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Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
El reto ético de hacernos cargo de nuestras acciones
El gran reto ético de nuestro tiempo no es ya encontrar la respuesta a la pregunta sobre cómo vivir y hacernos responsables de materializarla. Hoy estamos un paso más atrás, nos vemos obligados a empezar por hacernos capaces de figurarnos y asumir la responsabilidad derivada de nuestras propias acciones.
Por PUB UNAM
7 de diciembre, 2016
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Por: Adrián Almazán Gómez

Günther Anders, en su libro La obsolescencia del hombre (Anders, 2011), nos planteaba ya en el año 1956 el modo en que nuestro desempeño como sociedades comenzaba a rebasar todos los marcos éticos tradicionales. Pese a que todavía al día de hoy no hemos terminado de asimilarlo, fenómenos como la producción, existencia y uso de bombas nucleares ponen en tela de juicio nuestra capacidad moral. ¿En qué sentido? Básicamente en el de una complejidad y unos efectos tan devastadores que, al estar tremendamente alejados de cualquier escala humana, hacen que para cada persona individual sea prácticamente imposible hacerse a la idea de sus consecuencias, asimilarlas intelectual y emocionalmente. De aquí se deriva una incapacidad paralela para poder hacerse responsable de las implicaciones que conlleva integrarse en algún proceso relacionado con este tipo de realidades. El ejemplo paradigmático de este desnivel prometeico, tal y como lo denominó Anders, es el de Claude R. Eatherly, uno de los pilotos del avión que lanzó la bomba sobre Hiroshima en 1945.

Fuente: https://es.sott.net/article/40219-70-aniversario-Hiroshima-Hombres-que-no-sentian-culpa

Fuente: https://es.sott.net/article/40219-70-aniversario-Hiroshima-Hombres-que-no-sentian-culpa

Fue precisamente en el bellísimo libro de correspondencia reseñado por Brieva, Más allá de los límites de la conciencia (Anders & Eatherly, 2010), en el que Anders ilustró cómo el mundo tecnológico que como humanos hemos construido nos supera y se sitúa más allá de nuestros propios límites, es decir, nuestra entrada en lo que Jorge Riechmann viene denominando una época moral de largo alcance.

Ahora, si en 1956 estas reflexiones eran de una importancia mayúscula hoy, cuando nuestro desnivel prometeico se ha extendido hasta prácticamente abarcar el grueso de nuestras acciones como sociedades humanas globalizadas y cada vez más profundamente occidentalizadas, es simplemente irrenunciable. Un buen modo de ver hasta qué punto ésta es nuestra realidad cotidiana es recuperar un par de ejemplos de Riechmann:

Pensemos en nuestra vida cotidiana… Introduzco un enchufe en su base, por ejemplo el enchufe del ordenador portátil con que escribo estas líneas. Pongamos que esto es España y nos hallamos en abril de 2011. Sé que aproximadamente la quinta parte de la electricidad que estoy usando proviene de los ocho reactores nucleares españoles que, en su funcionamiento ordinario, generan residuos radiactivos cuyo potencial de dañar la vida (humana y no humana) se mide en decenas de miles de años. (Como al mismo tiempo la averiada central japonesa de Fukushima sigue vertiendo cantidades masivas de radiactividad al medio ambiente, sé también que todo el discurso propagandístico sobre la altísima seguridad –al menos en los países tecnológicamente avanzados– de las centrales nucleares era propaganda con una base más bien tecnólatra… Y puedo ser consciente, además, de cómo las cerámicas a base de silicatos de zirconio previstas para el almacenamiento permanente de los residuos radiactivos de alta actividad, que tendrían que resistir la friolera de unos 250.000 años, apenas aguantarían –y de mala manera— unos 1.400 años, según las últimas investigaciones).

Consideremos otro ejemplo cotidiano. Un envase plástico de yogur permite transportarlo fácilmente a larga distancia –lo cual contribuye a la globalización mercantil–, y alargará la vida de su contenido unas semanas… pero en la naturaleza ese envase ¡necesitará cinco siglos para degradarse! No cabe duda: los efectos de mis acciones –y omisiones–, magnificados por los sistemas técnicos e industriales dentro de los cuales vivo, llegan muy lejos en el tiempo y en el espacio. Afectan a seres humanos –y otros seres vivos— que habitan hoy en otro extremo del planeta, y también a los seres que poblarán esta biosfera dentro de muchos milenios. Por eso –insisto en ello— tiene sentido decir que objetivamente vivimos en la época moral del largo alcance (aunque nos cueste tanto situar nuestra vida político-moral a esa altura)…

(Riechmann, 2012, pp. 32-33)

Pensando en el ejemplo del impacto asociado al uso de ordenadores portátiles es útil también tener en mente los tremendos impactos materiales que tiene su proceso productivo. Desde la extracción de materias primas, a la distribución y venta, acabando con su conversión en material de desecho y la dificultosa gestión de los residuos que generan. La organización History of stuff (historia de las cosas) produjo un breve e instructivo video que nos permite hacernos una idea de la complejidad de este proceso:

Existen además documentales centrados en los terribles impactos que los residuos electrónicos tienen a día de hoy en regiones de Asia y África:

Así, vemos que las acciones más nimias poseen consecuencias a escala mundial: el expolio extractivista de materias primas para la producción perpetuado y posibilitado por la desigualdad norte-sur, la degradación de los ecosistemas y sus implicaciones para la vida de los futuros seres humanos y no humanos, etc.

De este modo el gran reto ético de nuestro tiempo no es ya encontrar la respuesta a la pregunta sobre cómo vivir y hacernos responsables de materializarla, problema que ha ocupado toda la historia de la ética desde la filosofía entendida como modo de vida en Grecia hasta los sistemas éticos modernos y contemporáneos. Hoy estamos un paso más atrás, nos vemos obligados a empezar por hacernos capaces de figurarnos y asumir la responsabilidad derivada de nuestras propias acciones. Y para ello necesitaremos de aquellos ejercicios de estiramiento moral de los que Anders nos habló. Tenemos que comenzar a hacernos capaces de asimilar intelectual y emocionalmente nuestra entrada en esta nueva época moral.

En concreto la filosofía y la ética tienen que ocuparse de mostrar la nueva ontología de un mundo en el que ya no somos dueños de nuestros instrumentos, sino que son nuestros instrumentos los que nos determinan moralmente a través de su existencia y su organización sistemática. Es decir, inevitablemente debemos comenzar a comprender la complejidad de las dinámicas que posibilitan el funcionamiento de nuestro planeta en los inicios de este s. XXI. Sólo una vez que hayamos conseguido hacernos cargo de la misma podremos retomar la cuestión ética clásica de cómo actuar moralmente. O, ampliando la conexión desde siempre existente entre la ética y la política, ejercer de manera radical nuestra autonomía en el sentido de Castoriadis (Castoriadis, 2013) a fin de tomar en nuestras manos y reconfigurar la realidad histórico-social que nos ha tocado habitar.

 

@bioeticaunam

 

* Las opiniones publicadas en este blog son responsabilidad únicamente de sus autores. No expresan una opinión de consenso de los seminarios ni tampoco una posición institucional del PUB-UNAM. Todo comentario, réplica o crítica es bienvenido.

 

 

Bibliografía

Anders, G. (2011). La obsolescencia del hombre (Vol. I). Sobre el alma en la época de la segunda revolución industrial. Valencia: Pre-textos.

Anders, G., & Eatherly, C. (2010). El piloto de Hiroshima: más allá de los límites de la conciencia : correspondencia entre Claude Eatherly y Günther Anders. Barcelona: Paidós.

Castoriadis, C. (2013). La institución imaginaria de la sociedad. Barcelona: Tusquets.

Riechmann, J. (2012). Interdependientes y ecodependientes: ensayos desde la ética ecológica (y hacia ella) (Primera edición). Canoves i Samalus: Editorial Proteus.

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