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Verdad, justicia y reparación
Por CMDPDH
La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos es una organización civil,... La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos es una organización civil, secular, autónoma e independiente fundada en 1989. Busca contribuir a la consolidación de un Estado democrático de derecho que reconozca y garantice, en particular, los derechos de las víctimas de violaciones a derechos humanos; en especial el derecho a la asistencia, protección, verdad, justicia, reparación integral, debida diligencia, y demás derechos consagrados. Este blog es un espacio de análisis e investigación que invita a un debate informado sobre el estado de los derechos humanos en México. Síguenos en Facebook/CMDPDH. (Leer más)
Reflexiones para el combate a la impunidad en México
Si queremos detener efectivamente las desapariciones forzadas, la tortura, las ejecuciones extrajudiciales, entre otras aberraciones, será preciso enmarcarlas en un contexto específico y no caso por caso.
Por CMDPDH
29 de agosto, 2016
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En un blog anterior hablamos del Foro sobre combate a la impunidad, bajo el marco del Seminario internacional sobre combate a la impunidad por violaciones graves a derechos humanos, justicia transicional y derechos de las víctimas, que se realizó del 8 al 10 de agosto.

Durante el primer día, tuvimos una introducción al tema de la justicia transicional –concepto generalmente usado para los procesos que se han llevado a cabo en centro y Sudamérica de manera posterior a los períodos de conflicto armado interno o de las dictaduras militares, en los cuales se cometieron múltiples atrocidades en contra de la población civil– en el Foro sobre combate a la impunidad. Desde los conceptos hasta las sutilezas que abarca este término en los procesos de búsqueda de verdad y reparación para las víctimas y sus familiares, a partir de la experiencia latinoamericana.

Mientras que para los siguientes dos días, pudimos tener un conversatorio entre las organizaciones de la sociedad civil que llevan los temas de graves violaciones –como lo son tortura, desaparición forzada y detenciones extrajudiciales, entre otras– para intercambiar las buenas y las malas prácticas en la materia y, también, para darnos cuenta de que no estamos solos en esta búsqueda de justicia.

De este conversatorio, parece importante rescatar algunas reflexiones:

  1. El rol de las víctimas debe tener un lugar central en los procesos

Ello no quiere decir que se les deba idealizar, tanto de manera individual y tampoco a sus grupos, sino que al ser ellos los protagonistas se vuelve imprescindible incluir de manera activa su participación en los procesos, no sólo como sujetos susceptibles de reparación y restitución, sino como parte primordial de la transformación política. Y para esto, es necesario fomentar su autonomía.

  1. Las estrategias deben ser integrales y multidisciplinarias

Resalta particularmente que, en la lucha contra la impunidad, normalmente se centran las actividades en las estrategias penales, al ser éste un tema sobre la ausencia de justicia. Sin embargo, sabemos que esta clase de procesos tan controversiales duran muchos años y no podemos quedarnos esperando mientras se logran resolver por la vía penal, por lo que habrá que hacer un diagnóstico y diseñar una estrategia en conjunto con otras áreas, como las de comunicación y las psicosociales, de tal manera que estos casos no sean un asunto ajeno y alejado del grueso de la sociedad, sino que llegue a comprenderse la (importancia) que estas graves vulneraciones ocasionan en todo el tejido social y cómo se hace necesario que exista una voz en conjunto que exija respuesta por lo ocurrido.

  1. “En tiempos extraordinarios, estrategias extraordinarias”

Continuando con la lógica expuesta en el punto anterior, se tiene que intentar expandir las posibilidades de respuesta ante tales circunstancias, por lo que resulta pertinente la pregunta, ¿será suficiente los esfuerzos que se llevan a cabo a nivel nacional? Es ahí donde el apoyo de los mecanismos internacionales juega un papel esencial en la complementariedad del funcionamiento de nuestros sistemas internos.

  1. Indispensable el trabajo colectivo

Como se ha desarrollado implícitamente a lo largo de estas reflexiones, es tiempo de hacer alianzas, romper con el cerco de las víctimas y trascender de las organizaciones de derechos humanos si se quieren impulsar movimientos permanentes y coyunturales que permitan replantearse la colaboración con el Estado y que estos procesos no sólo dependan de las acciones y voluntades de las personas, sino de las estructuras.

  1. Es un contexto, no sólo casos

Hay que notar que si queremos detener efectivamente las desapariciones forzadas, la tortura, las ejecuciones extrajudiciales, entre otras aberraciones, será preciso enmarcarlas en un contexto específico y no caso por caso –para eso servirá la cooperación entre actores–, en ello radicará la visibilidad y el entendimiento de las mismas no sólo para efectos de acceso a la justicia, sino para frenarlas definitivamente.

Aterrizando un poco las reflexiones mencionadas tenemos esto: la pertinencia de construir un diagnóstico preciso –empírico y conceptual– de la situación en México, permitirá a las organizaciones de derechos humanos y las de víctimas, articular y visibilizar de manera conjunta las exigencias hacia el Estado, pues los esquemas de trabajo mixto generan cierta certidumbre sobre el rumbo de tomarán los casos y consistencia en las buenas prácticas que se empiecen a formar –como es la Comisión de Expertos Forenses de PGR, impulsada por organizaciones de la sociedad civil, víctimas y el propio Estado, ante la necesidad de esclarecer hechos–.

Sin embargo, en México no existe una sola realidad vigente, sino que hay un mosaico de ellas. Es ahí donde las experiencias latinoamericanas cobran relevancia, ya que habrá que buscar particularidades de nuestro contexto que se asemejen a las ocurridas en la región, con el fin de tomar las herramientas de los procesos que han tenido mayor efectividad para responder a un contexto de graves violaciones de derechos humanos.

Por ello, conceptos tales como justicia transicional se vuelven importantes de analizar, porque si bien es cierto que los esquemas bajo los que se empezaron a ocupar, no guardan similitudes explícitas en las formas de gobierno y ni en los ambientes hostiles como se presentaron en otros países de América Latina, los panoramas en cuanto a la ausencia de preocupación y ocupación de estos actos, sí parecen coincidir. Así, retomar estas pequeñas reflexiones a la situación en México no sólo es una cuestión de historia política, sino de repensar cómo articular mejor nuestras respuestas.

 

@CMDPDH

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