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Verdad, justicia y reparación
Por CMDPDH
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Los corridos de Rosendo Radilla
Aunque componer corridos no era un delito, como lo dijo el mismo Rosendo en el retén donde lo detuvieron aquel 25 de agosto de 1974, fue privado de su libertad sin juicio alguno y sin posibilidad de defenderse por expresar simpatía hacia las luchas de su comunidad en contra de la injusticia y la desigualdad. Este 23 de noviembre se cumple un año más desde que la Corte Interamericana de Derechos Humanos sentenció al Estado mexicano por la desaparición forzada de Rosendo Radilla.
Por CMDPDH
22 de noviembre, 2021
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El corrido mexicano es un fenómeno social y musical que algunos autores remontan al siglo XIX.1 Si bien su origen está sujeto a polémica y las formas que ha tomado tienen un sinnúmero de particularidades locales, regionales y temporales, una caracterización general del corrido le identifica por los siguientes rasgos: a) se trata de una forma de expresión lírica acompañada de música; b) funciona como medio de comunicación, divulgación, difusión y reproducción de valores y generador de opinión pública.2

La detención-desaparición de Rosendo Radilla en agosto de 1974, acusado en un retén  militar de “cantar corridos”, se dio en medio de un contexto de conflicto social y represión que se había desarrollado en el estado de Guerrero desde finales de la década de los cincuenta y principios de los sesenta. Entre algunos de los sucesos que se pueden retomar está el movimiento contra el entonces gobernador priista del estado, Raúl Caballero Aburto, conflicto que escaló hasta que, en medio de paros y huelgas, la matanza de varios estudiantes de la Universidad de Chilpancingo a manos de miembros del ejército mexicano terminó con la supresión de los poderes del Estado y una convocatoria a elecciones en 1962.3

La elección de Abarca Alarcón, otro gobernador priista, desató nuevas protestas en el centro de Iguala, que fueron reprimidas por policías judiciales, miembros del ejército y paramilitares vinculados a caciques. Finalmente el 18 de mayo de 1967, policías judiciales masacraron a unos habitantes del pueblo de Atoyac que se encontraban en un mitin en la plaza central. Este evento marcó el inicio de la guerrilla en Guerrero.4 El suceso fue abordado por Rosendo Radilla en un corrido llamado “18 de mayo”.

“Voy a cantar un corrido,

señores pongan cuidado,

yo les contaré la historia

de lo que en Atoyac

ha pasado.

Se regó sangre inocente

por las fuerzas del Estado.

 

Uno fue Arcadio Martínez,

otro Regino Rosales,

también Donaciano Castro

y don Prisciliano Téllez,

porque el gobierno de Abarca

todo arregló con las muelles”.

18 de mayo

La reacción del gobierno mexicano ante la guerrilla consistió en desplegar una cantidad abrumadora de soldados. En 1971 se enviaron unos 24,000 efectivos militares para ocupar Atoyac, Petatlán y la Costa Chica.5 Sólo para ponerlo en perspectiva, de acuerdo con el IX Censo General de Población, a principios de la década de los setenta, la población de Atoyac era de 36,772 habitantes. De ellos, alrededor del 45% eran personas menores de 14 años.6

Aunque lo anterior podría significar que la población adulta de Atoyac era inferior al número de militares, el movimiento social persistió. De acuerdo con Andrea Radilla, los elementos que estructuraron el contexto fueron:

a) Los altos precios en los años 50 de cultivos como el café y la copra, ofrecieron la posibilidad real de mejorar las condiciones de vida de los campesinos en Atoyac y los alrededores, sin embargo se había generado la percepción (para nada infundada) entre quienes se involucraron y simpatizaban con la guerrilla, de que los gobernantes y caciques eran un impedimento. Ello dio lugar primero a procesos de protesta legales y posteriormente -cuando se agotaron las vías- a otros armados;

b) La pertenencia a una comunidad politizada y cimentada sobre relaciones de vecindad, parentesco y amistad, contribuyó a la duración y dominio espacial de ciertas acciones políticas y militares del movimiento armado.7

En este sentido, la composición de corridos aparece como un instrumento de lucha y resistencia ante las injusticias cometidas tanto por las autoridades federales como estatales a lo largo de varios años, de ahí que al pueblo sólo le queda tomar la vía armada:

“Señores soy campesino

del estado de Guerrero,

me quitaron mis derechos

y me hicieron guerrillero.

 

Dejé a mi madre, a mis hijos

y también a mi mujer,

el pueblo siempre ha sufrido

lo tendré que defender”  –

El guerrillero

Aunque componer corridos no era un delito, como lo dijo el mismo Rosendo en el retén donde lo detuvieron aquel 25 de agosto de 1974, fue privado de su libertad sin juicio alguno y sin posibilidad de defenderse por expresar simpatía hacia las luchas de su comunidad en contra de la injusticia y la desigualdad.

Mañana 23 de noviembre se cumple un año más desde que la Corte Interamericana de Derechos Humanos sentenció al Estado mexicano por la desaparición forzada de Rosendo Radilla. Y aunque efectivamente esta sentencia ha introducido grandes cambios en el sistema jurídico mexicano, aún falta saldar el pendiente más importante: dar con el paradero de Rosendo, esclarecer los crímenes del pasado y que las consecuencias lleguen a los más altos mandos que orquestaron la represión y el terrorismo de estado de aquellos años. El día de hoy esta deuda del Estado mexicano  ya no sólo es con Rosendo y su familia y con las víctimas de la llamada “guerra sucia”, sino también con las más de 90 mil personas que aún no han sido localizadas por sus familiares.

@CMDPDH

 

 

1 Ver: González, A. “Caracterización de Los Héroes En Hs Corridos Mexicanos”. Caravelle (1988-), no. 72 (1999): 83–97.

2 Lira-Hernández, A.  “El corrido mexicano: un fenómeno histórico-social y literario“. Contribuciones desde Coatepec, no. 24 (2013): p.42. Redalyc.

3 Ver: Sandoval, C. “La matanza del 30 de diciembre de 1960”. El Sur, viernes 26 de diciembre de 2003.

4 Idem

5 Antillón, X. “La desaparición forzada de Rosendo Radilla en Atoyac de Álvarez”, CMDPDH (2007), p.51

6 Datos disponibles en:  IX Censo General de Población 1970 (inegi.org.mx)

7 Radilla, A. “De tramas y escenarios en torno a la guerra sucia.1 Guerrero en la década de los años setenta. Las circunstancias se dieron”. En: Desaparición forzada y terrorismo de Estado en México. Memorias de la represión en Atoyac, Guerrero durante la década de los setenta. UAG.AFADEM-Plaza y Valdés (2012), p.37.

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