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Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
Sustento científico de la medicina tradicional
A lo largo de los últimos cinco siglos se ha perdido mucha información de plantas medicinales mexicanas porque ha faltado investigación o porque la información generada no se ha dado a conocer en el país. De esta manera, la herbolaria mexicana sigue confinada a los brujos, curanderos, matronas y a los mercados, sin darle su lugar como un método más de curación.
Por PUB UNAM
10 de febrero, 2016
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Por: Claudia A. Ponce de León Hill

¿Quién no se ha tomado una infusión de planta para aliviar un dolor de estómago, de cabeza, de riñones o ha acudido con un “hierbero” o especialista de la herbolaria para algún padecimiento? Son millones de personas alrededor del mundo que acuden a este tipo de terapia con plantas locales. Y con razón, la medicina tradicional herbolaria lleva un par de miles de años ayudando al hombre con sus padecimientos; inclusive los animales de manera natural consumen plantas para aliviar sus males. A mayo del 2003, se sabía que más de un 48% de la población europea se trata con este tipo de terapias, para el caso de América en Estados Unidos cerca del 58% de su población la emplea y para México se estima que por ahí del 60% de la población aún se mantiene usándola.

México cuenta con una muy rica variedad de plantas medicinales, sin embargo la información sobre el uso es escasa, en comparación con otros países. No obstante se han hecho esfuerzos muy loables para recopilar y documentar el conocimiento empírico de las plantas medicinales utilizadas en las diferentes regiones de México y el uso medicinal que le dan las diferentes etnias. Tal es el caso de la gran recopilación hecha en 1939 por Maximino Martínez, y más recientemente el Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana, editado por el Instituto Nacional Indigenista en 1994. En nuestras épocas digitales, la UNAM ha generado la Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana. Otra fuente digital es herbolaria, que es un esfuerzo por recopilar las plantas medicinales en internet.

Sin embargo, estas recopilaciones son con fines culturales, de divulgación o investigación, pero no ofrecen prescripciones médicas. Es a mediados del siglo XX que las plantas medicinales son ordenadas en las diversas fuentes bibliográficas por los padecimientos para los cuales son utilizadas, lo que fue llamado una visión moderna de las plantas medicinales. En 1980, “Notas sobre el uso de las plantas medicinales en las comunidades rurales del Estado de Nuevo León”, de Mauricio González y Leonor González, es la primera obra en donde aparece la mención de un cuadro básico de plantas, publicación resultante de las pláticas entre los autores con los investigadores del Instituto Mexicano para el Estudio de las Plantas Medicinales (IMEPLAM). El IMEPLAN fue fundado en México en 1975, bajo el patrocinio de la Presidencia de la República con el propósito de desarrollar investigaciones multidisciplinarias, de antropología médica, botánica, química y farmacología que permitan la utilización científica de los recursos vegetales de la Medicina Tradicional Herbolaria en la medicina moderna de México.

Esta forma de agrupar a las plantas por aparatos y sistemas toma fuerza cuando se forma la Unidad de Investigación Biomédica en Medicina Tradicional y Herbolaria del IMSS, con las obras de Aguilar y Camacho, donde se afinan labores de etnobotánica de clasificación para dar la información más cercana a las demandas de los médicos del IMSS. En ese Instituto es donde por primera vez en un recinto oficial se aplican medicamentos de origen herbario en su forma natural: las hojas de Guayaba Psidium guajaba como antidiarréico y las flores de Gordolobo Gnaphalium spp. como expectorante. Así, la medicina herbolaria es un hecho, tanto así, que el Herbario del IMSS tiene 15 mil 210 ejemplares de plantas, la principal colección de flora medicinal de México y la más importante del mundo, pues el estudio de la medicina tradicional no existe en otro instituto de salud pública del mundo.

En esta trayectoria, en el año 2000 se crea en el Centro Médico Nacional del IMSS la Unidad de Investigación y Desarrollo Tecnológico de Fitomedicamentos, en donde Xavier Lozoya y su grupo desarrollan las primeras patentes de fitomedicamentos a partir de plantas mexicanas, y en el 2007 Lozoya se incorpora a la primera empresa mexicana de estudios de fitomedicamantos Genomma Laboratories México, S. A. de C. V., teniendo a su cargo el Centro de Innovación y Desarrollo Tecnológico.

Pero ahora que basamos nuestra aprobación del conocimiento empírico en el método científico, es decir, a lo que llamamos conocimiento científico, ¿qué dicen los científicos sobre la medicina tradicional herbolaria? Es innegable que las publicaciones científicas se han incrementado de forma exponencial en los últimos años. Cifras del 2007 muestran que en la red de publicaciones científicas PubMed se publicaron alrededor de 150 mil artículos científicos sobre el uso de plantas para la curación de diferentes enfermedades. Existen ya una gran cantidad de revistas científicas solamente dedicadas a ello, como son: Journal of Herbal Pharmacotherapy, Alternative & Complementary Therapies, Phytotherapy Research, American Journal of Chinese Medicine, Fitoterapia, Journal of Ethnopharmacology, Journal of Natural Products, etc., publicaciones con veneros de varios países del mundo.

¿Entonces por qué no se ha visto reflejada la fitoterapia como una terapia a la par de la medicina de patente? ¿Por qué perdió fuerza la voluntad de los gobiernos mexicanos anteriores para promover la medicina tradicional mexicana?

El problema radica en la oposición de la medicina hegemónica, la alopática y su influencia en la educación y en las instituciones gubernamentales que la regulan, porque desde siempre a los estudiantes de las escuelas de medicina se les hace creer que es la única medicina. De acuerdo con estudios del etnobotánico Robert Bye, investigador del Instituto de Biología de la UNAM, a lo largo de los últimos cinco siglos se ha perdido mucha información de plantas medicinales mexicanas porque ha faltado investigación o porque la información generada no se ha dado a conocer en el país. De esta manera, la herbolaria mexicana sigue confinada a los brujos, curanderos, matronas y a los mercados, sin darle su lugar como un método más de curación, a pesar de que se incluye al medicamento herbolario en la Ley General de Salud Publica en el Artículo 224 apartado B Sección III.

Así, la comercialización de las hierbas medicinales está regulada por la Secretaría de Salud Pública (SSP) y en el Diario Oficial del 15 de diciembre de 1999 se publicó una lista de 76 plantas prohibidas para infusión y sus derivados. Empero algunas de estas hierbas siguen siendo utilizadas con éxito por las personas y/o hierberos tradicionales, inclusive existen estudios científicos sobre sus propiedades fitoterapéuticas. Algunos ejemplos son los estudios de anís estrella (Wanga, et al. 2011), lantana cámara uña de gato (Silva et al. 2015), sanguinaria (Hana et al., 2013), y más ejemplos existen en la literatura científica.

¿Entonces, por qué el veto a estas plantas medicinales? Una explicación es que a diferencia de los medicamentos alópatas, en el estudio de las propiedades de una planta no siempre se reconoce un compuesto, y a veces se debe trabajar con todo un extracto (como puede ser el de la infusión), pues cuando se fracciona la sustancia para identificar la parte activa se puede perder su capacidad de curación. Esto ocurre por ejemplo con la bugambilia, donde el científico Andrés Navarrete Castro de la Facultad de Química de la UNAM, a pesar de encontrar ingredientes activos como las betacianinas, descubrió que es un conjunto de sustancias, y no una sola, las que ayudan a curar la obstrucción de vías aéreas (Boletín UNAM-DGCS-788).

Otras críticas han dicho que los estudios clínicos de productos botánicos son de mala calidad, limitada por factores tales como muestras de pequeño tamaño, la duración limitada de la terapia, y los compuestos de las plantas mal determinados. Sin embargo, críticas similares se han dirigido a ensayos clínicos de medicamentos farmacéuticos. De hecho, un estudio reciente comparó la calidad de los ensayos clínicos con fitomedicinas a los ensayos combinados usando medicamentos convencionales, y llegó a la sorprendente conclusión de que el método y la presentación de informes de calidad de los ensayos clínicos occidentales de hierbas medicinales fue en promedio superior a la de los medicamentos convencionales (Nartey et al., 2007).

¿Por qué la regulación excesiva de las instancias gubernamentales de plantas consideradas popularmente como medicinales, si las evidencias científicas no demuestran contundentemente su peligro a la salud humana? Lo único que se puede concluir es la existencia de otros intereses que nada tienen que ver con nuestra salud. La herbolaria tradicional mexicana funciona y funciona muy bien.

 

* Claudia A. Ponce de León Hill, Facultad de Ciencias-UNAM

 

 

 

Referencias

Boletín UNAM-DGCS-788. 15 de Diciembre de 2008. Dirección General de Comunicación Social, UNAM.

Hana, M.H., Kimb, G.Y., Yooc, Y.H. y Choi, Y.H. (2013). Sanguinarine induces apoptosis in human colorectal cancer HCT-116 cells through ROS-mediated Egr-1 activation and mitochondrial dysfunction. Toxicology Letters, 220, 157-166.

Mata, S., Granados, D.M., Marmolejo, M.A., Tascón, J.A. Zurita, M. Galindo, Y. Lozano, G.I. (1994). Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana, volúmenes I y II. Instituto Nacional Indigenista

Martinez, M. (1939). Las plantas medicinales de México. Editorial Botas. México.

Nartey, L., Huwiler-Muentener, K., Shang, A., Liewald, K., Jueni, P., Egger, M. (2007). Matched-pair study showed higher quality of placebo-controlled trials in Western phytotherapy than conventional medicine. Journal of Clinical Epidemiology, 60, 787-794.

Silva, T.S.C.,  Suffredini, I.B.,  Ricci, E.L.,  Fernandes, S.R.C., Gonçalves, V.Jr., Romoff, P., Lago, J.H.G., Bernardi, M.M. (2015). Antinociceptive and anti-inflammatory effects of Lantana camara L. extract in mice. Revista Brasileira de Plantas Medicinais, 17, 224-229.

Wanga, G., Hub, W., Huanga, B. y Qina, L. (2011). Illicium verum: A review on its botany, traditional use, chemistry and pharmacology. Journal of Ethnopharmacology, 136, 10-20.

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