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Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
Sin “e” de elefante
Estamos matando al elefante de individuo en individuo. No están en peligro por la destrucción de su hábitat o el uso indiscriminado de pesticidas, no. Uno a uno caen ante los rifles de los cazadores furtivos. ¿Y para qué? Para satisfacer la necesidad de “estatus” mercancía. El lujo y el glamour puestos por encima de la vida.
Por PUB UNAM
13 de mayo, 2015
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Por: Santiago Outón G.

El elefante africano, el mamífero terrestre más grande de la Tierra, podría desaparecer en una o dos décadas según información de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés), expuesta en la reciente Cumbre del Elefante Africano en Botsuana. El número de estos animales se ha reducido de manera tanto terrible como creciente debido a la caza furtiva que busca mantener el mercado internacional de marfil, centrado principalmente en Asia.

Los expertos invitados a esta cumbre presentan datos para nada optimistas. Es posible que de continuar la tasa de desaparición actual, en no más de cinco años perdamos la oportunidad de salvar a estos magníficos animales. Los esfuerzos de las autoridades locales han sido insuficientes hasta el momento, aunado a la inestabilidad política y económica de la región.

De acuerdo con TRAFFIC, una organización dedicada a rastrear el tráfico de especies, el marfil sale de África hacia Vietnam y Filipinas, donde se talla y se convierte en “obras de arte” antes de llegar a su destino final -principalmente Tailandia y por supuesto, China, el mayor mercado del mundo.

Es bien sabido que –desgraciadamente- es cotidiano ya leer sobre la extinción de una u otra especie, pero generalmente se trata de animales “exóticos” de los que poco hemos escuchado o cuyo nombre difícilmente podemos pronunciar. El elefante africano no se ajusta a esta descripción. Es un referente del reino animal. “E” de Elefante, dicen los libros infantiles y quizás en unos años será equivalente a “M” de Mamut o “D” de Dodo.

Lo que resulta un agravante que no puede dejarse de lado es que literalmente estamos matando al elefante de individuo en individuo. No están en peligro por la destrucción de su hábitat o el uso indiscriminado de pesticidas, no. Uno a uno caen ante los rifles de los cazadores furtivos. ¿Y para qué? Para satisfacer la necesidad de “estatus” mercancía. El lujo y el glamour puestos por encima de la vida.

Los elefantes africanos tienen complejos vínculos familiares y sociales. Lloran a sus muertos. Tienen una gran variedad de comportamientos, pueden aprender, imitar, jugar. Incluso muestran altruismo y sentido del humor. Usan herramientas y posiblemente sean autoconscientes y capaces de comunicarse. Se cree son tan inteligentes como los cetáceos y los primates.

Desde el humanismo, desde la ética, no hay más que condenar el genocidio de una especie, más cuando se hace por fines tan profundamente banales. La extinción del elefante es impulsada por el motor humano y por tanto, es responsabilidad de nuestra especie no sólo detenerla, sino de alguna manera resarcir el daño que hemos causado.

Es terrible además, que los recursos que se obtienen de este comercio ilegal sirven para avivar las llamas de los conflictos humanos que prevalecen en el continente africano, cuna de la humanidad. La pobreza y desigualdad son enemigos comunes de elefantes y humanos.

¿Condenaremos al elefante africano a fotografías e ilustraciones? Queda poco tiempo para estos impresionantes animales. Y así como ellos, muchas otras especies parecen tener los días contados.

 

* Santiago Outón es licenciado en Filosofía y miembro del Programa Universitario de Bioética (@bioeticaunam)

 

 

Las opiniones publicadas en este blog son responsabilidad únicamente de sus autores. No expresan una opinón de consenso de los seminarios ni tampoco una posición institucional del PUB-UNAM. Todo comentrio, réplica o crítica es bienvenido.

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