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Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
Un adiós en armonía: aceptar la muerte y abrazar la vida
Hoy parece que se espera que la ciencia evite la muerte, algo que sólo puede prometer la religión. Confundidos y confiados ciegamente en la ciencia, los seres humanos se desentendieron de una responsabilidad que antes asumían individual y socialmente: prepararse para la muerte, precisamente, porque angustia, duele y es inevitable.
Por PUB UNAM
24 de junio, 2015
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Por: Asunción Álvarez del Río

Desde muy temprana edad sabemos que vamos a morir y que lo mismo les pasará a las personas que queremos. Estos datos no son fáciles de asumir. La muerte nos angustia porque implica la desaparición de esta vida y nos duele porque supone la separación de las personas queridas y de todo lo que queremos. Se requiere cierto proceso de asimilación para encontrar respuestas que nos permitan vivir sabiendo esto. Desde luego, quienes creen en otra vida después de ésta tienen un gran consuelo en la idea de que van a seguir viviendo y van a encontrarse con las personas que murieron antes. Sin duda, muchas preguntas relacionadas con la muerte se responden diferente dependiendo de compartir o no dichas creencias.

Aun así, en la época actual parecería que las personas prefieren creer en la ciencia y en la medicina cuando se trata de la muerte. Esto no carece de fundamento: los avances científicos y tecnológicos son enormes con respecto a lo que sucedía tan solo hace unas décadas en que eran muy pocas las enfermedades que se podían curar y no existían los aparatos que hoy permiten sustituir la función de órganos vitales. Las personas aceptaban la muerte sin esperar, como hoy sucede, milagros de la medicina. Hoy parece que se espera que la ciencia evite la muerte, algo que sólo puede prometer la religión. Confundidos y confiados ciegamente en la ciencia, los seres humanos se desentendieron de una responsabilidad que antes asumían individual y socialmente: prepararse para la muerte, precisamente, porque angustia, duele y es inevitable.

“¿Por qué tenemos tanto miedo a la muerte?”, me preguntaba hace poco una estudiante de medicina. Le tenemos tanto miedo porque nunca podemos hablar del miedo que le tenemos, aunque de alguna manera todos lo compartamos. Parece absurdo, pero esta dificultad para hablar de la muerte y así acompañarnos en nuestros temores es algo que aprendemos desde pequeños. No es que nos digan que no hablemos de la muerte; es que sencillamente comprobamos que no se habla. Se evita el tema, se dice que es de mal gusto cuando alguien lo introduce y se piensa que lo adecuado es hacer como que la muerte no está sucediendo cuando de hecho lo está (cuando alguien sufre un duelo o está cerca de morir).

Hablar de la muerte sirve porque al hacerlo podemos encontrar respuestas que le den sentido a una vida que acaba. Porque asumir que la vida tiene un final le da valor y nos compromete a actuar en consecuencia, pues no tenemos ninguna garantía de poder hacer más adelante lo que nos interesa ni de estar con las personas que queremos. Hablar y reflexionar en la muerte nos prepara para cuando nos toque vivir el duelo o acompañar en él. Finalmente, nos prepara para que llegado el momento tomemos con los médicos las decisiones que ayuden a que el final de la vida sea lo mejor posible. En México ya podemos evitar tratamientos que representan falsas esperanzas, rechazar medidas que prolongan injustificadamente la vida, pero nos falta contar con la opción de la muerte médicamente asistida (eutanasia y suicidio asistido) que en ocasiones es la ayuda que necesita un enfermo para terminar su vida de manera digna.

Con el fin de contribuir a superar la dificultad que existe para hablar de la muerte, se acaba de publicar Un adiós en armonía (Un adiós en armonía. Una invitación a aceptar la muerte y abrazar la vida. Asunción Álvarez del Río, Elvira cerón Aguilar. Grijalbo, 2015). Este libro reúne diálogos entre las autoras (Elvira Cerón y yo, una creyente y otra no) para mostrar que hablar de la muerte es mucho menos difícil de lo que parece. Organizado en seis capítulos (hablar sobre la muerte, aceptar la muerte, vivir la muerte, elegir sobre la muerte, los médicos y la muerte y religión, espiritualidad y muerte), el libro es una invitación y un acompañamiento para que los lectores inicien o continúen las necesarias conversaciones que les den respuestas sobre este acontecimiento inseparable de la vida.

 

* Asunción Álvarez del Río es investigadora de la Facultad de Medicina, UNAM y Vicepresidenta del Colegio de Bioética.

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