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Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
Plagiar o no plagiar, ¿es esa la cuestión..?
¿Qué consecuencias pagaremos como sociedad por dejar de lado la formación ética de nuestras juventudes con el fin de que obtengan un papel que les permita incorporarse, sin más, al mundo laboral?
Por PUB UNAM
31 de agosto, 2016
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Por: Ángel Lara, Geovany Meza Chavero y Francisco de Borja

En los últimos años hemos sido testigos de varios casos de plagio académico. Algunos de ellos escalaron rápidamente la opinión pública hasta convertirse en escándalos dentro del mundo intelectual, pero en otras ocasiones, y para desgracia de los afectados, sencillamente no ocurre nada; los responsables pasan desapercibidos e incluso se desenvuelven con aire impune dentro de sus actividades diarias. No obstante, cuando los hechos llegan a salir a la luz, las personas parecen preferir la querella pública, el escarnio mediático y el cotilleo, en lugar de cuestionar lo cotidiano y permisibles que resultan estos actos en nuestra sociedad.

De acuerdo con el sitio de Ética Académica de la UNAM, el plagio es la apropiación indebida de la obra de un autor. Esto ocurre cuando omitimos la referencia de nuestra información y nos atribuimos de alguna manera su autoría. El plagio en ese sentido es considerado como el robo del trabajo intelectual y puede ir desde copiar párrafos completos de un texto o modificar ciertas palabras, hasta “inspirarse sutilmente” en un diseño, fotografía, o en la estructura de un libro y adaptarlo al trabajo propio. Sin importar la forma en que se dé, el plagio constituye un fraude ya que es una acción que falta a los principios de integridad y honestidad intelectual ya que “implica el engaño y la usurpación de una obra ajena”.

Existen diversas causas o pretextos por las cuales una persona incurre en estas prácticas. Por un lado, consideramos que se puede presentar debido a una formación escolar deficiente en términos de metodología de la investigación. En el caso menos grave la persona ignora que es necesario proporcionar referencias sobre su información; en pocas palabras, al individuo no se le indicó de manera suficientemente clara la importancia y responsabilidad de citar sus fuentes. Sin embargo, también puede cometerse de forma intencionada. De ser así, el plagio delata no sólo una formación deficiente, también indica una falta grave de valores éticos. A lo anterior se pueden sumar otras evasivas como la falta de habilidades intelectuales para diseñar y desarrollar un proyecto de investigación, las presiones excesivas del mundo académico, etc. A pesar de ello, cualquiera que sea la causa, no justifica la comisión del plagio.

Desafortunadamente nuestras instituciones educativas no se han visto exentas de estos casos. En el año 2013 la UNAM se dio a la tarea de investigar la percepción del plagio entre su comunidad, tanto estudiantil como docente. Los resultados quedaron registrados en el Reporte de encuesta sobre percepción de plagio en la UNAM. Con casi nueve mil entrevistas se descubrió que quienes plagian lo hacen en promedio porque: 1) no saben citar bien, 2) saben que no está sancionado y 3) porque creen que hacer uso de las comillas, de las notas al pie y de las referencias a los textos de otros autores no es importante. Otro dato inquietante de este estudio refiere que el 91 % los profesores declara haber enseñado a sus alumnos a citar de forma correcta, pero contrario a esto, el 76 % de los estudiantes encuestados señalan que es difícil citar porque nadie les enseña bien cómo hacerlo.

A partir de estos datos podemos inferir el desconocimiento y la falta de discusión sobre el tema, además de un problema pedagógico donde convergen diversos factores, que pueden ir desde una carencia en la metodología de la enseñanza, desconocimiento de las implicaciones éticas del proceso de enseñanza-aprendizaje, hasta la inconsciencia de las consecuencias del plagio. Como señala el informe de Turnitin “Integridad académica en un mundo digital: Las consecuencias del plagio”, esta actividad surge de un sistema educativo que presenta deficiencias pedagógicas, cuyas consecuencias van más allá del aula, pues los estudiantes que hoy plagian, el día de mañana serán los profesionistas que tomen las decisiones sobre el rumbo de la sociedad.

Desde luego que el plagio es un acto que está relacionado con la formación académica de los estudiantes, sin embargo, no podemos asegurar que únicamente sea ocasionado por fallas en el modelo educativo del país. Si pensamos el ámbito escolar como una reproducción a escala de nuestra sociedad y que en este se pueden expresar ciertas prácticas comunes, advertimos la falta del horizonte ético que debe guiar nuestras actividades académicas y culturales. En virtud de lo anterior podríamos suponer que el sistema educativo y el ámbito laboral han privilegiado la obtención de un título o membrete por encima de la adquisición de valores, conocimiento y capacidad profesional. Esto en detrimento de la formación integral del profesionista en las aulas.

La preparación profesional que le demos a nuestros estudiantes debe capacitarlos para integrarlos al campo laboral, pero también es cierto que en los últimos años, ciertas instituciones están insertando al ámbito laboral profesionistas fast track, en donde privilegian el ámbito pragmático por encima de una formación ética, pues les importa más el cobro de una colegiatura que educar personas de alto nivel académico y ético. Un cuestionamiento que debemos hacernos es si los principios éticos tienen cabida en la practicidad que impera en el país, cuando desde la educación primaria hasta la licenciatura hemos visto los procesos evaluativos como requisitos burocráticos para alcanzar un grado académico.

¿Qué consecuencias pagaremos como sociedad por dejar de lado la formación ética de nuestras juventudes con el fin de que obtengan un papel que les permita incorporarse, sin más, al mundo laboral? ¿Por qué le importa a la bioética este tema? Estamos reduciendo la formación académica de nuestros profesionistas a un trámite burocrático, en el cual, los futuros médicos, farmacólogos, abogados, biotecnólogos están perdiendo de vista el horizonte y el compromiso ético que tienen no sólo con la sociedad, sino con la humanidad. La bioética, recordemos, surgió como un puente entre diversas ciencias con el fin de salvar a la humanidad, de asegurarle un futuro debido al inmenso poder que hemos adquirido a través de la tecnología.

El desenlace es claro, el futuro se antoja imposible cuando nuestros estudiantes tienen una formación deficiente, cuando sus habilidades intelectuales son escasas y sus valores morales nulos; es obvio que el desarrollo tecnológico y científico, si es que lo hay en tal escenario, nos llevará a la catástrofe, pues nuestros profesionistas serán incapaces de ofrecer soluciones y alternativas de desarrollo. Eso sí, tendrán un bonito título enmarcado en las salas de sus casas.

 

@bioeticaunam

 

 

* Las opiniones publicadas en este blog son responsabilidad únicamente de sus autores. No expresan una opinión de consenso de los seminarios ni tampoco una posición institucional del PUB-UNAM. Todo comentario, réplica o crítica es bienvenido.

 

 

 

 

Para una definición amplia de lo que es el Plagio, sugerimos consultar la primera parte del Informe “Integridad Académica en un mundo digital” elaborado por Turnitin.

El Código de Ética de la Universidad Nacional Autónoma de México se aprobó el 1º de julio de 2015.

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