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Voces Disidentes
Por Vladimir Chorny
Doctorante en Derecho por la Universidad de Buenos Aires. Integrante de la @r3dmx. Licenciado en ... Doctorante en Derecho por la Universidad de Buenos Aires. Integrante de la @r3dmx. Licenciado en Derecho (UNAM). Activista de derechos humanos y disidente cotidiano. Ex #YoSoy132 e idealista permanente. Fan #1 del @ClubSantos. (Leer más)
La muerte del #YoSoy132
El movimiento significó el surgimiento de una nueva generación de activistas, de los que estarán participando en distintas luchas, acompañando a distintos sectores y señalando las violaciones a los derechos y las afrentas a la dignidad.
Por Vladimir Chorny
14 de mayo, 2013
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“El movimiento que nació viciado y controlado por la izquierda partidista estaba destinado a morir tras las elecciones”; “los pejezombies dejarán de estar cuando las posibilidades de López Obrador se acaben”; “los vándalos se quedarán hasta desmembrarlo todo”; “los ternuritas no son hoy ni 132”Por discursos vacíos y opiniones baratas -porque escatiman información y se devalúan en los prejuicios- no paramos.

Tantas veces nos mataron, que a un año da gusto vernos reunidos, incansables, contradictorios, vivos. Resultado de la indignación y el amor, dos motores que no deberían de faltarle a nadie pero que no le funcionan bien a muchas personas, porque indignarse y amar es bien difícil y se requiere de mucho sacrificio para vivir una vida impulsado por ello, en lugar de quedarse en la comodidad del individualismo desentendido.

A un año del surgimiento del movimiento #YoSoy132 volteo hacia atrás para ver, entre nubes de intolerancia y de juicios resultado más de la ideología que de la razón (que van, para ser honestos, de todos para todos), las cosas que considero importantes de un fenómeno que marcó un parteaguas en la historia de nuestro país. Ninguna de estas cosas quita la montaña de errores y de malas decisiones tomadas, que tanto repercutieron al final, de las que se debe ser crítico y aprender hacia adelante. Es tomando estos errores en cuenta que las cosas buenas obtienen su valor, por sobrevivir independientemente de todo lo criticable que hubo.

Aunque muchos tomen lo cuantificable como el debate presidencial, el jaque a un candidato presidencial que se sentía intocable, el contrainforme de gobierno, el señalamiento masivo de la concentración de los medios (y su reforma) y la permanente violación sin costo a derechos humanos hecha por el Estado, Televisa y TvAzteca, creo que hay otras cosas que no deben dejarse de lado.

Señalamos, como lo habían hecho antes otras organizaciones sin el poder mediático y de convocatoria que alguna vez tuvimos, la suciedad e irresponsabilidad de la opinión pública, controlada por los “paladines de la libertad” de programas como Tercer Grado o los noticieros estelares de Televisa. Hicimos visible la falta de información y la manera en que la “pluralidad” de algunos opinólogos acríticos es suficiente para invisibilizar problemas, criminalizar grupos, suprimir realidades y desaparecer personas sin ningún costo (con premios, muchas veces).

Logramos constituir otras versiones de la realidad. Versiones incómodas que denuncian que las cosas no están bien, que la violencia, la represión y el uso de los pobres como ventaja de votos electoral no son aceptables; unas de ésas que se quejan porque creen que las cosas deberían ser diferentes y que el cambio de éstas se aleja cada vez más de los partidos y se acerca a la sociedad. En el intento de mostrar otra cara, nos articulamos con muchos de quienes sufren los embates de forma directa, con los invisibles, para ser opción de apoyo y fortalecimiento. Muchos de ellos estuvieron en la Estela de Paz (sí, porque debe ser un monumento para ésta, para no olvidar, porque el cambio de nombre es necesario) en el aniversario, todos como uno solo.

#YoSoy132 significó el surgimiento de una nueva generación de activistas, de los que estarán participando en distintas luchas, acompañando a distintos sectores y señalando las violaciones a los derechos y las afrentas a la dignidad. Así fuéramos sólo 132, sería un número mayúsculo al tratarse de engrosar las filas del activismo social. Somos cientos, nacidos en una explosión. En un solo año.

El 2012 fue la muestra de que “hacer política” rebasa la fórmula conservadora de pensar la política sólo dentro del sistema de partidos; que no sólo está caduco y torcido, sino que no da lugar a muchos jóvenes (de edad y de convicciones) que no encuentran un lugar ahí para participar. El reapoderamiento de la política por la sociedad civil, urgente para una sociedad que aspira ser democrática, fue posible. Porque hay otras formas de hacer política, que deben ser permanentes y no coyunturales, que deben politizar (no partidizar) a los jóvenes y ser contrapeso al gobierno cuando no funciona, y que también deben ser catalizadores de cambios sociales de manera constante.

Al final, parece que nuestro triunfo o derrota dependía de qué tanto salvábamos al mundo que habíamos evidenciado, cuando lo que buscábamos era mostrar que lo estaban haciendo pedazos. Buscamos crear otra cultura, distinta al parroquialismo y conformismo de la nuestra. Una con miras a participar, lejos de los mesianismos de cualquier color, una donde la gente no se calla y no espera a que le arreglen sus problemas, sino que exige que las cosas funcionen bien. Muchas veces se olvida que la apuesta del movimiento fue sobre el discurso de crear lo que debería haber existido desde hace muchísimo tiempo.

La participación y la organización social dentro de la política en un país convulso es indispensable. Pónganle el nombre que quieran, maten el rótulo mil veces, lo que no se morirá nunca es la idea detrás, que cada vez está en más personas, que la contagian a otros tantos y que difuminan lo que desde el principio significó tener tres números en el corazón. Feliz aniversario a todas y todos ustedes. Porque vivir por un mundo diferente con las personas en el centro, se merece todos los abrazos del mundo.

 

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#YoSoyAnimal
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