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Verdad, justicia y reparación
Por CMDPDH
La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos es una organización civil,... La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos es una organización civil, secular, autónoma e independiente fundada en 1989. Busca contribuir a la consolidación de un Estado democrático de derecho que reconozca y garantice, en particular, los derechos de las víctimas de violaciones a derechos humanos; en especial el derecho a la asistencia, protección, verdad, justicia, reparación integral, debida diligencia, y demás derechos consagrados. Este blog es un espacio de análisis e investigación que invita a un debate informado sobre el estado de los derechos humanos en México. Síguenos en Facebook/CMDPDH. (Leer más)
La lucha materna por la libertad
Ya sea consecuencia de una ejecución extrajudicial, una desaparición forzada o una detención arbitraria, la cantidad de madres a las que criminalmente se les priva de la posibilidad de compartir su vida junto a sus hijos es cada vez mayor.
Por Víctor A. Del Pozo R., Mariana Domínguez y Miguel A. Alcaraz C.
10 de mayo, 2021
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Las últimas décadas de violencia exacerbada e impunidad estructural en México han convertido a los días 10 de mayo en momentos de profundo desasosiego, dolor y nostalgia para aquellas madres a las que el Estado les ha arrebatado a sus hijas e hijos. Ya sea consecuencia de una ejecución extrajudicial, una desaparición forzada o una detención arbitraria, la cantidad de madres a las que criminalmente se les priva de la posibilidad de compartir su vida junto a sus hijos es cada vez mayor.

En particular, la política de fabricación de culpables bajo la cual el Estado mexicano ha privado de la libertad a miles de personas inocentes ha traído impactos familiares inmensos. Una de las grandes consecuencias de la privación injusta de la libertad de miles de personas inocentes ha sido el que muchas madres que vivían vidas normales, tranquilas y amorosas junto a sus hijas e hijos tengan que modificar su proyecto de vida drásticamente, al verse forzadas a convertirse en activistas por la libertad de sus hijas/os inocentes y en el sostén económico y emocional de sus hijos privados de la libertad.

Nuestro blog de esta semana va dedicado todas las mamás a las que el Estado mexicano les arrebató la posibilidad de soñar, compartir y existir junto a sus hijos. Su fuerza y su lucha nos inspiran a seguir caminando a su lado.

No los hay. No se puede tener sueños cuando se tiene a un hijo preso, inocente

Rosa Mora Perdomo, Rosita, es madre de Jorge Hernández Mora quien, desde hace casi veinte años, ha estado injustamente privado de su libertad acusado de un delito que no cometió.

El hijo de Rosita tenía 21 años cuando fue detenido en Ecatepec de Morelos, en el Estado de México. Esa fatídica mañana, Jorge salió a buscar algo de leche, fruta y carne. Al regresar a su casa, alrededor de las diez de la mañana, vio a tres sujetos bajar de un Tsuru blanco y dirigirse hacia él. Sin mayor explicación, le sujetaron los brazos y lo empujaron hacia el automóvil, Jorge no entendía lo que sucedía, por lo que empezó a gritar para pedir ayuda.

En respuesta a los gritos de Jorge, los agentes de la Procuraduría General de Justicia de Tlaxcala le dijeron: “cállate pendejo” y lo comenzaron a golpear en la cabeza. Tras la alerta de los vecinos, su hermana Marisol y su novio salieron a la calle y confrontaron a sus captores. Los aprehensores se negaron a identificarse y se limitaron a decir que tenían una orden de presentación en contra de Jorge. Durante el traslado del Estado de México a Tlaxcala, Jorge Hernández fue víctima de tortura.

Ya en las instalaciones de la procuraduría tlaxcalteca, los agentes ministeriales obligaron a Jorge a grabar su voz fingiendo ser un secuestrador, además le metieron un lápiz a la boca para que leyera el texto prefabricado por dichas autoridades. El comandante de la PGJ le golpeó la cabeza con la mano y le decía que hablara con voz de hombre.; al terminar las grabaciones, el comandante le dio a Jorge unos papeles y le pidió que los firmara: Jorge se negó a firmar sin leerlos, por lo que el comandante lo tomó del cuello y lo llevó a una celda en donde había una cama y una bolsa negra.

Tras la negativa de Jorge, agentes de la Procuraduría General de Justicia de Tlaxcala lo torturaron brutalmente. Al finalizar la larga sesión de tortura, los agentes de la Procuraduría le dijeron: “eso te pasa por no querer firmar los papeles”. Ahí mismo, uno de los perpetradores le colocó una pistola sobre su cabeza y lo obligó a firmar documentos que no pudo leer.

Durante casi dos décadas, Rosa Mora no ha dejado de luchar ni un solo día por la libertad de su hijo Jorge:

Estos diecinueve años han sido muy terribles, muy difíciles, el saber que mi hijo es inocente y tener que sacar esta situación tan difícil, esta terrible pesadilla. Yo les pido a sus autoridades que realmente se comprometan a hacer su trabajo, hay mucha gente presa inocente. Las pruebas están ahí, las pruebas de que son inocentes ahí están, no hacen su trabajo.

Actualmente, Jorge enfrenta una condena injusta de treinta años de prisión, con la esperanza de que la transformación del Poder Judicial de la Federación anunciada por el Ministro Presidente Arturo Zaldívar realmente atienda los problemas que apremian a esta institución, como lo es su evidente incapacidad para hacerle frente a la crisis de fabricación de culpables en México.

Ser víctimas de la justicia nos ha transformado para luchar, para sobrevivir a este monstruo de mil cabezas

Francia Nelly Henao Agudelo es madre de Nino Colman Hoyos Henao y desde 2009 ha luchado por la libertad de su hijo, quien fue víctima de violaciones graves a derechos humanos y que actualmente está injustamente privado de su libertad por un delito que no cometió.

El 11 de agosto de 2009, agentes de la Policía Ministerial del Distrito Federal (México) acudieron al centro de trabajo de Nino Colman Hoyos Henao. El Señor Hoyos fue interceptado y detenido arbitrariamente, además de que no fue informado del motivo de su detención, ni sobre el lugar al que sería trasladado. Durante el traslado de Nino Colman a la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (hoy Ciudad de México), los agentes le dijeron “ya valiste madre, aquí en México las cosas son diferentes”, “nos contrataron para matarte”, y “vas a ver cómo te hacemos confesar”.

Nino Colman fue brutalmente torturado con el objetivo de que se declarara culpable de cometer un secuestro que, en su momento, fue objeto de mucha atención mediática y presión social. Desafortunadamente, Nino fue injustamente condenado por el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México a 55 años de prisión; sin embargo, todavía tiene pendiente por ejercer el último medio de defensa extraordinario previsto en la legislación nacional. Es por ello por lo que Francia aún no pierde la esperanza de ver a su hijo libre nuevamente.

Sin embargo, dados los factores estresores derivados de la detención arbitraria y tortura de su hijo, la Sra. Francia lleva varios años con un estado de salud delicado. Desafortunadamente, en junio de 2020, ella sufrió un ataque al corazón, por lo cual tuvo que ser intervenida de emergencia para poder salvar su vida.

Actualmente, Francia continúa con una situación de salud complicada en un contexto de absoluto abandono del Estado. A pesar de su situación económica y de salud, Francia continúa con una lucha que no terminará hasta ver libre a su hijo Nino:

Soy una mamá que se esmeró por educar a unos hijos de bien, con buenas enseñanzas en el hogar y, de un momento a otro, me cambia la vida. Un chico que con mucho esfuerzo sacó su carrera adelante y que llegó a este país en donde nunca esperamos que tendríamos una vida tan difícil.

Para una mamá es lo más horrible que le puede pasar. Soy una mujer que trabajó para que sus hijos tuvieran educación y una buena vida. La Procuraduría lo arrancó de mi vida. Se me acabó la sonrisa, las ganas de arreglarme, de ponerme los zapatos, de peinarme, de ir a una fiesta, para mí todo eso se acabó. Para nosotros no hay cumpleaños, no hay fiestas, no hay nada. Yo no tengo amigas, no tengo amigos, no tengo a nadie.

¿Cómo voy a ir a un restaurante a comer algo sabiendo que tengo a un hijo en estas circunstancias? Él está en un lugar en donde hay muchas necesidades. Se acabó la paz, la tranquilidad, eso se acabó.

¿Por qué me pasó esto? ¿Qué fue lo que hice mal para terminar en esta pesadilla? ¿Cuándo voy a poder despertar?  Mi temor más grande es que yo me llegue a ir y él se quede desprotegido. Y ahora con la pandemia llevo año y medio sin poder compartir siquiera un café con él.

Estoy muy orgullosa de mi hijo, y por eso seguiré luchando, así la salud se me vaya en eso. Me duele el alma, me duele el espíritu, me duele el corazón. Me dieron en el alma y todo se apagó. Estoy cansada, muy cansada, me quitaron a mi hijo, a lo más preciado de mi vida, mi vida terminó con eso. Vivo en una tortura constante, una vejez de tortura.

Lo que más anhelo es que un día él esté libre, como un ave, verlo en libertad, agarrarlo de la mano y caminar por las calles de esta cruel y penosa ciudad que me ha traído tanto dolor.

¿Por qué me lo arrebataron? Porque alguien tenía más poder y más dinero que yo. No puedo estar cerca de mis otros hijos porque aquí está él que me necesita. No lo puedo abandonar, no lo voy a abandonar. No pienso en otra cosa sino en mi hijo: me negaron el derecho a ser madre. Quiero ayudarlo más, pero me siento como un pajarito con las alas quebradas.

Desde hace más de una década, Francia Henao se embarcó en una admirable lucha para liberar a su hijo Nino. Se enfrentó a estructuras de poder criminal y su activismo le trajo como consecuencia atentados y amenazas de muerte. Su salud y situación económica se han deteriorado profundamente, sin que la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas de la Ciudad de México asuma sus obligaciones. Hoy, tanto ella como su hijo Nino confían en que podrán encontrar justicia dentro de este sistema que les ha arrebatado todo.

Conclusiones

Como sostuvo el Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Antonio Augusto Cançado Trindade, en su voto del caso Bulacio vs. Argentina con base en lo señalado en el peritaje de la psicóloga Graciela Guilis: “Mientras que la persona que pierde su cónyuge se torna viudo o viuda, el que pierde el padre o la madre se torna huérfano, los idiomas (con excepción del hebreo) no tienen un término correspondiente para el padre o la madre que pierde su hijo o hija. La única calificación (en hebreo) de esta situación traduce “la idea de abatimiento del alma”. Este vacío semántico se debe a la intensidad del dolor, que hace con que los idiomas eviten nominarlo; hay situaciones de tan intenso e insoportable dolor que simplemente “no tienen nominación”. Es como si nadie se atreviera a caracterizar la condición de la persona que las padezca”.

La ausencia de un hijo y el saber que –siendo inocente– el Estado no solo desplegó toda su maquinaria para incriminar a una persona inocente, sino que toda la estructura judicial local y federal es incapaz de remediar una injusticia de esta magnitud es una angustia insoportable y un enorme atentado contra la dignidad humana que constituye una forma de trato cruel, inhumano y degradante.

Como sostiene Schemeil, “(c)uando en algún país nos detiene la policía y sintiéndonos inocentes podemos estar tranquilos, sabemos que estamos en un Estado de derecho. Cuando no sabemos qué nos pueda pasar una vez detenidos, estamos en el reino de la arbitrariedad, no en un Estado de derecho”.1

La fabricación de culpables en México constituye un crimen de lesa humanidad que ha sido practicado por todos los gobiernos locales y federales del país desde tiempos inmemorables. El abandono absoluto por parte del Estado, y la orfandad jurídica que esto provoca, ha llevado a que las mamás de las víctimas de fabricación de culpables se conviertan en defensoras de derechos humanos que seguirán luchando hasta volver a ver a sus hijos, pues su lucha se sostiene en la esperanza de que la vida les alcance para verlos fuera de prisión.

Con mucho respeto y admiración, deseamos que la justicia llegue a todas las madres que siguen en pie de lucha: Austreberta Casales Salinas (luchando por la liberación de su hija Verónica y su hijo Erick Razo Casales desde 2011), Patricia Salvatierra (que luchó por la libertad de su hijo Oswaldo Rodríguez desde 2002), Elvira Castillo González (que lucha por la libertad de su hijo Luis Roberto Mejía Castillo desde 2013), Guadalupe Gorostieta (que lucha por la libertad de su hijo Hugo Martínez Gorostieta desde 2008), Ma. Rosa Hernández (que luchó por la libertad de su hija Lorena González Hernández por más de seis años), entre muchas… muchas otras.

* Mariana Domínguez, Miguel Alcaraz y Víctor Del Pozo son abogadxs e integrantes del Área de Defensa de la @CMDPDH.

 

 

1 Yves Schemeil, citado en Andreas Schedler, En la niebla de la guerra, 185.

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