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Verdad, Justicia y Reparación
Por CMDPDH
La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos es una organización civil,... La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos es una organización civil, secular, autónoma e independiente fundada en 1989. Busca contribuir a la consolidación de un Estado democrático de derecho que reconozca y garantice, en particular, los derechos de las víctimas de violaciones a derechos humanos; en especial el derecho a la asistencia, protección, verdad, justicia, reparación integral, debida diligencia, y demás derechos consagrados. Este blog es un espacio de análisis e investigación que invita a un debate informado sobre el estado de los derechos humanos en México. Síguenos en Facebook/CMDPDH. (Leer más)
Defender a migrantes
El estatus socioeconómico, la nacionalidad, el género, la religión o la situación migratoria no son supuestos de excepción y no importa qué tanto o poco comulguemos con la idea de personas transitando por nuestro territorio, debemos abogar también por el respeto a sus derechos humanos.
Por CMDPDH
29 de julio, 2019
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Por: Daniela Gutiérrez Escobedo

En el año de 2014 la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH) lanzó una campaña para reconocer la labor de diversos defensores y defensoras de derechos humanos en México, visibilizar las causas que defienden y denunciar las violaciones a derechos humanos que sufren con motivo de su trabajo.1

En el evento de cierre de esta campaña en 2019 se proyectaron videos en donde las y los defensores relataron su testimonio acerca del árido camino de la defensa de los derechos humanos, y los eventos de represalia que habían sufrido por el ejercicio de su labor. Tierra, agua, libertad de expresión, igualdad de género y la búsqueda de familiares desaparecidos son algunas de las causas que defienden; las luchas que han aprendido, en algunos casos, desde niños.

Los rostros que se reproducían por el proyector se encontraban en la sala. Algunos y algunas limpiaban sus mejillas por qué sé yo: la indignación de una lucha que no prospera; la desesperación de buscar a familiares en expedientes mal integrados; el coraje de dialogar con autoridades que, en la negligencia y la corrupción, niegan la justicia a las víctimas y prolongan su dolor.

Ahí conocí a las y los defensores: estaban de pie, recibiendo el aplauso que con profunda admiración el resto de asistentes les proporcionábamos. ¡Cuánto valor! ¡Cuánta pasión, cuánto compromiso! Era imposible no llorar, que no se te enchinara la piel, que no se te movieran las entrañas por la admiración respecto de quienes se habían entregado a una causa sin recibir nada a cambio más que el respeto a sus derechos humanos. ¡Cuánta tristeza por estas exigencias! ¡Cuánto desamparo por los casos, las personas y las carpetas de investigación diluidas en la impunidad que enferma a nuestro sistema de impartición de justicia!

Algo sentí. Algo se movió adentro de mí. No era algo nuevo, pero tampoco algo que pudiera pasar desapercibido. Un nudo en el estómago y calentura en la parte superior de la cabeza. Coraje. Furia. Indignación. Ya las había sentido antes y muchas veces, al escuchar los testimonios de las personas migrantes que defiendo y experimentar con ellas, las violaciones a derechos humanos que sufren.

Como abogada defensora de personas migrantes, me entristece el discurso xenófobo cada vez más arraigado en la sociedad respecto a la migración indocumentada. He leído desafortunados comentarios donde llaman a las personas migrantes “criminales” o “delincuentes”, o que incluso culpan a las madres de los niños y niñas que han fallecido en el trayecto, de su muerte. He sido cuestionada por el trabajo que realizo, por defender a personas que son una “carga” para el Estado mexicano, quien tiene “sus propios problemas”. ¿Por qué defender los derechos de los migrantes?

Las historias de vida de las personas que he representado hasta ahora son el elemento más importante de mi decisión, la que se enardece cuando escucho sus testimonios y la vejación arbitraria de sus derechos en manos de las autoridades del Estado. Los escucho, los veo temblar mientras relatan los horrores que los obligaron a abandonar sus países; observo las marcas que ha dejado la violencia en sus cuerpos, y quiero defenderlos. Coloco las arbitrariedades que han sufrido y la vulnerabilidad en la que se encuentran, frente a la poderosa maquinaria del Estado que los detiene y deporta, que los criminaliza y discrimina, y quiero defenderlos.

Mi defensa de ninguna forma se iguala a la defensa de las y los defensores que conocí y a los que hice referencia en párrafos anteriores. Sin embargo, ser testigo de su labor de defensa, del valor que han tenido para confrontar al Estado y reclamar el cumplimiento de sus obligaciones en materia de derechos humanos, fue por demás inspirador. Un recordatorio de que, como abogada, estoy en el camino correcto.

Quiero agradecer a la CMDPDH por brindarme la oportunidad de formar parte de una organización comprometida por la defensa de los derechos humanos; por el espacio, la libertad y la confianza para hacer lo que me apasiona: defender a personas migrantes. Ha sido un honor ser testigo del extraordinario trabajo de mis colegas que, movidos por la indignación que compartimos, combaten la desaparición forzada, la tortura, las ejecuciones extrajudiciales y el desplazamiento forzado interno.

Estoy convencida de que cuando se trata de la defensa de los derechos humanos todos los derechos son importantes, y todos ellos son dignos de ser defendidos. Esto significa que su respeto debe garantizarse para todas las personas sin distinción alguna.

El estatus socioeconómico, la nacionalidad, el género, la religión o la situación migratoria no son supuestos de excepción y no importa qué tanto o poco comulguemos con la idea de personas transitando por nuestro territorio, debemos abogar también por el respeto a sus derechos humanos. Una excepción respecto del derecho humano de otro, puede ser igualmente aplicada a nosotros. Defender los derechos humanos de los demás es defender mis derechos humanos.

* Daniela Gutiérrez Escobedo es Licenciada en Derecho por el CIDE y Coordinadora del Área de Solicitantes de Asilo de la @CMDPDH.

 

1 “Haz que se vean”. Mayor información disponible aquí.

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