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Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
Torturar animales no es un derecho humano
Los derechos fundamentales como a la cultura o al trabajo no son absolutos; estos se limitarán frente a otros derechos o bienes jurídicos tutelados como el bienestar animal, de acuerdo con los criterios de idoneidad y necesidad.
Por PUB UNAM
27 de febrero, 2019
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Por: Samuel León y Elizabeth Téllez

En octubre pasado la noticia sobre la legalidad de la prohibición de las peleas de gallos en el estado de Veracruz fue ampliamente compartida en redes sociales generando diversas reacciones, pues se cuestionó la constitucionalidad de algunos artículos de la Ley de Protección Animal del estado de Veracruz. El razonamiento del proyecto del ministro Arturo Zaldívar aprobado por la primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación fue el siguiente:

“La prohibición de las peleas de gallos es constitucional porque se trata de una medida idónea y necesaria para garantizar el bienestar animal, al tiempo que el grado en el que se consigue esa finalidad compensa las afectaciones a los derechos de propiedad sobre las aves de pelea y la libertad de trabajo de las personas”.

Lo anterior significa que el bienestar animal como un bien jurídicamente tutelado puede imponer restricciones al ejercicio de los derechos fundamentales de manera legítima. Así como también que bajo el amparo de la ley no pueden permitirse costumbres o manifestaciones culturales que sean crueles contra los animales: “ninguna práctica que suponga el maltrato y el sufrimiento innecesario de los animales puede considerarse una expresión cultural amparada por la Constitución”.

La misma controversia se presentó en el 2017  respecto a la prohibición de eventos taurinos por la Ley de protección y trato digno a los animales del estado de Coahuila. A pesar de los amparos interpuestos por empresarios taurinos y toreros, el ministro José Fernando Franco González-Salas elaboró un proyecto para negar tales amparos demostrando que no se violan derechos humanos y dejando claro que debe prevalecer el derecho a un medio ambiente sano y el respeto a los animales sobre intereses económicos de unos cuantos.

Las normas jurídicas que ordenan respetar el bienestar animal (entendido como “el estado físico y mental de un animal en relación con las condiciones en las que vive y muere”), implican límites al ejercicio de derechos fundamentales tales como los de propiedad, libertad de trabajo, derecho a la cultura, derecho a la no discriminación, libertad empresarial, manifestaciones artísticas, libertad religiosa e incluso a la libertad de investigación científica (en negrita resaltamos los derechos que los taurinos y galleros consideran que se vulneran con las prohibiciones).

Esto resulta más claro cuando entendemos que los derechos fundamentales no son absolutos, sino que a su vez se limitarán frente a otros derechos o bienes jurídicos tutelados como el bienestar animal, de acuerdo con los criterios de idoneidad y necesidad.

Los derechos exigen la máxima realización posible en tanto a sus posibilidades jurídicas como fácticas, en donde entre menor sea el grado de satisfacción de un derecho, mayor debe ser el grado de importancia de la satisfacción de otro derecho o bien jurídicamente tutelado . Lo anterior significa que la afectación de un derecho fundamental como el derecho a la cultura o al trabajo se puede justificar por la importancia de garantizar el bienestar animal.

Por otra parte, debemos tener en cuenta que hay derechos sujetos a reserva, como la libertad de empresa, legítimamente restringibles por bienes tutelados en normas por debajo de la Constitución y hay otro tipo de derechos, como la libertad religiosa que no está sujeta a reserva de ley, en este caso se requeriría que fuera restringida esa libertad por un bien que también esté en el nivel constitucional .

Por ello, en distintas disposiciones constitucionales se ha comenzado a adoptar alguna cláusula que hace referencia a la protección de los animales como ha sido el caso de las constituciones de Suiza y de Alemania, o el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea; asimismo sucedió, de manera reciente, con la Constitución de la Ciudad de México en su artículo 13 B, que no los categoriza como personas, ni tampoco como cosas, sino que los coloca en una categoría intermedia, como seres sintientes.

La característica de sintiencia en los animales nos obliga, moral y jurídicamente, a no causarles dolor físico y emocional, y mucho menos muertes agónicas, como ocurre en espectáculos y “deportes” como la tauromaquia y peleas de gallos en los que sólo son vistos como objetos de entretenimiento. A diferencia de lo que muchos suponen, toros y gallos de pelea son especies que no matan ni para comer, no son agresivos por naturaleza y han sido modificados genéticamente para ser más reactivos a los estímulos; es decir, a tener una mayor intensidad de respuesta ante una amenaza, por lo que realmente no disfrutan tales eventos, como se explica en el dictamen forense realizado por expertos de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM.

Desde una perspectiva bioética, debemos considerar que los intereses secundarios de los humanos, como el entretenimiento y ganar dinero a costa del sufrimiento de otros seres sintientes, no pueden estar por encima de los intereses o necesidades vitales de éstos últimos . De aquí que actividades de maltrato a los animales de cualquier tipo no tienen justificación ética y requieren de cambios normativos prohibitorios y definitivos. Para tal fin, se requiere de la participación de políticos, académicos, activistas, abogados en un trabajo colaborativo y de tolerancia, en donde pequeños cambios incrementales, como los fallos en Veracruz y Coahuila animen a otros estados a prohibir la violencia hacia los animales y generen un cambio verdadero a favor de su bienestar.

 

* Samuel León es egresado del posgrado en Derecho de la UNAM. Se ha desempeñado como profesor de la asignatura de Bioética en las facultades de Derecho y de Ciencias de la misma institución. Ha sido colaborador del Programa Universitario de Bioética desde 2015, impartiendo diversos cursos relacionados a legislación animal y ambiental, y actualmente es responsable de Educación Continua. Elizabeth Téllez es médico veterinario zootecnista, maestra en Ciencias por la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVyZ), y doctora en Bioética, todos por la UNAM. Desde hace 10 años es Profesora de Asignatura del Seminario de Bioética en la FMVyZ y actualmente realiza el posdoctorado en el PUB.

 

Bibliografía

Alexy, Robert, La fórmula del peso, p.15 en El principio de proporcionalidad y la interpretación constitucional, coordinador Miguel carbonell, Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, Quito, 2008.

Domenech Pascual, Colisiones entre derechos humanos y bienestar animal, en Basilio Baltasar (coord.) El derecho de los animales, Marcial Pons, Madrid, 2015.

Taylor, Paul W., Respect for Nature. A Theory of environmental ethics, 2a. ed., Princeton University Press, Princeton, 1989.

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