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Verdad, justicia y reparación
Por CMDPDH
La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos es una organización civil,... La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos es una organización civil, secular, autónoma e independiente fundada en 1989. Busca contribuir a la consolidación de un Estado democrático de derecho que reconozca y garantice, en particular, los derechos de las víctimas de violaciones a derechos humanos; en especial el derecho a la asistencia, protección, verdad, justicia, reparación integral, debida diligencia, y demás derechos consagrados. Este blog es un espacio de análisis e investigación que invita a un debate informado sobre el estado de los derechos humanos en México. Síguenos en Facebook/CMDPDH. (Leer más)
La política exterior de simulación (Parte I)
Bajo esta administración, la política exterior en materia de derechos humanos se ha caracterizado por su silencio y omisión en situaciones críticas como las que atraviesan otros países de la región y en particular el propio vecino del norte.
Por Olga Guzmán Vergara
9 de septiembre, 2020
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Por segunda ocasión, México presenta su candidatura al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para el periodo de 2021-2023. El Consejo de Derechos Humanos es un órgano multilateral compuesto por 47 Estados encargado de la promoción y protección de los derechos humanos en todo el mundo. Este órgano, además de delinear y avanzar en la política mundial de derechos humanos, atiende las situaciones de países que requieren de especial atención para proteger a víctimas de violaciones de derechos humanos.

México ha sido un país con gran liderazgo en el Consejo de Derechos Humanos y se ha caracterizado por impulsar resoluciones relacionadas a la protección de derechos de los pueblos indígenas, sobre la violencia y discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género, sobre la promoción y protección de los derechos humanos y libertades fundamentales en la lucha contra el terrorismo, entre otras cuestiones de gran relevancia para avanzar en la agenda de derechos humanos global.

Las candidaturas de México al Consejo de Derechos Humanos (tanto para el periodo 2018-2020 como para el correspondiente a 2021-2023) han planteado constantemente el compromiso de mantener una política de apertura y cooperación con los órganos y mecanismos de derechos humanos de la propia organización de las Naciones Unidas, y de continuar trabajando en el ámbito interno para incorporar los más altos estándares internacionales en materia de derechos humanos en el marco normativo nacional.

Pese a dichos compromisos, vale la pena repasar algunas de las contradicciones que hemos documentado en la CMDPDH, producto de nuestro trabajo activo de incidencia en el Consejo de Derechos Humanos, que contrasta la retórica que plantea al exterior el Estado mexicano en torno a su política en materia de derechos humanos.

El papel de México en el fortalecimiento del Consejo de Derechos Humanos

Si bien -como se ha mencionado- México juega un rol de liderazgo en la promoción de resoluciones, así como en la interlocución eficaz y exitosa entre los países del Consejo, durante la actual administración la política exterior en materia de derechos humanos se ha caracterizado en particular por rehuir al posicionamiento de situaciones de países que requieren la atención de este órgano multilateral. El Consejo de Derechos Humanos es el foro destinado para visibilizar y cooperar con un Estado concreto que atraviesa una situación preocupante de derechos humanos, bajo criterios objetivos y no selectivos.1 Antes de la actual administración, México había mostrado especial preocupación en dicho órgano multilateral por la situación de derechos humanos en Venezuela y Nicaragua, sin soslayar las resoluciones de países como Chile, El Salvador y Guatemala que México promovió en la década de los ochenta. Por el contrario, bajo esta administración, la política exterior en materia de derechos humanos se ha caracterizado por su silencio y omisión en situaciones críticas como las que atraviesan otros países de la región y en particular el propio vecino del norte. Bajo la perorata del no intervencionismo y el respeto a la soberanía, se ha preterido la cooperación para el respeto, la protección y promoción de los derechos humanos como un principio también constitucional de la política exterior. Como si se tratase de un intercambio de complacencias, México cercena cada vez más su capacidad y oportunidad para asistir, y ser asistido, para la prevención, investigación, sanción y reparación del número en aumento de víctimas de violaciones a derechos humanos, tanto en el país, como en mundo. La política exterior regida por la profunda politización y seguida por la sordera, ceguera y consecuente mutismo por las violaciones a derechos humanos que cometen los Estados, no contribuye al fortalecimiento del órgano multilateral cuya naturaleza es prevenir y remediar la situación de derechos humanos en el ámbito global.

Cooperación con Mecanismos del Consejo de Derechos Humanos y Órganos de Tratados

México tiene una política de invitación abierta y permanente a los Procedimientos Especiales de las Naciones Unidas. Una veintena de Relatores/as y Grupos de Trabajo han visitado el país para evaluar la situación de las personas defensoras de derechos humanos y periodistas, de los pueblos indígenas, la situación relacionada a las empresas y los derechos humanos, las desapariciones forzadas, las ejecuciones arbitrarias, la independencia de jueces/zas y abogados/as, los derechos a la alimentación, vivienda, el agua y saneamiento, entre otras cuestiones.

También el país se ha sometido en tres ocasiones al Examen Periódico Universal, en el cual los países en el marco del Consejo de Derechos Humanos se han centrado en la necesidad de fortalecer el estado de derecho y garantizar la investigación efectiva de las violaciones a los derechos humanos en el país, para así reducir los niveles de impunidad.

Finalmente, durante el último par de años, México ha sido evaluado por 7 de los 9 órganos creados en virtud de los tratados internacionales en materia de derechos humanos de las Naciones Unidas. Representantes del Estado se han presentado afanosamente a sustentar sus informes ante las y los integrantes de los Comités en cuestión y han aceptado acuciosamente sus observaciones finales.

Es así como México ostenta tener una política abierta al escrutinio internacional. No obstante, después de la retahíla de visitas y evaluaciones de expertas y expertos internacionales que han derivado en más de 3,000 recomendaciones, México ha fracasado en cumplir con las observaciones, la mayor parte de ellas de carácter estructural, que se repiten evaluación tras evaluación. Es así como el Estado mexicano vocifera con estentóreo su apertura al escrutinio, pero omite con sagacidad el incumplimiento y falta de implementación de las recomendaciones derivadas de los mecanismos y órganos internacionales en materia de derechos humanos.

***

En la segunda parte de este blog, abordaré el diálogo que el Estado mexicano mantiene con la sociedad civil y las personas defensoras de derechos humanos, y su inclusión en el diseño y ejecución de la política exterior en materia de derechos humanos. Así mismo, analizaré si la Institución Nacional de Derechos Humanos cumple con los Principios de Paris, cuestión apremiante si México busca un asiento en el Consejo de Derechos Humanos.

*Olga Guzmán Vergara (@OlGuz) es Coordinadora de Incidencia Nacional e Internacional de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos

 

 

1 Enarbolados en la declaración conjunta encabezada por Irlanda en el 32º periodo de sesiones y reafirmados por declaraciones conjuntas encabezadas por Países Bajos en el 35º periodo de sesiones, Australia en el 37º periodo de sesiones, Fiyi en el 40º periodo de sesiones, y las Islas Marshall durante la sesión actual del Consejo.

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