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Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
Lesvy Rivera, ¿fue feminicidio?
Lesvy no sólo murió de manera violenta, en presencia de quien fuera su novio, también fue expuesta, culpabilizada y revictimizada por el Estado.
Por PUB UNAM
23 de agosto, 2017
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Por: Ximena Ruiz y Angeles Cancino

 

“Allí donde no hay igualdad, la libertad es uno de los nombres del abuso”.

Amelia Valcárcel

 

La madrugada del 3 de mayo de este año fue encontrado en Ciudad Universitaria el cuerpo sin vida de Lesvy Berlín Rivera Osorio.

Lesvy tenía 22 años al momento de ser encontrada ahorcada y atada a una caseta de teléfono cerca del Instituto de Ingeniería de la UNAM, con evidentes signos de violencia. Pocas horas después del lamentable hallazgo, la Procuraduría General de Justicia (PGJ) de la Ciudad de México divulgó –a través de sus cuentas oficiales de Twitter– aspectos de la vida privada de Lesvy: “Su madre y novio aseguraron que ella ya no estudiaba desde 2014, y dejó sus clases en CCH Sur, donde debía materias”. “El día de los hechos, la pareja se reunió con varios amigos en CU, donde estuvieron alcoholizándose y drogándose”.

Lo anterior dejó a la vista la postura de la Procuraduría frente al caso Lesvy: victim blaming o culpabilización a la víctima. Es una conducta mediante la cual, ante cualquier agresión o delito, se tiende a poner el foco sobre la persona afectada y no sobre el verdadero culpable. La PGJ también añadió que “el novio, con quien la víctima vivía, informó que él trabajaba en el área de intendencia de la Preparatoria 6”. La anterior publicación enfatiza que Lesvy vivía con su novio, lo cual delata el slut shaming, anglicismo que se refiere al fenómeno por el cual se insulta a una mujer con el pretexto de que practica una vida sexual que se sale de los estándares que la sociedad impone para “ellas”, ya sea porque se acuesta con quien quiere, mantiene relaciones abiertas, etc., o en este caso, no vivía con sus padres, sin estar amparada por un documento de matrimonio.

Los comentarios de la PGJ en torno a Lesvy, no sólo la revictimizaban y la juzgaban haciendo públicos aspectos de su vida privada que resultaban irrelevantes, sino que NO daban información sobre el móvil del crimen, ni del (los) posible(s) responsable(s) de su muerte: la única responsable de su propia muerte parecía ser ella. A pesar de que el Procurador de Justicia capitalino, Rodolfo Ríos de la Garza, intentó rectificar la postura de la PGJ declarando que “la conducta, la vida privada o la condición social de una víctima jamás afectará una investigación” y ordenando que se eliminaran los tuits el daño estaba hecho, los medios masivos repetían los primeros mensajes de la PGJ a toda la población, dejando en evidencia la postura del estado al momento de investigar el asesinato de una mujer. Las reacciones de protesta de ciertos sectores no se hicieron esperar. #SiMeMatan y una marcha en Ciudad Universitaria dejaron saber la conclusión de muchas y muchos, el caso de Lesvy no fue asesinato, sino feminicidio.

Lo anterior no dejó de ser polémico y levantó inconformidades, porque para muchos faltaban elementos que permitieran concluir que esto fue un feminicidio. ¿Por qué? ¿Por qué la opinión pública se polarizó?

Para responder esas preguntas, resulta fundamental definir la palabra Femicide. Este concepto fue usado por primera vez por Diana Russell, en el Tribunal Internacional sobre Crímenes contra las Mujeres en 1976. El concepto se definía como “las muertes violentas de mujeres que se ubican en el extremo de un continuum de violencia, que incluye muchas más formas que la que se da en el ámbito privado o íntimo”. La forma en la que se enunció dejaba al descubierto un hecho probado: la mayoría de los femicidios se cometían por parte de las parejas masculinas, ya fueran maridos, novios, padres, conocidos, etc., y su factor común era la misoginia. La intención política del concepto “femicidio” era visibilizar que estos crímenes de odio permanecían ocultos en el lenguaje cuando se hacía referencia a ellos a través de palabras neutras como homicidio o asesinato. Este tipo de muertes derivan de una plétora de abusos hacia las mujeres a través de los años: violación, tortura, esclavitud sexual, abuso sexual infantil, golpizas físicas y emocionales, acoso sexual, mutilación genital, operaciones ginecológicas innecesarias (histerectomías gratuitas y/o forzadas ), heterosexualidad forzada, esterilización forzada, maternidad forzada (por la criminalización de la contracepción y del aborto), negación de comida para mujeres en algunas culturas, cirugía plástica para pertenecer a los cánones de belleza establecidos por la sociedad o solicitados por la pareja y otras mutilaciones en nombre del embellecimiento. Por definición, siempre que estas formas de terrorismo resultan en muerte, ellas se transforman en femicidios.

Por su parte, el término feminicidio tiene como objetivo visibilizar un elemento adicional al odio a las mujeres presente en estos crímenes, que consiste en identificar la responsabilidad estatal al favorecer la impunidad de éstos, evidenciando todo sistema jurídico que justifica la violencia contra las mujeres, ya sea responsabilizando a las víctimas (victim blaiming) o atenuando la responsabilidad de los victimarios (slut shaming en este caso). Si el Estado ejerce discriminación hacia las mujeres, aunado a la impunidad de los delitos, envía el mensaje a toda su población de que la violencia contra las mujeres es tolerada. Hoy, a 5 meses de su muerte, la Procuraduría General de Justicia de la CDMX sostiene que Lesvy se suicidó colgándose en la caseta telefónica mientras José Luis -su novio- lo presenció y no lo impidió.

Recientemente se ha dado a dado a conocer que José Luis, su novio, ha sido ingresado al Reclusorio Preventivo Varonil Oriente bajo el cargo de homicidio simple doloso y que ahí permanecerá en espera de que se realice su audiencia inicial.

Lesvy no sólo murió de manera violenta, en presencia de quien fuera su novio, también fue expuesta, culpabilizada y revictimizada por el Estado. Entonces, ¿es un caso de feminicidio la muerte de Lesvy? Con base a los elementos anteriormente descritos, definitivamente sí, lo es.

 

@bioeticaunam

 

Las opiniones publicadas en este blog son responsabilidad únicamente de sus autores. No expresan una opinión de consenso de los seminarios ni tampoco una posición institucional del PUB-UNAM. Todo comentario, réplica o crítica es bienvenido.

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