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Verdad, justicia y reparación
Por CMDPDH
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El Estado mexicano continúa fallando: 16 años del feminicidio de Nadia Muciño
Han pasado ya dieciséis años de que Nadia fuera asesinada por su pareja. A pesar de haber denunciado en múltiples ocasiones violencia familiar, no contaba con medidas de protección y/o apoyo de emergencia; en 2004, el Estado mexicano le falló a Nadia al no garantizar su derecho a una vida libre de violencia, su derecho a vivir.  
Por Carolina Hernández Nieto
17 de febrero, 2020
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El pasado 12 de febrero se cumplieron 16 años del feminicidio de Nadia Alejandra Muciño Márquez1 y a pesar de la impunidad en que se mantiene el caso, su familia guarda esperanza para el pronunciamiento de fondo, aún pendiente, por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)2.

Han pasado ya dieciséis años de que Nadia fuera asesinada por su pareja. A pesar de haber denunciado en múltiples ocasiones violencia familiar, no contaba con medidas de protección y/o apoyo de emergencia; en 2004, el Estado mexicano le falló a Nadia al no garantizar su derecho a una vida libre de violencia, su derecho a vivir.

A pesar de la frustración, de la rabia y la tristeza que provocó su muerte, la familia de Nadia comenzó el peregrinar de las víctimas, que, en nuestro país, no se cansan de pedir justicia; dieciséis años después el Estado les sigue fallando al no lograr resultados sustantivos que reparen su pérdida, por el contrario, a lo largo de este tiempo la familia ha ido sumando afectaciones severas en su desarrollo integral.

Mirar hacia atrás y dar testimonio de que en dieciséis años el contexto de violencia contra las mujeres en México no solo continúa, sino se agrava, es sin duda un golpe devastador.

Una de las afectaciones invisibilizadas a causa del feminicidio es la cantidad de niñas, niños y adolescentes que quedan en situación de orfandad, desafortunadamente, el caso de Nadia se adhiere a este patrón de vulnerabilidad.

Al momento de ser asesinada, Nadia tenía dos hijos -de 5 y 4 años- y una hija de 2 años. ¿Quién (es) le (s) ha (n) proporcionado los cuidados y atenciones a lo largo de estos dieciséis años? La familia materna. La respuesta no sorprende y he ahí donde, nuevamente, el Estado mexicano continúa fallando.

Este espacio no solo busca evidenciar fallas, que aparecen solas, sino que también busca sumar a la solicitud de familias, colectivas y compañeras que urgen una política de atención para las niñas, los niños y adolescentes que perdieron a sus madres por feminicidios.

No hay duda de que en algunos estados de la república existen ejemplos de programas de asistencia a hijas e hijos de madres muertas por feminicidio3, sin embargo, éstos se desprenden de acciones con objetivos diversos y en su mayoría se limitan a apoyos económicos.

De acuerdo con José Del Tronco, en política púbica “los problemas expresan un estado de situación no deseable, la existencia de un conjunto de valores no realizados, necesidades no satisfechas u oportunidades por aprovechar, que puede ser abordadas mediante la acción pública” (Del Tronco, 2011: 52-53) y en este sentido, las acciones que prioriza el Estado al atender el feminicidio suelen centrarse en la investigación y sanción de la conducta, como si se entendiera de forma aislada4.

Cabe decir que una propuesta sería mirar a toda intervención pública que atienda el feminicidio como una expresión del análisis que previamente contempló causas y efectos, problematizando cada uno de éstos, diseñando estrategias de atención para cada uno, con objetivos específicos.

Para la atención de niñas, niños y adolescentes que perdieron a sus madres por feminicidios tomando en cuenta la etapa de desarrollo en el que se encuentran y que actualmente no hay un modelo especializado, podría tomarse como referente las medidas de reparación previstas en el Modelo Integral de Atención a Víctimas propuesto por la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) reconocidas por la Ley General de Víctimas5, que para estos casos, sería válido afirmar que las intervenciones públicas deben fortalecerse en las medidas de rehabilitación.

El primer reto que representa el diseño de una política pública que atienda estas medidas, es el limitar a la población objetivo e identificar sus necesidades particulares, apoyándose de la interseccionalidad como herramienta para medir los efectos diferenciados, sin duda, no es tarea sencilla pero mientras más tarde el Estado en idear una estrategia efectiva, las niñas, niños y adolescentes con afectaciones crecerán sin contar con atenciones que procuren su desarrollo integral.

Los hijos e hija de Nadia, dieciséis años después del feminicidio de su madre, son testimonio de la falla continua del Estado. Hoy a sus 21, 20 y 18 años protagonizan ya historias de adultez con el único apoyo con el que hasta la fecha cuentan: el de la familia de su madre.

A pesar de la gravedad de la situación, el gobierno mexicano minimiza el problema público al que se enfrenta, los ajustes discursivos aún no alcanzan para transformar la situación de vulnerabilidad en la que se desarrollan las hijas e hijos de aquellas mujeres a las que los patrones de desigualdad, inseguridad e impunidad les arrancaron la vida.

* Carolina Hernández Nieto (@CarolinaHNieto) es abogada de la @CMDPDH.

 

Referencias

Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), (2015) Modelo Integral de Atención a Víctimas. Disponible en este link consultado en febrero de 2020

Del Tronco, José y Hernández, Ignacio (2011) Guía 2. El ciclo de las Políticas Públicas con Perspectiva de Género I: la Formulación. Flacso-México. Parte I y II.

 

1 Conoce más del caso aquí.

2 El 24 de agosto de 2018, la CIDH notificó a la peticionaria su decisión de continuar con el análisis de fondo del caso y publicación de la decisión correspondiente.

3 De acuerdo con la nota Los niños huérfanos por feminicidios: las víctimas invisibles de la violencia en México publicada el 14 de agosto de2019 en el Periódico El País, “La Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) del Estado de México, ha dado programas integrales de asistencia a 270 niños huérfanos. La CEAV a nivel federal, a más de 180.”. Información disponible aquí.

4 Sin que tampoco los resultados de la estrategia sean brillantes o contundentes.

5 De acuerdo con este Modelo, existen medidas de i) Restitución: Aquellas que buscan restablecer a la víctima, en la medida de lo posible, a la situación anterior al hecho victimizante; ii) Compensación: Son medidas de indemnización que se otorgan a la víctima por los daños y perjuicios económicamente evaluables que sean consecuencia del hecho victimizante y que no pueden ser medidas de restitución; iii) Rehabilitación: Son esas medidas que brindan a las víctimas servicios médicos, psicológicos, sociales financieros o de cualquier otro tipo para el restablecimiento de su independencia física, mental, social y profesional y su inclusión y participación en la sociedad. La rehabilitación se refiere a la restitución de funciones o a la adquisición de nuevas competencias que requieren las nuevas circunstancias en que se encuentre la víctima como consecuencia de los hechos victimizantes; IV) Satisfacción: Encaminadas al acceso a la justicia y a la verdad, así como aquellas medidas de carácter público o simbólico que tienen la finalidad de reconocer la dignidad de la víctima; V) Garantías de No Repetición: son aquellas medidas de carácter particular o general cuyo fin es garantizar, en la medida de lo posible, la no repetición del hecho victimizante.

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