¿Por qué importa garantizar que la sociedad civil ingrese a las estaciones migratorias? - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Verdad, justicia y reparación
Por CMDPDH
La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos es una organización civil,... La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos es una organización civil, secular, autónoma e independiente fundada en 1989. Busca contribuir a la consolidación de un Estado democrático de derecho que reconozca y garantice, en particular, los derechos de las víctimas de violaciones a derechos humanos; en especial el derecho a la asistencia, protección, verdad, justicia, reparación integral, debida diligencia, y demás derechos consagrados. Este blog es un espacio de análisis e investigación que invita a un debate informado sobre el estado de los derechos humanos en México. Síguenos en Facebook/CMDPDH. (Leer más)
¿Por qué importa garantizar que la sociedad civil ingrese a las estaciones migratorias?
La discrecionalidad con que operan las estaciones migratorias facilita la comisión de violaciones a los derechos humanos de las personas allí detenidas.
Por Ana Lilia Amezcua Ferrer y Ana Luz Manzano Ortiz
24 de febrero, 2020
Comparte

De acuerdo con lo señalado por el canciller Marcelo Ebrard, en 2019 casi 180 mil personas estuvieron detenidas en estaciones migratorias a lo largo del país. Este número representa un aumento de más del 36% respecto del año anterior e incluye a mujeres, hombres, niñas y niños. Pero, ¿qué es una estación migratoria y por qué la gente es llevada allí?

De acuerdo con la Ley de Migración, una estación migratoria es el espacio que el Instituto Nacional de Migración (INM) establece “para alojar temporalmente a los extranjeros que no acrediten su situación migratoria regular, en tanto se resuelve su situación migratoria”. Es decir, si una persona extranjera no cuenta con una situación migratoria regular o no puede probar que la tiene, será llevada a un centro de detención, donde permanecerá privada de la libertad hasta que pueda regularizar su situación migratoria o sea devuelta a su país de origen.

Actualmente existen más de 60 centros de detención migratoria en México y, a pesar de que hay normas comunes para el funcionamiento de las estaciones, en la realidad, cada una opera de acuerdo a procedimientos y criterios distintos. Así, por ejemplo, en algunas estaciones se permite el ingreso de niñas y niños, mientras que en otras está prohibido que menores de edad estén privados de la libertad allí. En algunas, las mujeres se encuentran en dormitorios separadas de los hombres y, en otras, todos los cuartos son mixtos. En ciertas estaciones, se permite que las personas salgan al patio del lugar a caminar, mientras que en otras deben permanecer siempre en sus dormitorios. Ciertas estaciones cuentan con celdas de castigo y otras tantas, no.

Es decir, más allá de lo que estipule la ley, en la práctica, gran parte del funcionamiento y rutinas de las estaciones migratorias están sujetas a la voluntad y criterio de los titulares de las mismas. Esto da pie a que exista una enorme arbitrariedad en la operación de las estaciones, lo cual, a su vez, facilita que se cometan diversas violaciones a los derechos humanos de las personas allí detenidas. Y, si a esto sumamos el hecho de que las estaciones operan de manera autónoma entre sí, tenemos una formula que favorece la impunidad de lo que ocurra dentro de estos espacios.

Por estos motivos es que resulta tan importante que actores no estatales puedan ingresar a las estaciones migratorias, para “vigilar” lo que ocurre allí dentro. Por ello, diversas organizaciones de la sociedad civil –entre ellas, la CMDPDH– han tomado distintas acciones para poder entrar a estos espacios. Si bien la ley señala que las organizaciones de la sociedad civil podrán ingresar a las estaciones migratorias, en el caso de la CMDPDH, nuestra solicitud de ingreso fue negada, por lo que fue necesario iniciar un juicio de amparo en contra del INM para que fuera un Juzgado Federal quien ordenara al Instituto otorgarnos un permiso de ingreso a todas las estaciones migratorias del país.

Una vez que la CMDPDH obtuvo el referido permiso en 2018, comenzó a realizar visitas a distintas estaciones, con la finalidad de ofrecer y brindar servicios de asesoría y representación legal, dar talleres informativos y levantar información sobre la población detenida. Sin embargo, el 28 de enero de 2020, el INM emitió la orden de prohibir el ingreso a todas las organizaciones civiles y religiosas, a todas las estaciones migratorias del país, por tiempo indefinido.

La respuesta de la sociedad civil ante ello fue inmediata: se presentaron recursos judiciales, se organizaron reuniones interinstitucionales y se emitieron comunicados de prensa exigiendo al gobierno mexicano dar marcha atrás a esta decisión. Esto generó que, tres días más tarde, el Comisionado del INM se retractara de dicha decisión y ordenara permitir, de manera inmediata, el ingreso de las organizaciones a los centros de detención migratoria. Así, formalmente quedó establecido que las organizaciones civiles pueden ingresar de nueva cuenta a las estaciones migratorias.

No obstante, lo anterior no ha impedido que, en el día a día, se entorpezca y dificulte el ingreso de las y los representantes de la sociedad civil a estos espacios, por ejemplo, exigiéndoles la presentación de requisitos distintos a los que la ley señala, limitando su tiempo de ingreso, restringiendo la población a la que pueden ver, etc. Estas situaciones parecen evidenciar que existe un fuerte interés en que la sociedad civil no ingrese a las estaciones migratorias, pero ¿a qué se puede deber esta reticencia por parte del INM a permitir que “ojos externos” observen lo que ocurre al interior de estos lugares?

Para comenzar, hay que recordar que el INM se ha esforzado en crear una narrativa en que se describe a las estaciones como “refugios” en donde se les brinda hospedaje, comida y atención médica a las personas migrantes. Sin embargo, la realidad dista mucho de esto, ya que, como ha sido documentado por esta CMDPDH y diversas organizaciones, de manera sistemática, en las estaciones migratorias se vulneran los derechos las personas detenidas –incluidas niñas, niños, mujeres embarazadas, adultos mayores, personas que han sido víctimas de tortura, de secuestro, de trata de personas, etc.–.

Las estaciones migratorias son “cárceles administrativas” donde se priva de la libertad a personas migrantes, por periodos de tiempo que pueden extenderse de manera indefinida. Esto ocurre, principalmente en casos de personas solicitantes de asilo, quienes, de acuerdo con la Ley de Migración, podrán permanecer detenidas en tanto no se resuelva su procedimiento de reconocimiento de la condición de refugiado, lo cual, puede tomar varios meses o incluso, años. Así, una persona cuya vida corre peligro en su país de origen, deberá elegir entre recuperar su libertad –y demás derechos violados– o ponerse en riesgo mortal al regresar a su país natal.

La elección no resulta obvia, ya que las personas solicitantes de asilo (y demás migrantes) no solo deben soportar el encierro injustificado al que son sometidas, sino que, en algunas ocasiones, han referido haber sido sometidas a tratos crueles y degradantes como golpes, abuso sexual, mala alimentación, negación de acceso a servicios de salud (incluso en situaciones de urgencia), amenazas y hostigamientos. Y, en la mayoría de estos casos, las personas no cuentan con ningún tipo de red de apoyo en México ni con representación legal que les permita poder visibilizar el maltrato que sufren ni combatirlo por vías legales.

Es por esto que resulta fundamental que se garantice el ingreso de organizaciones no gubernamentales a las estaciones migratorias, pues ello permite que las personas detenidas puedan obtener una representación legal gratuita, así como asesoría técnica sobre cuáles son sus derechos y cuáles son los mecanismos con los que cuentan para defenderlos en caso de que sean violados. Por otra parte, permitir que las organizaciones ingresen a las estaciones contribuye a que exista un monitoreo independiente constante de lo que ocurre al interior de estos espacios, lo que sirve como garantía contra la impunidad y como herramienta de transparencia en el actuar del gobierno.

@CMDPDH

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.