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Verdad, justicia y reparación
Por CMDPDH
La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos es una organización civil,... La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos es una organización civil, secular, autónoma e independiente fundada en 1989. Busca contribuir a la consolidación de un Estado democrático de derecho que reconozca y garantice, en particular, los derechos de las víctimas de violaciones a derechos humanos; en especial el derecho a la asistencia, protección, verdad, justicia, reparación integral, debida diligencia, y demás derechos consagrados. Este blog es un espacio de análisis e investigación que invita a un debate informado sobre el estado de los derechos humanos en México. Síguenos en Facebook/CMDPDH. (Leer más)
Las mal llamadas terapias de conversión son tortura
Las mal llamadas terapias de conversión pueden equivaler a actos de tortura y otros tratos crueles, además de que son una de las formas más atroces de materializar el odio y la discriminación contra las comunidades LGBTIQ+.
Por Víctor A. Del Pozo R. y Cristopher A. Sánchez I.
20 de julio, 2020
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En el marco del 44º Periodo de Sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (15 de junio a 3 de julio de 2020), el Experto Independiente sobre la protección contra la violencia y la discriminación por motivos de orientación sexual o identidad de género, Víctor Madrigal-Borloz, presentó un Informe Temático relativo a la práctica atroz de las mal llamadas terapias de conversión.

En dicho Informe, el Experto Independiente analizó la situación global de dicha práctica atroz, “prestando especial atención a sus efectos en las víctimas, sus implicaciones para los derechos humanos y su relación con la violencia y la discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género, las medidas adoptadas para prevenir dichas prácticas y sancionar y enjuiciar a los responsables y las vías de reparación para las víctimas”. El Informe fue presentado públicamente, bajo el auspicio del Programa de Derechos Humanos de la Escuela de Derecho de la Universidad de Harvard, el 10 y 14 de julio de 2020.

En atención a ello, los autores usaremos este espacio —ampliamente reconocido por ser un blog dedicado a la divulgación y denuncia de diversas situaciones relativas a derechos humanos— para replicar algunos de los hallazgos del Experto Independiente en su más reciente informe temático sobre la atroz práctica de las mal llamadas terapias de conversión, a manera de reseña descriptiva, al tiempo que aprovechamos para arrojar un diagnóstico introductorio sobre la situación mexicana.

Una práctica atroz presente en todo el mundo

De acuerdo con la información recabada por el Experto Independiente, este tipo de prácticas atroces se practican en al menos 68 países, en todas partes del mundo, con especial presencia en las regiones de África, América Latina, El Caribe, y Asia.

El Experto Independiente encontró que este tipo de prácticas atroces encuentran sustento central en la equivocada creencia de que la orientación sexual y la identidad de género de las personas, incluida la expresión de género, pueden y deben cambiarse, reprimirse o anularse, cuando estas no se ajustan a lo que algunos consideran como la norma social aceptable o deseable en determinados momentos y contextos.

De acuerdo con el Grupo Independiente de Expertos Forenses, todas las prácticas que tengan por objeto alcanzar la mal llamada conversión son inherentemente humillantes, denigrantes y profundamente discriminatorias. Además, pueden generar consecuencias devastadoras e irreparables para las víctimas, pues la sensación de impotencia y la humillación extrema causadas por este tipo de prácticas atroces provocan profundos sentimientos de vergüenza, culpabilidad, autoaversión e inutilidad que, en última instancia, pueden menoscabar el autoconcepto y provocar cambios permanentes en la personalidad.

Así, para entender la gravedad y naturaleza de este tipo de prácticas atroces, debemos partir de la premisa de que las mal llamadas terapias de conversión pueden equivaler a actos de tortura y otros tratos crueles, además de que son una de las formas más atroces de materializar el odio y la discriminación contra las comunidades LGBTIQ+. Estas prácticas de terror, por definición, relegan y dan un carácter de inferioridad a las personas sobre quienes se aplican, en un intento atroz por anular la dignidad humana, menoscabar la libertad personal, y frustrar el proyecto de vida de miles de personas que pertenecen a un grupo histórica y sistemáticamente discriminado.

Los responsables

El Experto Independiente encontró, de una muestra de 1.480 personas que afirmaron haber sido objeto de terapias de conversión, que el 21.9% habían sido coaccionadas por miembros de su familia; el 11.9% por líderes religiosos; el 11% por miembros de sus comunidades; y el 9.7%, por profesionales de la salud mental. Los hallazgos del Informe también encuentran que el 3.6% de esas personas en la muestra señalaron que habían sufrido coacciones por parte de sus empleadores; el 5% por parte de autoridades escolares; y, el 4% por parte del gobierno.

De un sondeo practicado a 1641 sobrevivientes de las mal llamadas terapias de conversión, se encontró que los principales responsables de perpetrar estas prácticas atroces son los profesionales médicos y de la salud mental (45.8 % de los casos); seguidos de autoridades religiosas, curanderos y grupos tradicionales (18.9 % de los casos); campamentos de conversión y centros de rehabilitación (8.5 % de los casos); y, también, los progenitores (6.9 %). En la esfera de las responsabilidades directa e inmediatamente atribuibles a autoridades estatales, el Experto encontró que la policía, el ejército y otras entidades fueron señaladas en el 4,4 % de los casos, al igual que las autoridades escolares.

Del Informe del Experto Independiente alarma que los profesionales de la salud, a quienes en muchos casos se les confía la vida e integridad de una persona, sean encontrados como los principales perpetradores de esta práctica. Al respecto, el Experto apunta que no es ético que los profesionales de la salud traten de curar algo que no es una enfermedad, en función de que el principio de no causar daño y los principios éticos de la profesión obligan a no ofrecer tratamientos que se sepa que son ineficaces o que estén destinados a alcanzar resultados imposibles.

Crímenes atroces  

Las mal llamadas terapias de conversión suelen estar atravesadas por la comisión de crímenes atroces y violaciones graves a derechos humanos. Palizas brutales, violaciones sexuales, desnudez forzada, alimentación forzada o privación de alimentos, aislamiento y confinamiento, medicación forzada, agresiones verbales, humillaciones, y descargas eléctricas son solo algunos de los métodos de tortura que se han encontrado presentes en estas prácticas de terror en las que se materializa el odio, la intolerancia, y la discriminación.

El Experto encontró, con especial preocupación, que en el contexto de las mal llamadas terapias de conversión se suelen cometer diversos actos de tortura sexual. En especial, se da cuenta de un “panorama estremecedor de violaciones generalizadas —grotescamente llamadas ‘correctivas’— y otras formas de violencia sexual contra mujeres lesbianas, bisexuales y transgénero en todas las regiones del mundo”.

Entre otras violaciones graves a normas de derecho internacional, el Experto señala que estas prácticas atroces pueden incluir detenciones arbitrarias, encarcelamientos, maltrato físico, secuestros y embarazos forzados, así como exploraciones anales coercitivas para castigar o verificar la orientación sexual de las personas.

Las consecuencias de la atrocidad

En el Informe Temático llama especialmente la atención el dolor y sufrimiento que se derivan de estas prácticas atroces. De acuerdo con el Informe, el daño ocasionado por las mal llamadas terapias de conversión comienza con la grotesca idea de que una persona está enferma o es anormal a causa de su orientación sexual o identidad de género y, por lo tanto, debe ser tratada. Así, se desencadena un proceso largo y tortuoso de victimización, maltrato, humillación, y anulación de la dignidad.

El Experto Independiente reconoció que “os intentos de patologizar y borrar la identidad de las personas, negar su existencia como lesbianas, gais, bisexuales, transgénero o de género diverso y provocar autoodio tienen consecuencias profundas en su integridad y bienestar físicos y psicológicos”. Todas las pruebas recibidas por el Experto Independiente, en el marco de la realización del Informe Temático, indican que los métodos y medios que normalmente se utilizan para llevar a cabo las mal llamadas terapias de conversión provocan dolor y sufrimiento físicos y psicológicos que pueden dejar daños irreparables.

En el Informe se encontró que estas prácticas atroces tienen efectos profundos, graves y permanentes en las víctimas. Particularmente, se da cuenta de consecuencias como la pérdida considerable de autoestima, ansiedad, síndrome depresivo, aislamiento social, dificultades para establecer relaciones íntimas, autoodio, vergüenza y sentimiento de culpabilidad, disfunción sexual, ideas suicidas e intentos de suicidio, síntomas de trastorno por estrés postraumático y, con frecuencia, dolor y sufrimiento físicos considerables. En el Informe se señala que estos efectos son especialmente graves en niñes, jóvenes y personas con discapacidad.

El Experto también encuentra que estas “prácticas producen estrés crónico, que, como se ha demostrado, tiene numerosas consecuencias negativas para la salud, pues puede causar, entre otras cosas, úlceras gástricas, trastornos digestivos, dermatosis, trastornos sexuales y de la conducta alimentaria y jaquecas”.

Derechos violados

El uso, tolerancia, u omisión gubernamental ante estas prácticas atroces puede suponer la responsabilidad internacional del Estado, por el incumplimiento de su obligación de adoptar medidas de derecho interno para prevenir, erradicar y sancionar este método de tortura. En su Informe, el Experto Independiente pone especial atención a los efectos de esta práctica atroz en los siguientes principios y derechos:

No discriminación. Este tipo de prácticas atroces están dirigidas a un grupo concreto de la población, perseguido por su orientación sexual e identidad de género, con el objetivo específico de interferir en su integridad y autonomía personales. En ese sentido, de acuerdo con el Experto Independiente, esas prácticas son en sí mismas discriminatorias. En sentido similar se han pronunciado distintos órganos de tratado de Naciones Unidas, como el CCPR y el CEDAW.

Derecho a la salud. Estas prácticas atroces violan el derecho a la salud, pues dentro de su contenido normativo se encuentra protegido el derecho de todas las personas a no ser sometidas a tratamientos médicos sin su consentimiento. Además, el derecho a la salud sexual y reproductiva abarca el derecho de las personas a ser plenamente respetadas por su orientación sexual e identidad de género.

Prohibición absoluta de la tortura y otros tratos crueles. La evidencia disponible sobre el sufrimiento físico y psicológico que estas prácticas atroces causan a las víctimas, así como sobre los efectos duraderos e irreparables que tienen, llevaron al Experto Independiente a concluir que los responsables de esos actos actúan con una brutal indiferencia por el sufrimiento humano. Así, el Experto encuentra que la relación de poder asimétrica que existe entre un convertidor iluminado y un converso ignorante da lugar a la deshumanización, la exclusión moral y la lógica de deslegitimación, lo que no solo constituye un mecanismo que facilita la tortura, sino que también da origen a las más graves violaciones de los derechos humanos de las que se tiene registro.

Por ello, el Grupo Independiente de Expertos Forenses concluyó que, en función de la gravedad del dolor y sufrimiento físicos y mentales causados, este tipo de prácticas atroces pueden equivaler a tortura. Asimismo, el Experto Independiente apunta que el Relator Especial sobre la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes ha señalado que “dichas prácticas pueden constituir un acto de tortura”, y que en sentido similar se han pronunciado el Subcomité para la Prevención de la Tortura, el Comité contra la Tortura, y la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Derechos de la niñez y adolescencia. El Experto Independiente encuentra que les niñes y jóvenes son especialmente vulnerables a las mal llamadas terapias de conversión, pues resultan extremadamente dañinas para su bienestar y desarrollo, y violan el derecho de les niñes a preservar su identidad, que abarca la orientación sexual y la identidad de género. Al respecto, se apunta que el Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas ha instado a los países a erradicar este tipo de prácticas atroces.

Derecho a libertad de conciencia y de religión y a la libertad de expresión. El Experto Independiente señala que no existe una relación directa entre la religión y la exclusión de la orientación sexual o la identidad de género. Así, se apunta que el Relator Especial sobre la libertad de religión o de creencias ha rechazado el argumento de que se puede recurrir a las creencias religiosas para justificar la violencia o la discriminación contra las personas por motivos de orientación sexual o identidad de género.

Justicia y reparación para esta violación grave a derechos humanos

Como vimos, las mal llamadas terapias de conversión suelen estar atravesadas por crímenes atroces y violaciones graves a derechos humanos. De esta manera, las personas que son objeto de este tipo de prácticas atroces son víctimas que, conforme a los estándares nacionales e internacionales en la materia, tienen derecho a la memoria, la verdad, la justicia y la reparación integral.

Desde la perspectiva de la memoria y verdad, la responsabilidad del Estado derivada de “la tolerancia de la patologización debe ser debidamente reconocida y es necesario establecer reparaciones” (ILGA, 2020); y la responsabilidad de los distintos actores públicos y privados también debe ser reconocida y reprochada. Desde la perspectiva de la justicia, también es necesario que la responsabilidad de dichos actores sea sancionada conforme a la gravedad de las acciones.

Desde la perspectiva de la reparación integral, las víctimas de estas prácticas atroces deberán ser restituidas en sus derechos, compensadas económicamente por los daños materiales e inmateriales causados, rehabilitadas física y psicológicamente, y deberán poder acceder a medidas de satisfacción. Además, desde la perspectiva de las garantías de no repetición, será importante que el Estado establezca que las violaciones graves a derechos humanos derivadas de esta práctica atroz justifican la necesidad de establecer la prohibición absoluta de las mal llamadas terapias de conversión.

Por su parte, el Experto Independiente recomendó a los estados no solo a prohibir estas prácticas atroces, sino también a establecer un sistema de sanciones, que sean acordes con la gravedad de los actos cometidos, que permita que se enjuicie y sancione a los responsables de conformidad con los parámetros establecidos en virtud de las obligaciones internacionales relativas a la prohibición de la tortura. De igual forma, el Experto llamó a los Estados a crear sistemas para que las víctimas de las mal llamadas terapias de conversión tengan acceso a todas las formas de reparación, incluido el derecho a la rehabilitación, así como a asistencia jurídica

Al respecto, es importante recordar que, como señala Martha Minow, “(e)n ausencia de respuestas colectivas frente a las atrocidades masivas, a las víctimas no se les ofrece siquiera el reconocimiento mínimo, esto es, que la sociedad admita lo que les ha sucedido, algo esencial para la salud mental y la integridad política. En ausencia de una respuesta colectiva, la deshumanización que precede y acompaña a la violencia queda impune e intacta. En ausencia de respuestas colectivas, los individuos quedan, como algunos lo describen, o bien con demasiada memoria, o bien con demasiado olvido”.

La situación en México

México vive una situación especialmente preocupante de violencia extrema cometida en razón de intolerancia a la diversidad sexual y de género. De acuerdo con un Informe de la organización Letra Ese, “(l)as mujeres trans o personas trans con expresión femenina son las más expuestas a sufrir actos de violencia homicida, ya que fueron las víctimas más numerosas con 261 transfeminicidios, lo que representa 55% del total; seguidas de los hombres gay/homosexuales, con 192 casos, 40% del total. Así mismo, se registraron los feminicidios de 9 mujeres lesbianas; los homicidios de 5 hombres bisexuales, o percibidos como tales; y el feminicidio de una mujer bisexual o percibida como tal.”

La Encuesta Nacional sobre Discriminación y Juventudes LGBT encontró, a partir de una muestra de 1079 personas, que los entornos de discriminación se suelen dar en contextos familiares (41.5 %), de medios de comunicación (44.9 %), políticos (57.4 %) y de iglesia (85.3 %). Sin duda preocupa que los entornos, donde se suele escuchar más mensajes negativos respecto a la orientación sexual o identidad de género, sean similares a los encontrados por el Experto Independiente.

En este contexto de discriminación estructural y violencia generalizada, se ha documentado la todavía persistente presencia de las mal llamadas terapias de conversión en México. A pesar de que se han realizado ejercicios académicos muy valiosos de recuperación de la memoria histórica de víctimas de este tipo de prácticas atroces, que nos permiten conocer las historias y experiencias de sobrevivientes, no es menor advertir que nunca ha existido un esfuerzo de Estado para diagnosticar la situación de dichas prácticas atroces en México.

Si bien mucho se ha escrito sobre la falacia punitiva y la poca efectividad que suelen tener la tipificación de conductas, es importante reconocer como un avance la aprobación del dictamen en comisiones del Congreso de la CDMX para sancionar a quien obligue o practique las mal llamadas terapias de conversión; particularmente, es de celebrar el hecho de que se busque introducir una reforma al Código Penal para tipificar a este tipo de prácticas como tortura. El avance legislativo, que todavía debe ser aprobado en Pleno, marca un hito para que las demás legislaturas locales impulsen la prohibición de las mal llamadas terapias de conversión en todo el país.

Como suele ser común, los esfuerzos por prohibir las mal llamadas terapias de conversión han atraído la rancia oposición de grupos religiosos y ultraconservadores que buscan impedir el éxito de estas iniciativas. Sin embargo, resulta particularmente preocupante que legisladores de oposición se adhieran a dichas posturas o, incluso, acompañen los actos públicos de organizaciones que se oponen a la erradicación de estas prácticas atroces, acusando que existe una intromisión excesiva del Estado estos temas.

Conclusiones 

El Informe Temático del Experto Independiente sobre orientación sexual e identidad de género de las Naciones Unidas pone de relieve la necesidad, impostergable, de entender a las mal llamadas terapias de conversión como una práctica atroz que puede equivaler a tortura. Las necesarias reflexiones del Experto Independiente ponen sobre la mesa que este tipo de violencia debe de ser atendida, a efecto de ser prevenida, erradicada, sancionada y reparada, desde la perspectiva de las víctimas.

Frente a un contexto en el que voces fascistas y ultraconservadoras, como aquéllas en el Frente Nacional por la Familia (sic), continúan impulsando agendas regresivas y violatorias de derechos humanos, a través de discursos de odio que no debieran encontrar cabida en un estado constitucional, es indispensable que el Estado mexicano tome acciones efectivas para prevenir, sancionar y erradicar estas prácticas atroces, y todo tipo de violencia que encuentre su origen en el odio hacia la diversidad sexual y de género. El desmantelamiento, hostigamiento o cooptación de instituciones fundamentales como CONAPRED, CNDH, y CEAV solo agravan la ya muy dramática situación.

Finalmente, como señaló el Experto Independiente, no podemos olvidar que “la orientación sexual y la identidad de género son una parte fundamental de la integridad personal de esas personas y son esenciales para el cumplimiento de sus proyectos vitales y la búsqueda de la felicidad. Sin embargo, todas las ‘terapias de conversión’ comparten la premisa de que la orientación sexual y la identidad de género pueden ser extirpadas —expulsadas, curadas o rehabilitadas—, como si fueran algo ajeno a la persona, lo que constituye una visión sumamente inhumana de la existencia humana”, por lo que deben ser erradicadas.

Celebramos el Informe del Experto Independiente, y hacemos un enérgico llamado a que el Estado mexicano atienda todas las recomendaciones planteadas en el Informe Temático. Los derechos a la verdad, justicia y reparación para las víctimas de estas prácticas atroces no admiten mayor demora.

* Víctor Alonso Del Pozo Rodríguez (@aluonso) es Licenciado en Derecho por el CIDE, y abogado en el Área de Defensa de la @CMDPDH. Cristopher Alexis Sánchez Islas (@iChris_Sanchez) estudia la Licenciatura en Derecho en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM y es voluntario en el Área de Defensa de la @CMDPDH.

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