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Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
Profesionales de la salud: ¿héroes o víctimas?
El personal médico tiene marcadas restricciones para un correcto desempeño, vive con la frustración de no poder contar con tratamientos efectivos y está a expensas de personas que aún no entienden que la culpa no recae en una persona.
Por Diego Pineda
3 de junio, 2020
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En general, la sociedad considera a los profesionales de la salud como héroes. Esta valía se debe, en gran medida, a la vocación de servicio y a la entrega que muestran en su trabajo, particularmente en momentos de crisis. Por ello, deseamos reflexionar sobre el preocupante fenómeno que se ha dado en nuestro país, donde en lugar de reconocer la labor de los profesionales de la salud se los agrede y violenta.

La pandemia ocasionada por el virus SARS-CoV2 (COVID-19) genera mucho desconcierto en toda la población. En primera instancia, porque no se tiene información científica suficiente sobre esta enfermedad, debido a que su novedad no permite estrategias de tratamiento y erradicación del virus. En segunda instancia, por la falta de sensibilización de la sociedad en torno a la responsabilidad que todos tenemos para mitigar el contagio y superar esta contingencia. Expuesto lo anterior, llama la atención el panorama en el que los profesionales de la salud son agredidos y violentados por ejercer su profesión y brindar atención a quienes más lo necesitan, difuminando la línea que divide las nociones de “héroes”, “vectores” y “víctimas”.

Héroes

Las acciones necesarias para contrarrestar los efectos del COVID-19 han sido titánicas y cada día exigen más; el comportamiento de la enfermedad y las formas de contagio han logrado categorizar la situación como una guerra, lo cual se ve reflejado en los símiles propuestos por medios de comunicación (por ejemplo, “Coronavirus en EE.UU.: la pandemia de Covid-19 ya ha matado más estadounidenses que la guerra de Vietnam”) y en el tipo de calificativos que reciben los profesionales de la salud, que están en “la primera línea de atención” y deben ser considerados héroes de la batalla contra la pandemia, porque han tenido que dejar sus hogares y a sus familias para proteger a los suyos, exponerse a la enfermedad sin los implementos mínimos de protección, y realizar extensas guardias para seguir atendiendo pacientes. Este tipo de acciones los hace merecedores de este gran calificativo. “Prometo solemnemente dedicar mi vida al servicio de la humanidad; velar ante todo por la salud y el bienestar de mis pacientes”, señala la Promesa del Médico en la Declaración de Ginebra.

Son notables las expresiones de reconocimiento y agradecimiento que hace la sociedad, como aplausos colectivos en diversos países, donativos de alimentos durante las guardias y mensajes motivantes en redes sociales de instituciones públicas y privadas, entre otras. En estos contextos y en momentos de incertidumbre, los seres humanos sacamos lo mejor o lo peor de nosotros.

Vectores

En Medicina se considera vector a aquel ser vivo que tiene la capacidad de transmitir enfermedades. Con esto en mente, y considerando que en efecto son los profesionales de la salud quienes tienen un panorama amplio de las implicaciones del contagio, las formas de uso de los equipos de protección sanitaria y las medidas que pueden tomarse, vale la pena cuestionarnos ¿es posible que un profesional de la salud, por su ejercicio, resulte contagiado del virus? O mejor ¿son los profesionales de la salud y el personal de apoyo agentes de contagio para la sociedad? El pasado viernes 24 de abril se dio a conocer que mil 934 trabajadores del sector salud se encuentran contagiados por el virus, representando un 15% de los 12 mil 872 casos confirmados hasta ese día, siendo el sector más afectado; dentro del mismo, 47% de los casos corresponde a médicos; 35% al personal de enfermería, 15% a otros profesionales de la salud, 2% a laboratoristas, y 1% a dentistas.

A esto se suma la escasez de recursos para la adquisición de los equipos de protección personal y para la atención de pacientes en instituciones públicas de salud, y, sobre todo, el desconocimiento de la historia de la enfermedad debido a su novedad; en otras palabras, estamos mandando a los soldados a la guerra sin los elementos necesarios para defenderse o para ganar. Si ellos, que tienen el conocimiento, no logran ser inmunes a esta pandemia, ¿cómo vamos a serlo nosotros, que como sociedad insistimos en trivializar la importancia del sano distanciamiento?

La percepción de los profesionales de la salud como vectores es una de las muchas explicaciones (no justificaciones) de las agresiones que han recibido (golpes, insultos, amenazas, restricción en las tiendas de servicio y en el acceso al transporte público). Es tiempo de llamar a la consciencia y pensar que por cada profesional que no pueda ejercer su labor decenas de pacientes se quedan sin atención, y que la discriminación y la violencia no van a solventar una crisis sanitaria global. CUIDAR mi propia salud, bienestar y capacidades para prestar una atención médica del más alto nivel”.

Víctimas

“La vida es breve, el arte es largo, la ocasión efímera, la experimentación peligrosa, el juicio… difícil”. Aforismo del Corpus hippocraticum.

Todos somos víctimas de la incertidumbre, al ser este un virus nuevo y una enfermedad que aún no muestra todos sus efectos; el número de personas afectadas crece de manera exponencial diariamente y hasta ahora hay más preguntas que respuestas. Todos estamos involucrados en la pandemia, todos tenemos algún tipo de responsabilidad y todos somos víctimas de ella. Pero ¿hemos considerado de qué manera podríamos señalar que los profesionales de la salud también son víctimas?

Su vulnerabilidad está a flor de piel: tienen marcadas restricciones para un correcto desempeño de su profesión, viven con la frustración de no poder contar con tratamientos efectivos que permitan la inmunización de sus pacientes y de la sociedad y el manejo adecuado de los síntomas, y están a expensas de personas que aún no entienden que la culpa no recae en una persona y que encuentran en los agravios una forma de liberar la tensión.

Todos, como sociedad, tenemos un poco de responsabilidad, pero también tenemos la oportunidad de aportar para que la pandemia se supere. Reconozcamos la invaluable labor que hoy desempeñan los profesionales de la salud, que no quede en manos nuestras convertirlos en víctimas. Desde nuestra trinchera, en esta guerra contra la COVID-19, hagamos lo que nos corresponde: acatemos la sana distancia, tengamos higiene constante y consciente, y, si está dentro de nuestras posibilidades, quedémonos en casa.

“Si el juramento cumpliere íntegro, viva yo feliz y recoja los frutos de mi arte y sea honrado por todos los hombres y por la más remota posterioridad. Pero si soy transgresor y perjuro, avéngame lo contrario…”, concluye la Declaración de Ginebra.

* Diego Pineda es médico cirujano por la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM, maestro en Administración en Sistemas de Salud y doctorando en Ciencias Médico-Quirúrgicas por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente se desempeña como jefe del Departamento de Innovación en Material Biológico de la FM y es vicepresidente de la Sociedad Mexicana de Anatomía.

 

Las opiniones publicadas en este blog son responsabilidad únicamente de sus autores. No expresan una opinión de consenso de los seminarios ni tampoco una posición institucional del PUB-UNAM. Todo comentario, réplica o crítica es bienvenido.

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