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Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
¿Tienen futuro los zoológicos?
Es necesario cuestionarnos si, en el contexto actual, con todo el desarrollo tecnológico y las posibilidades que éste nos ofrece, sigue siendo necesario o aceptable mantener animales encerrados para apreciarlos.
Por PUB UNAM
27 de marzo, 2019
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Por: Poleth Reyes

El debate respecto a la continuidad o fin de los zoológicos no es nuevo. Desde hace años, éstos reciben fuertes críticas debido a la difusión de información que poco les favorece, por ejemplo, la muerte repentina de los animales, casos de maltrato, las malas condiciones de vida, etcétera. Estas críticas se avivan cada vez que sale a la luz una noticia sobre la muerte de algún animal como la de Marte, el lobo marino que falleció a mediados de febrero a causa de un paro cardiorrespiratorio mientras era intervenido quirúrgicamente tras presentar dos fracturas de mandíbula que no se trataron a tiempo, pues al inicio pensaron que podría tratarse de gingivitis.

Este caso se suma a la larga lista de muertes ocurridas dentro de los zoológicos. Tan sólo en el Zoológico de Chapultepec ocurrieron más de 2 mil 800 muertes en el periodo del 2010 al 2016, cifra que rebasa con creces a las que ocurrieron en el South Lakes Safari, sitio que fuera denominado como “el peor zoológico del mundo” luego de que murieran 500 animales entre 2013 y 2016. Bantú, el gorila; Maguie, la elefante; Khartoum, el rinoceronte blanco, y Jambi, el orangután, son algunos de los nombres que son recordados por investigadores y activistas que se muestran cada vez más en contra de la existencia de estos sitios. Incluso los han denominado “cárceles de animales”, pues, según sus testimonios, éstos sirven principalmente para entretener a las personas a costa de la cosificación y el encierro de diversas especies que poco o nada ganan estando en cautiverio.

Esto contrasta con los objetivos de los zoológicos en el mundo, establecidos en 1992 por la Asociación Mundial de Zoológicos y Acuarios (WAZA, por sus siglas en inglés), tales como la recreación, la educación, la investigación y la conservación. En este sentido, la Dirección General de Zoológicos y Vida Silvestre establece que en estos sitios deben desarrollarse actividades para fomentar el aprendizaje significativo de los visitantes e inducir un cambio de valores y actitudes en pro del respeto y la conservación de las especies silvestres que habitan el planeta. Aunque, tanto los objetivos como las actividades pueden parecer aceptables, valdría la pena evaluar en qué medida son suficientes para el cuidado y la conservación de los animales. Esto en razón de los problemas que enfrentamos actualmente que, en materia de extinción de especies, parecen indicar la insuficiencia de la acumulación de conocimiento para realmente valorar la biodiversidad.

El Proyecto Gran Simio impulsa desde hace algunos años el cierre de los zoológicos. Sus razones señalan que los animales sufren maltrato, que muchos padecen desordenes psicológicos por el encierro y la soledad, y que en realidad éstos no cumplen con su función educativa, ya que los animales no pueden expresar sus hábitos naturales y, por lo tanto, los visitantes no aprenden nada viéndolos en la situación a la que están sometidos. Además, afirman que se les cosifica y, finalmente, que se fomenta la compra-venta de animales, con toda la corrupción que esto conlleva.  

El debate en torno a qué debe ocurrir con los zoológicos, más recreativos que educativos (a expensas de la exhibición de los animales en cautiverio), es muy complejo, pues son muchas las variables que hay que considerar antes de tomar una decisión que favorezca a los animales y que sea realista y viable en nuestro contexto. Sin embargo, esto no significa que debamos dejar las cosas como están, al contrario, se tiene que seguir poniendo en cuestión a toda institución que implique maltrato, sufrimiento o daño hacia los animales no humanos.

Es necesario cuestionarnos si, en el contexto actual, con todo el desarrollo tecnológico y las posibilidades que éste nos ofrece, sigue siendo necesario o aceptable mantener animales encerrados para apreciarlos. Es más, incluso cabría preguntarnos hacia dónde van los esfuerzos por la reproducción y conservación de especies si, al mismo tiempo, estamos reduciendo y destruyendo sus hábitats, dejándoles sin alimento y sin posibilidades para que sobrevivan en su ambiente natural.

La conservación y el cuidado de los animales no humanos tendría que ir más allá de tenerlos en cautiverio, estudiarlos y fomentar su reproducción. No es necesario cosificarlos para cuidarlos. No está funcionando exhibirlos tras una reja o cristal para que las personas aprendamos a respetar sus vidas. Aquí hay un gran problema: de nada sirve mostrar a los visitantes nombres científicos, datos, cifras y zonas geográficas porque esto no ayuda a desarrollar empatía hacia ellos y los lugares donde viven. Si el zoológico verdaderamente velara por la conservación, entonces, se enfocaría en promover que sus visitantes empatizaran con los animales y, si eso pasara, entonces habría más personas en su contra, pues a nadie le gustaría ser condenado al encierro por ser diferente.

 

* Poleth Reyes Hernández es estudiante de Pedagogía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, es alumna del Diplomado en Bioética que imparte el @bioeticaunam y prestadora de servicio social en la misma dependencia. Asimismo, es activista de la defensa de los animales y el cuidado del medio ambiente. Recientemente impulsó la iniciativa para recolectar colillas de cigarro en Las islas de CU, de la mano del PUB y Ecofilter.

 

@bioeticaunam

 

Las opiniones publicadas en este blog son responsabilidad únicamente de sus autores. No expresan una opinión de consenso de los seminarios ni tampoco una posición institucional del PUB-UNAM. Todo comentario, réplica o crítica es bienvenido.

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