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Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
La UNAM y el respeto a la diversidad cultural
Cualquier ciudadano puede vivir y expresar su propia particularidad cultural, sin embargo como integrantes de la UNAM [funcionario, estudiante profesor o trabajador] estamos comprometidos con ser tolerantes, y sobre todo congruentes con los principios institucionales señalados en el Código de Ética de la UNAM y en otros reglamentos.
Por PUB UNAM
7 de septiembre, 2016
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Por: Ricardo Noguera Solano

Dentro de los principios del Código de Ética de la Universidad Nacional Autónoma de México, se establece que debe existir una “convivencia pacífica y de respeto a la diversidad cultural, étnica y personal”, desde luego dentro del espacio universitario, pero que puede y debe ser extendida a los distintos espacios de nuestra sociedad. Por diversidad cultural debemos entender “las formas diversas que la cultura adquiere a través del tiempo y del espacio”, y ello incluye expresiones colectivas o individuales, en cualquiera de las formas en las que se muestre la creatividad y la imaginación humana . Como se señala en La Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural:“la diversidad cultural es para el género humano tan necesaria como la diversidad biológica para los organismos vivos” y en ese sentido debe ser reconocida y consolidada en beneficio de las generaciones presentes y futuras”.

En el terreno de la biología evolutiva la diferencia individual es una regularidad. Cada organismo que nace es distinto a sus progenitores, y esas diferencias aumentan por las circunstancias de la historia de vida en la que se desarrollan. Todos los individuos de una especie siempre son diferentes entre sí, y es sobre la base de estas diferencias que actúan las causas naturales regulares e irregulares que han hecho posible la diversificación biológica.

Es indiscutible que comúnmente se encuentre en biología la definición de mutación como un “error de transcripción” y en ocasiones se llegue a considerar una variación como “monstruosidad”, “error” o “desviación”, y encontremos en diversos textos de biología expresiones como “superior” e “inferior”, “más o menos evolucionado”, “primitivo” o “moderno”, “tendencias evolutivas”. Pero todo esto sólo refleja las reminiscencias de un pensamiento anclado en la idea de “progreso” y “finalidad”, de acuerdo al cual la evolución tendría el papel de perfeccionar y favorecer a una especie sobre las demás en un sentido de superioridad. Sin embargo, los términos señalados son sólo términos construidos por el ser humano, en la naturaleza esto no existe. En la naturaleza ocurre una transformación continua e incesante sin intencionalidad y sin necesidad de “progresar”; en el mundo orgánico sólo hay diversidad biológica, resultado de una diversificación que ha ocurrido a lo largo de los últimos 3800 millones de años.

Algo parecido ocurre cuando estamos frente a la diversidad cultural. Cada uno de los seres humanos nos definimos a partir de circunstancias particulares, tanto genéticas como culturales, moldeadas por nuestras propias historias de vida (dónde nacimos, cómo hemos sido educados, qué leemos, qué aprendemos y cómo experimentamos, cómo nos explicamos y simbolizamos el mundo tanto social como cultural). Esas formas particulares hacen posible la multiplicidad de expresiones culturales que una y otra vez se diversifican en el tiempo y en el espacio, pero que en el mismo sentido que la diversidad biológica no están predeterminadas a seguir un patrón de finalidad o de progreso o una tendencia cultural ideal.

Al igual que la evolución biológica interpretada en ocasiones como progreso y finalidad, la historia cultural de la humanidad también se ha considerado en términos de “progreso” y “finalidad”. Esa forma de interpretar la historia humana en los últimos siglos ha llevado a que en el terreno académico se construyan juicios de valor y se inventen términos con los cuales juzgamos y valoramos las distintas expresiones culturales como “superiores” o “inferiores”, “cultas” o “incultas”, “letradas” e “iletradas”, “literarias” o “poco literarias”, “civilizadas o incivilizadas” o en algunos casos se utilizan términos considerados “clasistas”, como los que utilizara Nicolás Alvarado el pasado 30 de agosto en el periódico Milenio, y que hasta ese momento era funcionario en una de las áreas de la cultura de la UNAM (Director general de TV-UNAM).

Cualquier ciudadano puede vivir y expresar su propia particularidad cultural, sin embargo como integrantes de la UNAM estamos comprometidos con ser tolerantes, y sobre todo congruentes con los principios institucionales señalados en el Código de Ética de la UNAM y en otros reglamentos.

En los últimos años en la UNAM se ha hecho un esfuerzo por construir e impulsar la cultura de respeto al otro, a la diferencia, un esfuerzo que debe consolidarse no sólo a través de las declaraciones formales del código de ética, sino a través de acciones colectivas e individuales (incluidas nuestras declaraciones públicas y privadas). Apelar a nuestro derecho a decir lo que sentimos o pensamos (o ejercer nuestra libertad de disentir) no nos da ninguna prerrogativa para menospreciar la diversidad cultural o las expresiones culturales del otro, sobre todo cuando se tiene una responsabilidad social como funcionario dentro de las áreas del quehacer cultural, humanístico y científico de la Máxima Casa de Estudios.

 

@bioeticaunam

 

* Las opiniones publicadas en este blog son responsabilidad únicamente de sus autores. No expresan una opinión de consenso de los seminarios ni tampoco una posición institucional del PUB-UNAM. Todo comentario, réplica o crítica es bienvenido.

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