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Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
Los Nobel, los transgénicos y la precaución
¿Quién va a asumir las consecuencias a mediano y largo plazo si los 109 premios Nobel a favor de los alimentos transgénicos se han equivocado? ¿Acaso no es más sabio prevenir que curar?
Por PUB UNAM
16 de noviembre, 2016
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Por: Georgina Aimé Tapia González

Hace algunos meses, un grupo de más de 100 premios Nobel envió una carta a Greenpeace en la que, además de posicionarse a favor de los cultivos transgénicos, se retoma el viejo argumento de que las semillas “mejoradas” genéticamente terminarían con los graves problemas nutricionales de los países más pobres; en este caso, se alude a un arroz dorado adicionado con vitamina A. De modo que seguir oponiéndose a los alimentos transgénicos sería un crimen contra la humanidad. Lo anterior representa un duro golpe ante la opinión pública para la organización ambientalista. Sin embargo: ¿una carta avalada por más de 100 premios Nobel constituye razón suficiente a favor de los cultivos transgénicos? ¿Por qué enviarla precisamente a Greenpeace y no a otro de los actores socioambientales críticos al respecto? ¿Es legítimo sospechar la existencia de más factores en juego más allá de una genuina preocupación por el hambre en el “Tercer mundo”?

El debate se torna más complejo ante las voces de los/as “científicos/as independientes”, quienes se han opuesto a los cultivos transgénicos, a través de investigaciones que muestran sus efectos nocivos sobre la salud de los seres humanos y los animales no humanos, el equilibrio de los ecosistemas y su incompatibilidad con la justicia social. Ahora bien, ¿qué significa que los/as científicos/as sean “independientes”? Grandes empresas productoras de semillas transgénicas como Monsanto, Syngenta y DuPont han logrado ingresar a las Universidades y a las organizaciones científicas ofreciendo financiamientos para becas, proyectos de investigación, laboratorios y equipo especializado. En este contexto, ser independiente significa asumir un compromiso social y ético con la Tierra y sus habitantes, lo que implica rechazar fondos provenientes de dichas empresas y, en muchos casos, ser desacreditados/as por una comunidad científica que se ha vendido al mejor postor.

Así las cosas, ¿podemos creer en estudios pagados por empresas como las mencionadas? Si tales investigaciones son confiables, entonces ¿por qué en Europa se recurre al principio de precaución para prohibir los cultivos transgénicos?

En su respuesta a la citada carta, Greenpeace sostiene que la solución al hambre en el mundo no son cultivos transgénicos como el arroz dorado enriquecido con vitamina A, sino una distribución equitativa de los alimentos que se producen a nivel mundial, de los que actualmente se desperdicia más de un 30 %. Se trata de una cuestión de justicia socioambiental que, como ha señalado la filósofa y activista Vandana Shiva, involucra los derechos de las personas dedicadas a la agricultura, así como la preservación del equilibrio ecológico. Esta pensadora ha mostrado al mundo las consecuencias enfrentadas en India por la introducción de los transgénicos: robo de conocimientos indígenas, agricultores endeudados con las grandes transnacionales, degradación ambiental, pauperización de las condiciones de vida de colectivos tradicionalmente discriminados –mujeres, niñas/os, ancianos/as. ¿Tendremos algo qué aprender de tales experiencias?

Quienes defienden los cultivos transgénicos afirman representar a la “ciencia seria” y tachan de sensacionalistas a sus opositores. Casi nunca falta el argumento de la insulina con el que cualquier persona razonable estaría de acuerdo. Sin embargo, en este escenario no se escuchan las voces de aquellos/as que desconocen qué es un transgénico, es decir, la mayoría de la población que consume maíz, soya y arroz genéticamente modificados sin tener oportunidad de tomar una decisión informada. Finalmente: ¿quién va a asumir las consecuencias a mediano y largo plazo si los 109 premios Nobel se han equivocado? ¿Acaso no es más sabio prevenir que curar? Mientras se define lo anterior ¿por qué no apelar al cumplimiento del principio de precaución y buscar alternativas más incluyentes y democráticas?

 

@BioeticaUNAM

 

* Las opiniones publicadas en este blog son responsabilidad únicamente de sus autores. No expresan una opinión de consenso de los seminarios ni tampoco una posición institucional del PUB-UNAM. Todo comentario, réplica o crítica es bienvenido.

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