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Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
Reflexiones desde la Bioética global en torno a la cuarta revolución industrial
La industria 4.0 per se puede lograr cosas extraordinarias, pero sin una mirada que ilumine sus prácticas y ponga sobre la mesa de discusión al bien de las personas y de las comunidades, corre el riesgo de automatizarse e incluso de revertirse, de volverse en contra de la dignidad humana y de la vida en general.
Por María Elizabeth de los Rios Uriarte
12 de enero, 2022
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Desde sensores que miden signos vitales a distancia y máquinas que administran tratamientos médicos en lugares remotos hasta transformaciones energéticas que convierten el dióxido de carbono en “carbón verde”, pasando por autos que se conducen y estacionan solos, la transformación digital está marcando hitos importantes que abren un espacio para la reflexión sobre sus alcances y limitaciones en un mundo cada vez más interconectado, pero con enormes desigualdades económicas y de acceso a bienes y servicios.

Los avances en la técnica y la ciencia han evolucionado a paso veloz generando profundos cambios de paradigma: la primera Revolución Industrial aceleró el trabajo de las máquinas de vapor; la segunda apostó por la generación masiva, con líneas de producción y energía eléctrica; la tercera trajo consigo las computadoras y otros aparatos electrónicos que favorecían la automatización de procesos y el intercambio de información; y la cuarta, vigente hoy, acorta distancias mediante intercambios de datos extraordinariamente rápidos. Estos logros pueden ser benéficos o hacernos correr el riesgo de perder elementos esenciales en el contacto humano, que aún conducen al asombro como primer momento del conocimiento.

Esta cuarta Revolución Industrial, que da pie a la Industria 4.0, nace con la finalidad de eficientizar procesos y operaciones en organizaciones, personas y activos de tal manera que el contacto entre el mundo físico y el digital fluya fácil y velozmente, para reproducir algorítmicamente decisiones que, a su vez, se traduzcan en el fortalecimiento de las economías y en mayores estándares de competitividad. Tecnologías avanzadas e inteligentes como el 5G, la inteligencia artificial, la robótica, o el loop “PdP” (Physical-digital-Physical) representan hoy el futuro de las industrias, aumentan la satisfacción de los clientes, acortan las distancias entre usuarios, proveedores y directivos, y tienen enormes áreas de oportunidad en materia de salud, educación, medio ambiente y sustentabilidad. Pero ¿realmente se ven estas áreas como los horizontes de acción?

La Bioética global no es tan nueva como algunos han afirmado: sentó sus raíces cuando el oncólogo Holandés Van Rensselaer Potter escribió su artículo “Bioethics: the Science of survival”, en 1970, y su libro Bioethics: bridge to the future, un año más tarde. En estos textos, preocupado por el mundo que heredarían las generaciones futuras, propone a la Bioética como una interdisciplina que genere un puente (de ahí el título del libro) entre el avance de la ciencia y los valores de la humanidad que permitan nuestra supervivencia, a través de una reflexión ética.

La preocupación inicial de Potter versaba sobre las repercusiones que la actividad humana tendría sobre el planeta y sus efectos a largo plazo; desafortunadamente, la disciplina continuó con la inercia derivada de la Medicina y la reflexión sobre la práctica clínica en la relación médico-paciente. Sin embargo, desde entonces la Bioética tiene como tarea principal reflexionar y brindar pautas de acción sobre las problemáticas globales que surgen en contextos locales, y que requieren de acciones igualmente globales para ser atendidas y mitigadas. Así, la Bioética global parte del entendimiento del mundo como una esfera donde todas las realidades están interconectadas y dependen unas de otras, de tal manera que los problemas que surgen en un contexto y espacio determinados repercuten en el espacio global y afectan a toda la humanidad; no son específicos de un país o de una región, sino que nos competen a todos y, por ende, urgen a la acción y transformación desdibujando fronteras: el mundo somos todas y todos.

La industria 4.0, en su afán de acortar distancias y mantener redes de comunicación y acceso a datos en tiempo real, tiene mucho que aportar al campo de la Bioética global, pues brinda la posibilidad de atender muchos asuntos complejos; por ejemplo, la carencia de acceso a los servicios de salud en zonas rurales o de imposible acceso, a la cual combate mediante aparatos para diagnóstico y tratamiento, teleconsultas, etcétera. También hace posibles tecnologías que transformen las energías combustibles, emitidas por industrias y sectores manufactureros en varios países, en energías limpias y sustentables, contribuyendo con ello reducir los impactos del cambio climático (que a su vez, dada la interconexión de realidades, genera desplazamientos forzados, escasez de agua potable y alimento, rebrote de enfermedades erradicadas, etcétera).

Estos avances, que pueden contribuir a la reducción de brechas sociales y a elevar la calidad de vida de todas y todos, deben enmarcarse en el imperativo ético y jurídico fundamental de la igualdad de derechos establecida en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y respetarse, independientemente de los intereses individuales y del mercado que pudieran colarse entre las prácticas de las industrias. Aquí es donde la Bioética aporta sus conocimientos mediante el reconocimiento de la dignidad humana y del principio de justicia, que lleva a la distribución de recursos de forma equitativa de tal modo que lleguen a todas las personas, pero especialmente a los más desaventajados que puedan beneficiarse de los mismos.

La Bioética debe velar por que este avance de la tecnología se enfoque en brindar mejores estándares de vida, mayores oportunidades y mejores recursos que salvaguarden valores universales, como la vida y la salud de las personas en todas las latitudes. Para ello, debe también asegurarse de que lo que prime en la generación de estos avances no sea un bien individual de carácter específicamente económico o comercial, sino la búsqueda del bien común y del beneficio colectivo.

Es por lo anterior que la Bioética global, al romper las fronteras de la práctica clínica y enfrentar desafíos en temas sociales, especialmente de justicia, aporta una mirada ética que orienta los fines y los medios a favor, especialmente, de las poblaciones más vulnerables.

La industria 4.0 per se puede lograr cosas extraordinarias, pero sin una mirada que ilumine sus prácticas y ponga sobre la mesa de discusión al bien de las personas y de las comunidades, corre el riesgo de automatizarse e incluso de revertirse, de volverse en contra de la dignidad humana y de la vida en general. Urge pues, la reflexión ética y bioética para enmarcar la capacidad humana de hacer avanzar la ciencia y la técnica en los límites de la defensa y promoción de la vida, individual y colectiva. Los nacientes avances sólo serán un beneficio social si van acompañados de una mirada bioética que promueva la justicia y la equidad, la solidaridad y el compromiso ético de cuidar y conservar el planeta y, con él, a las generaciones futuras.

* María Elizabeth de los Rios Uriarte es licenciada y doctora en Filosofía por la Universidad Iberoamericana y maestra en Bioética por la Universidad Anáhuac México, donde es profesora e investigadora y coordinadora de investigación de la Facultad de Bioética. Asimismo, es Research Scholar de la Cátedra UNESCO en Bioética y Derechos Humanos.

 

Las opiniones publicadas en este blog son responsabilidad únicamente de sus autores. No expresan una opinión de consenso de los seminarios ni tampoco una posición institucional del PUB-UNAM. Todo comentario, réplica o crítica es bienvenido.

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