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Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
Sobre la Cuarta Revolución Industrial, los avances tecnológicos globales, el posthumanismo y la Bioética
La Cuarta Revolución Industrial trae consigo la pérdida de utilidad del capital humano y la concentración de los medios de producción y servicios posthumanos en unos pocos países y empresas.  ¿Qué pasará con todas las personas que pierdan su empleo? ¿Cuál será el impacto psicosocial del desempleo?
Por Anwar Medina Robles y Gino Jafet Quintero Venegas
5 de mayo, 2021
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Históricamente, los dueños de los medios de producción han buscado constantemente nuevos métodos para elaborar la mayor cantidad de bienes al menor costo posible y maximizar su beneficio económico. Esto propició el surgimiento de tres Revoluciones Industriales, cada una con un diferente grado de innovación tecnológica: en la primera, el agua y el vapor fungieron como el principal energético; la segunda utilizó la energía eléctrica para lograr la producción en masa, y la tercera ha recurrido a medios electrónicos y tecnologías de la información para automatizar la producción. Actualmente, se dice que estamos en medio de la “Cuarta Revolución Industrial”, un momento económico que si bien utiliza los insumos de la tercera para producir, versa en la fusión del mundo físico con las tecnologías digitales, como el uso del “internet of things” y la inteligencia artificial, como pilares fundamentales del proceso productivo.

Las revoluciones industriales se caracterizan por su gran impacto socioeconómico, pues desplazan a muchas personas de sus empleos al automatizar la producción, especialmente en los llamados empleos de “cuello azul”. Sin embargo, en todos los periodos industriales han surgido nuevas actividades económicas donde, idealmente, se podrían haber insertado algunos de los trabajadores reemplazados por la tecnología: transporte y logística en la primera, producción de energía en la segunda, e industrias desarrolladoras de software en la tercera. Esta vez no podemos esperar ni siquiera eso. Además, anteriormente la tecnologización industrial se daba en el mediano o largo plazo debido al tiempo de espera entre el desarrollo e implementación de un avance tecnológico y el siguiente. Hoy, esto es completamente diferente: la aplicación de las nuevas tecnologías en la Cuarta Revolución Industrial es inmediata y disruptiva. Su forma de producir responde a prácticas posthumanistas en las que los seres humanos se vuelven arcaicos frente al mundo cibernético, y al basarse en el reemplazo masivo de los trabajadores, genera un desempleo global.

El proceso de sustitución laboral por las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial es inevitable, aunque no irá a la misma velocidad para todos: la sustitución se dará en función del grado de interacción humana presente en el trabajo. El primer nivel (la zona segura) corresponde a las labores que demandan habilidades únicas inherentes a los seres humanos, lo cual aún no es realizable por una máquina (por ejemplo, peluqueros y rehabilitadores físicos); el segundo nivel implica la amplificación humana de la mano con herramientas de inteligencia artificial (por ejemplo, taxistas, trabajadores de limpieza y plomeros); el tercer nivel favorecerá la interacción entre la inteligencia artificial y las personas (por ejemplo, recepcionistas, bartenders y meseros), y finalmente, los empleos con mayor riesgo de ser sustituidos por la inteligencia artificial son los de carácter repetitivo y poca necesidad de interacción humana (por ejemplo, cajeros, operadores de maquinaria y jornaleros).

Parece ser que llegará el momento en el que las máquinas realicen la mayoría de las actividades humanas y que, incluso, lo hagan con más precisión. Esto sucede en parte porque los trabajos se han profesionalizado y especializado, y la mayoría de las habilidades humanas se han vuelto poco relevantes para los trabajos contemporáneos. Así, los avances tecnológicos se han enfocado en superar la mano de obra y la capacidad intelectual humanas en ciertas industrias y operaciones. Países como China, Estados Unidos, el Reino Unido y algunos miembros de la Unión Europea llevan la vanguardia en la economía basada en la inteligencia artificial, y es allí donde están las sedes de las empresas líderes de la Cuarta Revolución Industrial (Google, Amazon, Apple, Microsoft, Uber, Didi, Alibaba y Deliveroo). La localización de estos corporativos resulta relevante porque evidencia las desigualdades tecnoespaciales de dicha “revolución”. Aunque el mundo entero se dirige hacia una economía posthumanista enfocada en la inteligencia artificial, habrá un núcleo tecnológico en donde se ubiquen las pocas empresas tecnológicamente capaces de satisfacer las necesidades globales.

Ante esta realidad, surgen dos grandes problemas que conllevan una fuerte reflexión bioética: la pérdida de utilidad del capital humano y la concentración de los medios de producción y servicios posthumanos en unos pocos países y empresas.  ¿Qué pasará con todas las personas que pierdan su empleo? ¿Cuál será el impacto psicosocial del desempleo? Si tener un empleo otorga a las personas un sentido en la vida, ¿cómo se sustituirá éste cuando los seres humanos sean desplazados de labores para las cuales se han preparado y/o han ejercido durante gran parte de su vida? Esta falta de sentido de vida y de aportación a la prosperidad social derivada del desempleo podría consolidar la presencia global de lo que Yuval Noah Harari denomina la “clase inútil” (useless class).

Por su parte, el segundo problema se relaciona con la injusticia territorial y el aumento de la brecha económica global por el desempleo generado. El hecho de que sólo unos cuantos países estén inmersos en el desarrollo de la economía basada en inteligencia artificial significa que el poder económico y el know-how estará cada vez más concentrado en manos de muy pocos, lo que ocasionará relaciones de poder unidireccionales. Quienes posean la tecnología serán quienes dicten las reglas del juego y controlen los espacios: emitirán políticas públicas que los beneficien, incentivarán una competencia desleal y generarán una nueva forma de colonialismo, basada en el consumo tecnológico.

La Cuarta Revolución Industrial ha llegado para quedarse por un buen tiempo (por lo menos en lo que se consolida el posthumanismo en el proceso productivo) y tendrá afectaciones sociales de escala global. La lógica de su implementación es clara: generar la máxima acumulación del capital para que el sistema capitalista se siga sosteniendo. Aunque es inevitable dar marcha atrás, es necesario que la discusión bioética se mantenga para que la comunidad internacional y los gobiernos emitan y apliquen políticas públicas que mitiguen sus impactos y se logre una “transición suave” frente a un fenómeno que nosotros mismos, con la apuesta al desarrollo tecnológico como un fin, hemos propiciado.

* Anwar Medina Robles es estudiante de octavo semestre de la Licenciatura en Derecho de la Universidad Iberoamericana. Actualmente se desempeña como practicante en el Departamento de Asuntos Legales de Ford Motor Company, SA de CV, y como voluntario en la Clínica Jurídica para Refugiados “Alaíde Foppa”. Gino Jafet Quintero Venegas es doctor en Geografía por la UNAM con especialidad en Geografía del Turismo y Geografía de los Animales, y cuenta con un posdoctorado en Bioética. Actualmente es Investigador Asociado “C” del Instituto de Investigaciones Sociales en el área de “Espacio social” con la línea “Descampesinización y turismo”. Además, es profesor de Zoogeografía y de Geografía y Ética en la Facultad de Filosofía y Letras de la máxima casa de estudios.

 

Las opiniones publicadas en este blog son responsabilidad únicamente de sus autores. No expresan una opinión de consenso de los seminarios ni tampoco una posición institucional del PUB-UNAM. Todo comentario, réplica o crítica es bienvenido.

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