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Verdad, justicia y reparación
Por CMDPDH
La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos es una organización civil,... La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos es una organización civil, secular, autónoma e independiente fundada en 1989. Busca contribuir a la consolidación de un Estado democrático de derecho que reconozca y garantice, en particular, los derechos de las víctimas de violaciones a derechos humanos; en especial el derecho a la asistencia, protección, verdad, justicia, reparación integral, debida diligencia, y demás derechos consagrados. Este blog es un espacio de análisis e investigación que invita a un debate informado sobre el estado de los derechos humanos en México. Síguenos en Facebook/CMDPDH. (Leer más)
¿Por qué es importante hablar de armas de fuego y derechos humanos?
Pese a que la presencia de armas de fuego por sí misma no alcanza a explicar la totalidad de la violencia homicida, estudios han identificado la presencia de un fenómeno particular en América Latina: la coexistencia de altas tasas de homicidio y una alta proporción de homicidios cometidos con armas de fuego.
Por Daniel Mata Lugo
19 de julio, 2021
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América Latina es una de las regiones más violentas del mundo y una de las más afectadas por la violencia armada. De acuerdo con la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), entre 1999 y 2016 la tasa promedio de homicidios regional ha oscilado entre 14.5 y 16.5 por cada 100 mil habitantes, esto es casi dos o tres veces el promedio mundial.1 Dentro de la región destacan los casos de México, Venezuela, Colombia, Brasil y de los más extremos como El Salvador, que en 2015 tuvo una tasa superior a los 100 homicidios por cada 100 mil habitantes, y de Honduras que entre 2011 y 2012 sobrepasó los 80 homicidios por cada 100.

Pese a que la presencia de armas de fuego por sí misma no alcanza a explicar la totalidad de la violencia homicida, estudios como el de Elisabeth Gilgen han identificado la presencia de un fenómeno particular en la región: la coexistencia de altas tasas de homicidio y una alta proporción de homicidios cometidos con armas de fuego.2 Esto quiere decir que aunque no se pueda hablar de causalidad, hay por lo menos regionalmente una asociación entre violencia homicida y el uso de armas.

Esta relación se puede constatar aún si se extiende para abarcar las muertes violentas, es decir, todas las defunciones acontecidas por causas que se consideran ‘exteriores’ a los individuos. Esto incluye lo mismo suicidios, muertes accidentales, homicidios intencionales y no intencionales, que aquellos acontecidos en defensa propia o efectuados en el marco de una intervención legal. De acuerdo con los datos disponibles del Small Arms Survey,3 es posible distinguir que los países de América Latina y el Caribe sobresalen de los de otras regiones y se ordenan en el sentido antes señalado, cuando se observan las tasas de homicidios intencionales y muertes violentas con arma de fuego.

Es importante puntualizar que la violencia homicida no afecta con la misma intensidad a todos los estratos y segmentos poblacionales. Por ejemplo, la tasa regional de homicidios de hombres jóvenes entre 18 y 19 años es de 46 por cada 100 mil, de acuerdo con la oficina de UNODC.4 Sin embargo, aunque a nivel regional las víctimas más frecuentes de homicidio suelen ser hombres jóvenes, el mayor riesgo de ser víctimas de homicidio se distribuye de forma similar tanto en hombres como en mujeres entre los 15 y 29 años.5

Si bien no del mismo modo, los asesinatos de mujeres con armas de fuego también guardan cierta relación con los homicidios intencionales. Los datos disponibles muestran que en 2018, al menos en los casos de Venezuela, El Salvador y Honduras, las tasas asesinatos de mujeres con armas de fuego se encuentran por arriba de 5 por cada 100 mil, y en el caso de México la tasa se ubicó en 3.6. La relación entre homicidios y violencia armada contra las mujeres en nuestro país ha sido desarrollada con más detalle por organizaciones de la sociedad civil como Intersecta.6

La asociación entre armas de fuego y violencia homicida no es una novedad ni resulta contraintuitiva. Si se piensa detenidamente, las armas son en gran medida instrumentos militares. Casi cualquier mejora que nos podamos imaginar suele suponer un incremento en su letalidad, ya sea en alcance, capacidad de penetración, precisión o cadencia de tiro. El origen militar de las armas de fuego tampoco es algo difícil de identificar: muchas de las armas y cartuchos modernos se han desarrollado para equipar ejércitos. La historia de los rifles de asalto Colt M4, del H & K G36 y del FN SCAR o de cartuchos como el 9x19mm y el 5.56x45mm dan cuenta de ello. Se trata de instrumentos inicialmente desarrollados para uso militar, pero ahora adoptados de forma extendida por cuerpos policiales de todo el mundo e incluso de formas legales e ilegales por civiles.

El riesgo que implica la distribución de armas, en tanto ‘herramientas’ militares, siempre ha sido reconocido por los Estados que, en diferentes momentos, han encontrado en el envío o la adquisición de armas un elemento de estabilización o desestabilización. Aunque durante la guerra fría el tráfico de armas no parecía ser un tema relevante, hacia finales del siglo pasado comenzó a volverse una preocupación en la agenda de varios Estados. El problema de las armas se ha venido trabajando en los espacios de Naciones Unidas a partir de la “Conferencia sobre el Tráfico Ilícito de Armas Pequeñas y Ligeras en Todos sus Aspectos” y el “Programa de Acción para prevenir, combatir y eliminar el tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras en todos sus aspectos” en el 2001.

No obstante, de acuerdo con Barbara Frey, tanto la Conferencia como el Programa de Acción, en su momento, estuvieron centrados principalmente en prevenir la transferencia ilegal de armas a agentes no-estatales y el impacto que esto podía tener en la seguridad nacional, y no tanto en atender el daño causado por la posesión o uso legal de armas de fuego y los modos en que los Estados cometían violaciones graves de derechos humanos con el uso armas o permitían que actores privados ejerzan violencia armada.7

Lo anterior resulta problemático dado que, las violaciones graves de derechos humanos, en la práctica, suelen implicar el abuso de la fuerza y el mal uso de las armas de fuego por parte de actores estatales, como en  las ejecuciones extrajudiciales. Sin embargo, tampoco se puede pasar por alto que las detenciones arbitrarias, la tortura física, sexual o psicológica, los feminicidios y las desapariciones forzadas, tienen como base la disparidad en las relaciones de poder que muchas veces introducen las armas de fuego entre perpetradores y víctimas.

Pensemos también en violaciones de derechos humanos más complejas. Desde la CMDPDH se ha señalado que el desplazamiento forzado interno “implica la vulneración de múltiples derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales”.8 Este es el caso de todas aquellas personas que deben abandonar sus residencias y hogares para escapar de un conflicto armado. En todas estas situaciones las armas de fuego aparecen, siguiendo a Frey, como multiplicadores de violaciones a los derechos humanos.9 En este sentido, es importante que dadas las consecuencias que la violencia armada tiene, se deje de discutir lo relacionado con armas exclusivamente como un tema de seguridad de los Estados y se lo aborde más como algo que afecta la vida de las personas. Es decir, como una cuestión de derechos humanos y como un problema humanitario.

@CMDPDH

 

 

 

1 UNODC, “Global Study on Homicide 2019”, Vienna, 2019, pág.20

2 Gilgen, Elisabeth, “A Fatal Relationship: Guns and Deaths in Latin America and the Caribbean.”, Small Arms Survey 2012: Moving Targets, edited by Small Arms Survey, Cambridge: Cambridge University Press, 2012, págs. 9-39.

3 Small Arms Survey database on violent deaths. Disponible aquí.

4 UNODC, “Global Study on Homicide 2019. Killing of children and young adults”,Vienna, 2019

5 UNODC, “Global Study on Homicide 2019”, Vienna, 2019, pág. 63

6 Adriana Ortega, “ (Des)control de armas: la inminente necesidad de incluir a la violencia armada en la agenda feminista”. Disponible aquí.

7 Barbara A. Frey, Due Diligence to Prevent Foreseeable Harm: The International Human Rights Agenda on Civilian Gun Violence, 60 WASH. U. J. L. & POL’Y 09, 2019, pág 93.

8 CMDPDH, ¿Qué es el desplazamiento forzado? Disponible aquí.

9 Idem, pág. 94

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