Invisibilidad y abandono de los desplazados internos por violencia - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Verdad, justicia y reparación
Por CMDPDH
La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos es una organización civil,... La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos es una organización civil, secular, autónoma e independiente fundada en 1989. Busca contribuir a la consolidación de un Estado democrático de derecho que reconozca y garantice, en particular, los derechos de las víctimas de violaciones a derechos humanos; en especial el derecho a la asistencia, protección, verdad, justicia, reparación integral, debida diligencia, y demás derechos consagrados. Este blog es un espacio de análisis e investigación que invita a un debate informado sobre el estado de los derechos humanos en México. Síguenos en Facebook/CMDPDH. (Leer más)
Invisibilidad y abandono de los desplazados internos por violencia
No existe en México el andamiaje conceptual, legal e institucional para enfrentar el problema de desplazamiento interno, ni voluntad política para construirlo.
Por CMDPDH
2 de mayo, 2016
Comparte

Por: Laura Rubio Díaz-Leal (@laurarubiodl) y Brenda Pérez Vázquez (@dabrenperez)

Para finales de 2014, 38 millones de personas alrededor del mundo (2.7 desplazados internos por cada refugiado) habían sido obligadas a huir de sus lugares de residencia habitual y se encuentran hoy a merced de gobiernos que no pueden o no quieren protegerlos ni asistirlos.

América Latina ocupa el tercer lugar como la región con más desplazados internos en el mundo después de Medio Oriente y África –con aproximadamente 7.04 millones de personas internamente desplazadas (PIDs). Entre 2012 y 2014, 19 de las cincuenta ciudades más peligrosas del mundo se encontraban en América Latina, y la región sobrepasó a África en su índice de homicidios. En la última década, el fenómeno se ha intensificado en la medida en que los problemas de inseguridad y violencia asociados con el crimen organizado y el narcotráfico se han exacerbado. Las condiciones que lo permitieron, es decir, la corrupción, la impunidad y la falta de estado de derecho, particularmente en Colombia, México, Guatemala, El Salvador y Honduras continuaron en 2015. En estos países el desplazamiento ha sido el último recurso para salvaguardar la vida de individuos, familias o comunidades enteras victimizadas y atemorizadas.

El contexto del desplazamiento interno en México

En la historia reciente de México abundan imágenes de desarraigo y dolor producido por el desplazamiento interno, pero del cual se ha hablado poco. Primero, en la década de los setenta, la intolerancia religiosa (entre católicos y minorías de indígenas protestantes), conflictos comunales, disputas por tierras y recursos naturales en algunos estados como Nayarit, Hidalgo, Oaxaca, Guerrero y Chiapas, entre otros, generaron flujos de desplazamiento interno intraestatal, el cual continúa hasta el día de hoy.

Segundo, en los noventa, estos problemas se combinaron con la creciente inseguridad y conflictos políticos en los que intervinieron el ejército mexicano y las policías locales desplazando a cientos de personas. Si bien no se cuenta con cifras confiables de los desplazados, sabemos que estas disputas, en Oaxaca, por ejemplo, tuvieron como consecuencia el desplazamiento de docenas de familias indígenas triquis. En 1994, el levantamiento zapatista en Chiapas generó un desplazamiento sin precedentes en México y se estima que entre 25,000 y 30,000 personas se encuentran en condición de desplazamiento interno forzado prolongado. A pesar de que el conflicto terminó oficialmente con la firma de los Acuerdos de San Andrés en febrero 1996, la actividad paramilitar continuó aun después de los acuerdos y de la matanza de Acteal en los Altos de Chiapas en diciembre 1997, y la intolerancia religiosa continúa, lo cual quiere decir que se han producido desplazamientos nuevos, y veinte años después no se han implementado soluciones duraderas para los desplazados chiapanecos.

La “catástrofe de seguridad pública” y derechos humanos que vive el país desde 2007, resultado de la estrategia de seguridad tanto del gobierno de Felipe Calderón como de Enrique Peña Nieto, ha llevado consigo un incremento en el desplazamiento forzado, tanto transfronterizo como interno.

Los desplazados en México, además de estar en condiciones de extrema vulnerabilidad debido a la pérdida de protección física, de sus medios de subsistencia, y a que, en la búsqueda de un lugar más seguro, se exponen a nuevos riesgos y carecen de acceso a servicios públicos, vivienda, empleo y educación.

Contrariamente a lo que uno imaginaría, estos flujos de personas tienden a ser invisibles, lo cual puede ser producto de varios factores: primero, son difíciles de detectar cuando se dan gradual e individualmente; segundo, cuando el miedo y la persecución directa provocan el desplazamiento, sus víctimas buscan ser invisibles; tercero, hay una barrera normativa y conceptual que ha impedido que el desplazamiento sea identificado y documentado desde la cúpula de poder, lo cual ha ocasionado que este fenómeno se asimile a la migración económica; cuarto, los ataques en contra de periodistas y defensores de derechos humanos han producido una autocensura de la prensa local en temas de corrupción, violencia criminal y desplazamiento forzoso, por lo que en algunos de los estados más violentos como Tamaulipas, Coahuila y Veracruz, se reportan poco, si acaso, particularmente desde 2014.

Al día de hoy no existe un censo sobre la población desplazada que nos provea de información desagregada, es decir, la causa del desplazamiento, el lugar de origen y destino, la edad y el sexo de los desplazados -información indispensable no sólo para ubicarlos, sino también para determinar sus necesidades de protección y asistencia.

Basándonos en un monitoreo sistemático de los desplazamientos forzados registrados en la prensa nacional y local de 2011 a la fecha, en trabajo de campo realizado en siete estados 2011-2014, en más de trescientas entrevistas realizadas, y en estudios más focalizados sobre el desplazamiento en Chiapas, Ciudad Juárez y Sinaloa, podemos afirmar que en México hay al menos 287,358 personas desplazadas al interior del país.

Desde 2011 a la fecha se han dado 154 episodios de desplazamientos masivos (de más de diez familias) en 15 estados: Baja California (3%), Chiapas (7.7%), Chihuahua (5%), Coahuila (1%), Durango (5%), Estado de México (2%), Guerrero (21.5%), Michoacán (14%), Morelos (1%), Nuevo León (4.3), Oaxaca (4.7%), Sonora (.5%) Tamaulipas (12%), Sinaloa (16%), y Veracruz (1.3%) provocados fundamentalmente por la rivalidad delincuencial entre cárteles de la droga, entre estos y las fuerzas de seguridad del Estado y por los altos índices de criminalidad que afectan a mexicanos (y a extranjeros) mediante delitos dolosos como homicidio, desaparición forzada e involuntaria, amenazas, extorsión, tortura, entre otros, y que cuando la situación es insostenible huyen para salvaguardar sus vidas.

Comisión Mexicana para la Defensa y Protección de los Derechos Humanos

El éxodo de personas fue particularmente intenso en la segunda mitad del sexenio de Felipe Calderón 2010-2012, periodo en que se vive un alza en la violencia por rivalidad delicuencial que aterrorizó por igual a ejidatarios, campesinos, ganaderos, micro, pequeños y medianos empresarios, y a la sociedad en su conjunto en el Triángulo Dorado (Sinaloa, Durango y Chihuahua), en Tierra Caliente (Michoacán y Guerrero), en el Noreste (Nuevo León, Tamaulipas y Coahuila) y el Golfo (Veracruz), regiones donde se implementan operativos conjuntos. La relativa baja en los índices delictivos al inicio del sexenio de Enrique Peña Nieto (2013) parecía presagiar una baja en los desplazamientos, y sobre todo, la oportunidad para el retorno a sus comunidades, pero no fue así. Las condiciones de inseguridad e impunidad que provocaron los desplazamientos continuaron durante 2014-2015 en Sinaloa, Durango, Chihuahua, Sonora Guerrero, Veracruz, Michoacan y Tamaulipas; y en otras partes como el Estado de México se intensificaron.

desplazamiento 2

Y para reflexionar

Ante este panorama desolador, la respuesta de las autoridades mexicanas ha sido de gran negación y reticencia a hacerse responsable, dejando a miles de mexicanos en una situación de gran vulnerabilidad y en el completo abandono. No existe en México el andamiaje conceptual, legal e institucional para enfrentar el problema de desplazamiento interno, ni voluntad política para construirlo. El desarraigo involuntario producido por la violencia está rompiendo el tejido social de comunidades enteras a lo largo y ancho del país. La mayoría de las comunidades que lo padecen no logran recuperar a toda su población una vez que la amenaza de la violencia subsiste, ya que muchos optan por dejar sus tierras y sus posesiones permanentemente a pesar de la incertidumbre y el abandono. Si el costo social y humanitario de esta crisis y el dolor del desarraigo no son suficientes para generar voluntad política para atenderlo… ¿lo serán el costo económico y financiero? ¿O el político?

La violencia y la inseguridad han tenido consecuencias significativas para la sociedad en términos de la disminución del Producto Interno Bruto (PIB) cuando miles de familias -otrora solventes y con negocios rentables- dejan de ser productivas por la violencia y el desplazamiento forzado. Cuando una familia desangrada por la extorsión o el dolor del asesinato de un padre, o la desaparición de un hijo es obligada a cerrar sus negocios, abandonar sus tierras productivas y huir, ¿a cuántos mexicanos deja sin empleo? ¿Cuánto dinero deja de circular en la economía? ¿Cuánto alimento se deja de producir por el abandono de las tierras de campesinos y ejidatarios lastimados y extorsionados? ¿Cuánto le cuesta a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público el que mexicanos extorsionados se vuelvan informales? ¿Cuántas casas abandonadas, cuántos créditos hipotecarios sin pagar de desplazados perseguidos por el crimen organizado lastiman las finanzas de instituciones como INFONAVIT? ¿Cuántos de los nuevos mexicanos en situación de pobreza y pobreza extrema estimados por CONEVAL son desplazados internos? ¿Cuántos votos le cuesta a los partidos políticos la injusticia, la corrupción, la impunidad, el abandono a los más vulnerables? En fin, ¿a quiénes nos importa..?

 

*Laura Rubio Díaz-Leal es académica del ITAM y consultora de la @CMDPDH, del Observatorio de Desplazamiento Interno del Consejo Noruego para Refugiados (IDMC). Brenda Pérez Vázquez es Directora del Área de Desplazamiento Interno de la @CMDPDH.

 

El presente texto es un extracto de: “Desplazados por violencia. La tragedia invisible”, Laura Rubio Díaz-Leal y Brenda Pérez Vázquez, Nexos, no. 457 (enero 2016): 30-39. 

 

 

 

Ma. Dolores París Pombo, “Cambio institucional, organización política y migración entre los triquis de Copala” en Ma. Dolores París Pombo (coord.), Migrantes, Desplazados, Braceros y Deportados: Experiencias Migratorias y Prácticas Políticas, México, D.F., Colef, UACJ, UAM, 2012, pp.109-145.

Marcos Arana y Ma. Teresa del Riego estimaron que para 2012 había alrededor de 25,000 desplazados por el conflicto en Chiapas: Estudio sobre los Desplazados Internos por el Conflicto Zapatista en Chiapas, Programa Conjunto por una Cultura de Paz, México, D.F., 2012, pp.22-23; mientras que en el Foro de Diálogo por la Paz, Desarrollo Económico y Desplazamiento Interno Forzado que se llevó a cabo en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, en marzo 2011, académicos y ONGs hablaron de 30,000 desplazados. Citado en Laura Rubio Díaz Leal, “La protección de mujeres en condición de desplazamiento interno forzado por conflicto no- internacional en México”, en Isabel Montoya Ramos (Coord.), Las Mujeres en Conflictos Armados: El Papel del Derecho Internacional Humanitario, México, D.F., Editorial Fontamara y Suprema Corte de Justicia de la Nación, 2014, pp.237-271.L014, DE, 25 de septiembre, 2014 podemos ver que poco a su compartamiento coss estados de Chihuahua y Baja CaliforniaMC).

Sebastián Albuja y Laura Rubio, “Los Olvidados de la Guerra contra el Narcotráfico en México: Los Desplazados Internos”, en Foreign Affairs Latinoamérica, Vol. 11: Núm. 4, 2011, pp. 23-31.

De acuerdo al monitoreo llevado a cabo por Laura Rubio (desde 2011 en el ITAM) y el área de desplazamiento interno de la CMDPDH dirigido por Brenda Pérez desde marzo 2014. Este diagnóstico fue integrado al reporte 2015 sobre desplazamiento interno por violencia del Observatorio de Desplazamiento Interno del Consejo Noruego para Refugiados (NRC-IDMC), del que Laura Rubio es consultora y se ha actualizado con información recaudado por las autoras.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.