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Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
La violencia contra los animales justificada desde las instituciones
Hay dos tipos de violencia: la visible –denuncias, prensa y pruebas de video- y la invisible, cuya raíz se encuentra en la violencia cultural sustentada por costumbres, ideas, creencias y actitudes arraigadas en una sociedad. Estas ideas se transmiten desde diversas instituciones, ya sea la familia, la religión, las escuelas o el trabajo.
Por PUB UNAM
22 de julio, 2015
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Por: Elizabeth Téllez

Cada día se escuchan más las noticias que evidencian las múltiples formas de violencia ejercidas a los animales. Tal fue el reciente caso de maltrato en una tienda de Maskota, por parte de dos trabajadores a dos perros y un hámster, cuyo video se convirtió en viral debido al cada vez mayor interés mediático sobre el bienestar de los animales.

Se puede demostrar la violencia visible, pues existen denuncias, prensa y pruebas de video como el mencionado anteriormente. Sin embargo, existe esa otra violencia llamada invisible, cuya raíz se encuentra en la violencia cultural sustentada por costumbres, ideas, creencias y actitudes arraigadas en una sociedad. Estas ideas se transmiten desde diversas instituciones, ya sea la familia, la religión, las escuelas o el trabajo.

Es de particular interés el caso de la violencia justificada y enseñada desde las escuelas en las áreas biológicas, en las que se utilizan tantos animales como sea posible en prácticas invasivas, pues se consideran “necesarias” para adquirir conocimientos, habilidades e inclusive competencias profesionales: “es por el bien de los seres humanos y de otros animales”, es el alegato recurrente entre la planta docente de las escuelas.

Así, con esa “noble” intención, se incurre en acciones violentas sobre los cuerpos vulnerables de otros, se inhibe la empatía y se fomenta la violencia. Entonces, como señala la Doctora en Bioética Beatriz Vanda, “los estudiantes se acostumbran a matar y a ver el sufrimiento ajeno como algo cotidiano y tan natural que pierden el respeto a la vida y el asombro ante la muerte”.

En las prácticas lesivas, los animales son designados como simple “material biológico”, que se compran, se usan y se desechan, restándoles su condición de seres vivientes y conscientes. Este paradigma está basado en un paradigma tradicional en el que se considera a los animales como simples medios para obtener el fin secundario del aprendizaje, sin considerar el interés vital del animal.

Además se fortalece el pensamiento que reza: “los científicos deben actuar, no deben sentir”, Por ende, la desensibilización desde la etapa escolar es deseable para evadir la responsabilidad y atenuar la culpa.

Es por ello que no causa sorpresa encontrar en las redes casos constantes de niños o adolescentes que ven a los animales como objetos con los que “aprenden” y se divierten. Tal es el caso de un perturbador video evidenciado por grupos activistas sobre unos estudiantes de preparatoria en Oklahoma que exhiben un aparentemente divertido baile con gatos muertos, que serían usados en su clase de biología.

De acuerdo a lo anterior, las prácticas lesivas en animales pueden ser consideradas como un “rito de iniciación”. Por un lado obliga a los estudiantes a llevar a cabo dichos procedimientos convenciéndolos de que “algo bueno puede surgir del mal”, banalizando el daño. Por otro lado, excluye o deja fuera a los individuos más sensibles; pero va más allá, pues aquellos alumnos que se rehúsan a participar, muy probablemente serán excluidos del grupo. Incluso la violencia se extiende hacia ellos, estigmatizándolos y haciéndolos objetos de burla y calificándolos como sentimentalistas.

Entonces surge la cuestión sobre ¿cómo se transmite y se perpetúa esta forma de violencia que no se ve como tal? La respuesta indica que se realiza a través del curriculum oculto, que consiste en un marco de hábitos, valores o creencias que moldean actitudes y conductas en los alumnos y que son transmitidos por el maestro mediante su ejemplo o sus comentarios (a veces sin intención), durante el entrenamiento.

La pedagoga Virginia Pomfrey, ha establecido que los estudiantes tienden a adquirir afinidad por los métodos de aprendizaje a los que están expuestos, los asimilan como suyos y luego repiten los patrones perpetuándolos. Esto influye en la personalidad del futuro profesionista generando pérdida de la sensibilidad ante el sufrimiento del otro, indiferencia o baja empatía, conflicto ético y el detrimento académico debido al estrés inducido por el uso lesivo de animales.

A pesar de que existe la propuesta desde la ética en investigación y enseñanza para aplicar las 3 R’s; es decir, reemplazar animales con alternativas éticas, reducir el número de animales y refinar las técnicas experimentales causando el mínimo dolor o sufrimiento, existe renuencia para aplicarlas. Por tanto, la tendencia sigue siendo utilizar tantos animales como sea posible.

Claro que en nuestro país existen leyes y reglamentos que establecen el marco jurídico en contra de actos de crueldad y descuido. En fecha reciente la Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprobó la nueva Ley para la Protección y Bienestar de los animales del D.F., que contempla, entre otras prohibiciones, realizar prácticas de vivisección con fines didácticos en escuelas. Adicionalmente a las leyes estatales, existe la NOM-062-ZOO-1999 que establece las especificaciones técnicas para el cuidado y uso de los animales de laboratorio y es de carácter vinculante en todo el territorio mexicano.

Desafortunadamente, se requiere de casos muy mediáticos para que se apliquen las correspondientes sanciones por incumplimiento de la ley. Esto requiere en primer lugar que se conozca la normatividad vigente; también que exista una cultura de la denuncia; y, en el caso de estudiantes que no existan represalias, pues muchos temen que se les repruebe o expulse de la institución.

Algunas partes están convencidas de que la generación de conciencia se encuentra en el activismo. Se busca captar la atención de más y más estudiantes con el apoyo de famosos. Un ejemplo de ello se observa en la cruda campaña que hizo la hermana de Miley Cirus contra la disección de animales. En la última parte de este video se refuerza el tema del reemplazo con simuladores que favorecen el aprendizaje ético.

Se debe echar mano de toda estrategia para fomentar la toma de conciencia que repercuta en la mejora de las condiciones de bienestar de todos los animales (no sólo los de investigación y enseñanza). Por lo tanto, en este espacio se propone promover también la figura de Educación para la Paz, pues es concebida como pilar fundamental del cambio social.

Este concepto aprobado por la UNESCO desde 1995, cuestiona los modelos de enseñanza tradicional. Además, está basado en la concepción del educando como sujeto activo en el proceso de aprendizaje, por lo que renuncia a emplear el autoritarismo para infundir miedo u otorgar recompensas ante una “buena” acción, como ocurre durante las prácticas lesivas avaladas por las instituciones.

Uno de los principales objetivos de la educación para la paz, es desmitificar la idea del ser humano como un ser violento por naturaleza, así como promover actitudes tales como la tolerancia, el diálogo, la escucha, la empatía, la cooperación, la solidaridad y la comunicación entre otras. Adicionalmente, promueve el respeto al medio ambiente y a la vida que lo compone incluidos los animales no humanos.

En conclusión la educación para la paz es la plataforma para la Noviolencia, considerada como una forma de vida y de lucha política que implica actividad y compromiso transformador para hacer valer la justicia. Y este concepto se puede ampliar a toda forma de vida capaz de ser violentada como ocurre con los animales.

Entonces fomentemos la Educación para la paz y la Noviolencia dentro de nuestras instituciones.

 

* Elizabeth Téllez es MVZ, Doctora en Bioética y profesora de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM.

 

Las opiniones publicadas en este blog son responsabilidad únicamente de sus autores. No expresan una opinón de consenso de los seminarios ni tampoco una posición institucional del PUB-UNAM. Todo comentrio, réplica o crítica es bienvenido.

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