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Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
Salvando a Sidda: veterinaria al rescate
Necesitamos saber cómo llevar a cabo intervenciones seguras, viables, con resultados positivos para prevenir o reducir el sufrimiento de los animales silvestres que no resulten en más daño que el que buscamos mitigar.
Por PUB UNAM
26 de junio, 2019
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Por: Catia Faria (@catiaxfaria)

Existe hoy en día una idea muy difundida según la cual los seres humanos deben abstenerse de actuar de maneras que pongan en peligro la conservación de la vida silvestre, en particular, de aquellas especies en peligro de extinción, a la vez que llevar a cabo acciones que promuevan su preservación. A pesar de recientes retrocesos, en distintos países se han implementado medidas legislativas que persiguen ese fin, tal como la prohibición de la caza furtiva, la restricción de la construcción en espacios naturales y la creación de reservas para albergar animales que pertenecen a especies amenazadas. Las medidas de conservación exigen, a menudo, que los seres humanos intervengan en la naturaleza para ayudar a ciertos animales silvestres.

Un ejemplo de este tipo de acción ha sido la célebre intervención veterinaria realizada a Sidda, un elefante indio gravemente herido debido a una caída en una zanja. Sin esta intervención médica, Sidda no hubiera sobrevivido a las lesiones. La intervención humana, aplaudida en redes sociales por distintas organizaciones ambientalistas, simpatizantes de la vida silvestre y de los animales no humanos en general, presenta una serie de cuestiones éticas que es importante buscar responder. ¿Es la situación de Sidda una excepción o constituye, al contrario, la norma en la naturaleza? ¿Actuaron las y los profesionales de veterinaria correctamente, interviniendo para ayudar a Sidda? ¿Debemos, entonces, intervenir en la naturaleza para ayudar a quienes se encuentren en situaciones similares a las de Sidda?

Sufrimiento: la norma en la naturaleza

Contrariamente a la creencia popular, Sidda no es un caso excepcional. Más allá de los daños causados directamente por la mano humana o por los efectos todavía incalculables del cambio climático, los animales silvestres sufren enormemente por diferentes causas naturales. El hambre, las enfermedades, las lesiones físicas, el parasitismo y las condiciones climáticas extremas son la norma en los entornos naturales. Consideremos el caso de los daños físicos, que constituyen una de las principales fuentes de sufrimiento en la naturaleza. Los animales en el entorno natural son sistemáticamente heridos, a menudo, letalmente. Sin la ayuda y el tratamiento médico adecuado, un animal lesionado sufre no solo debido al dolor asociado con la herida a la par que ve su desempeño físico debilitado por una acrecida vulnerabilidad a infecciones y enfermedades. Un animal herido también se vuelve incapacitado a otros niveles. Una lesión reduce, por ejemplo, la capacidad para escapar a situaciones de peligro, acompañar a otros miembros del grupo e impide al animal alimentarse e hidratarse adecuadamente. El estado debilitado en el que se encuentra un animal que sufre una lesión, además, aumenta significativamente su susceptibilidad a ser depredado, ya que los depredadores suelen elegir estratégicamente a las presas en peores condiciones físicas. En la lucha darwiniana por la supervivencia, los fuertes tienden a eliminar a los más débiles.

Intervención más allá de la especie

Una parte significativa de este sufrimiento podría reducirse y muchas muertes probablemente se podrían evitar si el tratamiento médico no estuviera restringido a ayudar solamente a aquellos animales que cumplen con determinados requisitos. Estos pueden ser, entre otros, pertenecer a una especie amenazada, desempeñar una función determinante en un ecosistema o, simplemente, exhibir determinadas características estéticas. Sin embargo, todos los animales sintientes, con la capacidad para sufrir y disfrutar de sus vidas pueden ser dañados o beneficiados por lo que les ocurre. Frente al mismo evento que les causa sufrimiento, tanto un elefante como una cebra o una ardilla tienen el mismo interés en terminar con ese sufrimiento. Y esto es cierto independientemente de la densidad poblacional de la especie, de su función ecológica en un determinado ecosistema o de la apreciación estética que los seres humanos puedan hacer de ellos. Por tanto, aunque las y los profesionales de veterinaria hayan actuado correctamente ayudando a Sidda, debemos rechazar el trato desigual de quienes se encuentran en necesidad, brindando, siempre que sea posible, asistencia a los animales silvestres, independientemente de la especie a la que pertenezcan.

Biología del bienestar

Ciertamente, debemos determinar las circunstancias exactas que afectan el bienestar de los animales que viven en la naturaleza y cuán bien o mal van sus vidas. También necesitamos saber cómo llevar a cabo intervenciones seguras, viables, con resultados positivos para prevenir o reducir el sufrimiento de los animales silvestres que no resulten en más daño que el que buscamos mitigar. Tales son los objetivos de la biología del bienestar. El desarrollo de esta disciplina, todavía en fase embrionaria, es crucial, ya que ayudaría a llevar a cabo intervenciones informadas para ayudar a los animales silvestres, incorporándolas en políticas de gestión medioambiental más éticas y acordes a la importancia moral de los intereses no humanos. A la vez, necesitamos investigación en diferentes ámbitos tecnológicos que participen en la concepción conjunta de un mundo postdarwiniano, es decir, un mundo basado en la satisfacción de los intereses de todos los seres sintientes que corrija los fallos naturales contrarios a su bienestar y en la implementación de los medios necesarios para alcanzarlo.

*Catia Faria es filósofa y activista. Dos palabras que no suelen ir juntas. Investigadora en ética normativa y aplicada, en particular, en cómo se relacionan con la consideración de los animales no humanos, la discriminación, el género y la sexualidad.

Las opiniones publicadas en este blog son responsabilidad únicamente de sus autores. No expresan una opinión de consenso de los seminarios ni tampoco una posición institucional del PUB-UNAM. Todo comentario, réplica o crítica es bienvenido.

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