círculo de nuestras obligaciones morales nos invita a reflexionar y adoptar una ética no antropocéntrica de respeto, amor y cuidado hacia los animales no humanos. Debemos adoptar una ética incluyente que se refleje en las diversas legislaciones. En los años cincuenta la UNESCO emitió una Declaración Universal de los Derechos de los Animales que –aunque sin valor vinculante- ha tenido efecto en las diversas promulgaciones, en el mundo, de leyes protectoras de animales. Es ahora el tiempo, tomando la idea de Saramago, de insistir en que los derechos de alguien hacia una persona implican que esa persona corresponda aceptando sus obligaciones. En lo que resta de la centuria, se observa una creciente tendencia social para presionar a los Estados a cumplir eficientemente con sus deberes de protección de la fauna silvestre, rural, urbana y doméstica. En algunos países se registran ya avances significativos en sus diversas legislaciones (India, Francia, Alemania, Argentina, Suiza, Estados Unidos). Y los individuos humanos, animales éticos, se verán llevados por el amor o por la presión social, a adoptar una ética del cuidado y respeto a los animales no humanos no adoptando prácticas comerciales, de entretenimiento y alimenticias basadas en el dolor y pérdida de la libertad de otros seres sintientes. Nos sentiremos mejor cambiando nuestros hábitos más por convicción moral que por necesidad.

 

* Alejandro Herrera Ibáñez es Investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas (UNAM) y miembro del Programa Universitario de Bioética (@bioeticaunam).

 

Las opiniones publicadas en este blog son responsabilidad únicamente de sus autores. No expresan una opinón de consenso de los seminarios ni tampoco una posición institucional del PUB-UNAM. Todo comentrio, réplica o crítica es bienvenido.

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