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Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
Los mataderos y la deficiente aplicación de las leyes y las normas
Las normas que prohíben la crueldad contra los animales se incumplen como resultado de percibirlos como seres inferiores, no sintientes que existen para satisfacer las necesidades humanas a cualquier costo.
Por Poleth Reyes Hernández y Gino Jafet Quintero Venegas
12 de febrero, 2020
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Actualmente es cada vez mayor la preocupación global por los animales que usa el ser humano para su consumo, específicamente entre quienes han tenido la posibilidad de conocer a profundidad el proceso industrial alimentario. Los videos que se difunden en redes sociales han sido una de las maneras más inmediatas, efectivas y sencillas para visibilizar y dar a conocer las atrocidades al interior de los mataderos. Tenemos, por ejemplo, aquél que a finales del 2018 provocó indignación en Francia porque muestra cómo un empleado descuartiza a un ternero que aún está consciente, pese a que se “cumplían” las normas y los certificados de matanza.

Lo que llama la atención de esta noticia no es que se haya sancionado a los responsables de esos actos de crueldad con una ridícula cantidad de entre 80 y 910 euros, sino que dicho lugar se jacta de seguir las normas francesas de matanza y etiqueta la carne con los certificados para informar a los consumidores sobre la validez del proceso. Esto permite notar que la existencia y visibilidad de los certificados no garantiza que los animales reciben el trato que establecen las instituciones gubernamentales para estos fines, situación que también se replica en otros países, incluido el nuestro.

México, por ejemplo, cuenta con la NOM-033-­SAG/ZOO-2014 sobre “Métodos para dar muerte a los animales domésticos y silvestres”, en la cual se estipula que todas las técnicas empleadas en los rastros deben ser realizadas por personal capacitado; que lo primero que debe producirse (son enfáticos en esto) es la inconsciencia de los animales y, acto seguido, matarlos rápidamente, sin dolor y con el mínimo de estrés. También se establece la prohibición de matarlos a golpes, por envenenamiento, por asfixia o de cualquier otra forma que les cause sufrimiento. La NOM-051-ZOO-1995 de “Trato humanitario en la movilización de animales” complementa a la anterior, estableciendo que durante la movilidad hacia los rastros los animales deben permanecer tranquilos, sin recibir golpes ni maltrato; que su traslado debe ser en espacios adecuados con buenas condiciones y que no deben transportarse aquellos que estén enfermos o no puedan sostenerse por sí mismos, a menos que sea para que reciban atención médica. A pesar de que todo esto está contenido en la normatividad nacional, muchas reglas se incumplen y lo que prevalece es la crueldad extrema en los rastros hacia los animales no humanos.

El documental Matadero expone imágenes e información recabadas entre 2015 y 2017 en los rastros mexicanos. El filme visibiliza la inexistencia del bienestar de los animales criados para consumo alimentario, desde su nacimiento hasta su muerte: son separados de sus familias, se encuentran en lugares insalubres y carecen de agua y alimento, viven en condiciones que les producen ansiedad y sufrimiento, son golpeados, no reciben la atención médica necesaria ─situación que se agrava cuando falta poco tiempo para enviarlos al rastro─ e incluso son asesinados cuando aún están conscientes. Otros documentales como Earthlings y Dominion revelan lo que ocurre en otros países que navegan bajo la bandera del desarrollo económico y social, como Australia y Estados Unidos, y exhiben prácticas violentas y antiéticas hacia los animales no humanos que no son tan distantes de la realidad mexicana.

A partir de las imágenes tan cruentas que muestran los documentales mencionados, grupos de activistas que luchan por la liberación animal se han organizado para infiltrarse al interior de los mataderos y presenciar por sí mismos las condiciones reales en las que viven los animales antes de su matanza; lo que han registrado es que la “vida” de los animales al interior de los rastros es más similar a lo que se denuncia en los documentales que lo que indican las normas oficiales sobre manejo animal. Entonces, parece ser que aunque se legisle y existan normas, no solo hace falta voluntad política para hacerlas cumplir sino que se incumplen como resultado de percibir a los animales como seres inferiores, no sintientes que existen para satisfacer las necesidades humanas a cualquier costo.

Los argumentos que buscan justificar el consumo de animales criados a partir de las normas o a certificados y sellos TIF (tipo inspección federal), que les aseguran a las y los consumidores que hubo un buen trato y una “matanza humanitaria”, pierden fuerza y veracidad cuando se evidencia que, en realidad, éstas existen solo en el papel y no en la realidad. Esto ocurre porque, a partir del especismo, a los animales se les ve como meros recursos, parte de un proceso productivo, con quienes se vale acumular capital a toda costa. Siendo así, no sorprende que a las industrias mexicanas que lucran con animales les interese más competir en el mercado nacional e internacional que asegurar el bienestar de los mismos.

La industria cárnica no sólo afecta a los animales no humanos sino que tiene severas repercusiones sobre los humanos. Se ha documentado sobre los múltiples padecimientos físicos y psicológicos que sufren quienes deben dedicarse a la matanza de los animales y sobre las precarias condiciones socioeconómicas de los trabajadores en este rubro. De hecho, en un reportaje publicado por el periódico británico The Guardian, en 2018, se asevera que “los animales vulnerables a menudo son matados por algunos de los humanos más vulnerables de la sociedad” (Traducción Poleth Reyes, 2019).

Cabe la posibilidad de que, a sabiendas de lo anterior, se busque que haya “matanzas humanitarias” hacia los animales no humanos que, de forma arbitraria, hemos designado para el consumo. Sin embargo, debemos tener presente que, aunque así sea, es imposible que estos hechos se puedan comprobar y que las autoridades encargadas de supervisar el proceso no lo han hecho adecuadamente. Así, si realmente nos preocupa el bienestar animal, algunas alternativas viables son cuestionar y condenar todas las prácticas que implican asesinar animales, problematizar lo que eso significa y lo que implica económica y éticamente, cuestionar nuestros privilegios como especie y transformar las relaciones que establecemos con las demás.

* Poleth Reyes Hernández es pasante de Pedagogía en la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) y alumna del Diplomado en Bioética que imparte el Programa Universitario de Bioética (PUB). Asimismo, es activista en defensa de los animales y por el cuidado del medio ambiente. Gino Jafet Quintero Venegas es doctor en Geografía por la UNAM. Actualmente es profesor de Zoogeografía y de Geografía y Ética en la FFyL, e investigador posdoctoral en el PUB en la línea de “Zooética”. También es miembro regular de la Academia Mexicana de Investigación Turística y coordinador de los seminarios “Geografía de la coexistencia: reflexiones espaciales en torno a las relaciones entre animales humanos y animales no humanos” y “Naturaleza y ética post-darwiniana”.

 

Las opiniones publicadas en este blog son responsabilidad únicamente de sus autores. No expresan una opinión de consenso de los seminarios ni tampoco una posición institucional del PUB-UNAM. Todo comentario, réplica o crítica es bienvenido.

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