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Zoon Peatón
Por Zoon Peatón
Liga Peatonal es una organización civil sin fines de lucro que trabaja por ciudades para todas l... Liga Peatonal es una organización civil sin fines de lucro que trabaja por ciudades para todas las personas donde las y los peatones sean el principal actor en las políticas públicas para el diseño de las urbes. Somos parte de la International Federation of Pedestrians, Youth Action Net, Red Innova, Estrategia Misión Cero y la Red Latinoamericana de Ciudades que Caminan, redes internacionales de activistas y emprendedores sociales que buscan mejorar la calidad de vida de todas las personas. (Leer más)
Alumbrado LED urbano: ni sostenibilidad ambiental, ni salud pública
Con la adopción de soluciones LED implementadas en los últimos años en los países desarrollados se esperaba que la contaminación lumínica y el gasto energético en las ciudades se redujeran significativamente, pero lejos de atenuarse, el problema se ha acentuado
Por Sergio Andrade-Ochoa
20 de noviembre, 2019
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En los últimos años las ciudades han buscado en el alumbrado público una solución para el ahorro energético y mejorar las condiciones de bienestar de las poblaciones urbanas. La última tendencia en el tema ha sido la incorporación de la tecnología LED en los sistemas de alumbrado público de nuestras ciudades. La promesa: esta tecnología es más eficiente a la hora de producir luz. Sin embargo, las últimas investigaciones han revelado que el uso de iluminación LED en exteriores tiene un coste medioambiental importante y, además, repercute paulatina y negativamente en la salud humana.

El alumbrado público es una necesidad para el adecuado desarrollo de las actividades urbanas, sea laborales o de ocio, la luz artificial en el espacio público nos proporciona seguridad y nos permite trasladarnos y comunicarnos durante la noche. Sin embargo, el uso de un alumbrado ineficiente y mal diseñado envía la luz a zonas donde es innecesaria: hacia el cielo. Este efecto es conocido como contaminación lumínica y no se limitan al entorno del lugar donde se produce, sino que la luz se difunde por la atmósfera y su efecto se deja sentir hasta decenas de kilómetros o más desde su origen.

Alumbrado LED: cero reducciones energéticas, más efectos irreversibles a los ecosistemas

Con la adopción de soluciones LED implementadas en los últimos años en los países desarrollados se esperaba que la contaminación lumínica y el gasto energético en las ciudades se redujeran significativamente, pero lejos de atenuarse, el problema se ha acentuado debido a dos factores: la naturaleza de la luz LED y la demanda inducida.

Resulta que las luces frías de onda larga, que constituyen la principal tecnología LED con el que han reemplazado el alumbrado público, consiguen mayor alcance de luz, dispersándola hacía la atmósfera y resultando agresiva para los ecosistemas adyacentes de las zonas urbanas (Pawson y Bader, 2014). Así lo demuestra un estudio reciente que utilizó sensores instalados en satélites para estudiar cómo era nuestro planeta durante la noche y si la iluminación LED estaba cumpliendo su objetivo.

Las conclusiones del presente estudio resultaron en que “la migración de la iluminación de exteriores de tecnologías antiguas a LED no está teniendo los beneficios esperados en términos de reducción global del consumo energético”.

El tener una tecnología lumínica con mayor ahorro y potencia supondría que se colocarían menos farolas, pues en teoría menos se necesitarían. Sin embargo, las autoridades competentes han acabado colocando más en las ciudades “por un exceso de euforia o autoconfianza”, un efecto conocido como “el efecto del taxista de Munich”. A este factor se agrega la falta de políticas para controlar la mancha urbana, pues al extenderse la ciudad, los servicios de alumbrado público lo hacen también, generando demanda y expandiendo la contaminación lumínica.

Este aumento de la contaminación lumínica tiene consecuencias ecológicas catastróficas, de acuerdo con decenas de investigadores que han reportado varios efectos como la muerte de aves migratorias alrededor de estructuras altas iluminadas (Gaston et al., 2012; Dominon, 2015) y las crías de tortugas marinas desorientadas por las luces en sus playas natales (Brei et al., 2016; Silva et al., 2017). Así mismo, la adopción a gran escala de iluminación LED amplifica las infestaciones fitosanitarias de plagas (Pawson y Bader, 2014). Además, los efectos acumulativos de los cambios de comportamiento inducidos en decenas de especies de animales por la iluminación nocturna artificial en la competencia y la depredación pueden alterar las funciones clave de los ecosistemas, especialmente aquellos adyacentes a las zonas urbanas (Gaston et al., 2013). Sin embargo, efectos negativos de la luz LED también se han reportado en humanos.

Luz LED: un lado oscuro en salud pública

Los estudios de los efectos de la iluminación LED se ha centrado principalmente en la “luz fría” y su efecto supresor de la melatonina en comparación con las tecnologías de iluminación convencionales (Falchi et al., 2011; West et al., 2011). La melatonina es también conocida como “hormona del sueño” y tiene potentes propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Esta hormona se segrega particularmente en el cuerpo humano cuando la retina percibe una disminución de la luz ambiental y es la encargada de que tengamos un sueño profundo. Además, varios estudios experimentales han demostrado repetidamente que la melatonina tiene un papel potencial contra el cáncer (Mediavilla et al., 2010; Srinivasan et al., 2008), de hecho, existen reportes epidemiológicos y experimentales que sugieren que la alteración de esta se asocia con un aumento en el riesgo de cáncer. Un estudio, por ejemplo, demostró que mujeres expuestas a luz LED durante el trabajo nocturno y la falta de sueño están asociados con un aumento en el riesgo de cáncer de seno (Davis et al., 2001; Schernhammer et al., 2001; Viswanathan et al., 2007). Otros estudios relacionan la contaminación lumínica de nuestras noches con la aparición de diversos tipos de cáncer (Al-Naggar y Anil, 2016) así como con depresión (Bedrosian et al., 2011) y también con el aumento de la obesidad (McFadden et al., 2011). Además, existe evidencia de que la luz LED fría produce daño irreversible en las retinas, la capa más interna del globo ocular (Lougheed, T. 2014).

La contaminación lumínica NO es la consecuencia inevitable

No es necesario dejar ciudades a oscuras. La apuesta a todo lo urbano es una solución integrada, en este caso entre la disminución de la expansión urbana, la necesidad de investigación y la eliminación de la emisión de luz directa a la atmosfera, sin que se comprometa la iluminación necesaria a nivel peatonal. En este sentido la tecnología LED se está viendo actualmente como un gran paso en la solución rentable para sistemas de iluminación. Sin embargo, la tecnología LED como fuente de iluminación en espacios públicos debe debatirse y estudiarse antes de implementarse, puesto que esta nueva tendencia impone también nuevos riesgos para la salud pública y los ecosistemas. Sin lugar a duda, necesitamos más investigación y más información para sugerir políticas que den un uso inteligente de esta tecnología desde lo urbano. La apuesta debe ser no tomar decisiones apresuradas, la nueva agenda urbana y los objetivos del desarrollo sostenible (ODS) apremian a tomar decisiones bajo la evidencia, pues ante la actual crisis ambiental posiblemente no podamos virar de nuevo el timón y tomar segundas decisiones.

* Sergio Andrade-Ochoa (@rat_inside) es doctorante del Instituto Politécnico Nacional. Promotor de los derechos de la ciudad, sostenibilidad y movilidad en México y entusiasta de la Ciencia y la Tecnología. Actualmente es Enlace Operativo de Estrategia Misión Cero (@E_MisionCero) en Ciudad de México y Coordinador de Salud Pública de Liga Peatonal (@LigaPeatonal).

 

Referencias:

Gaston, K. J., Bennie, J., Davies, T. W., & Hopkins, J. (2013). The ecological impacts of nighttime light pollution: a mechanistic appraisal. Biological reviews, 88(4), 912-927.

Pawson, S. M., & Bader, M. F. (2014). LED lighting increases the ecological impact of light pollution irrespective of color temperature. Ecological Applications, 24(7), 1561-1568.

Bedrosian, T. A., Fonken, L. K., Walton, J. C., Haim, A., & Nelson, R. J. (2011). Dim light at night provokes depression-like behaviors and reduces CA1 dendritic spine density in female hamsters. Psychoneuroendocrinology, 36(7), 1062-1069.

McFadden, E., Jones, M. E., Schoemaker, M. J., Ashworth, A., & Swerdlow, A. J. (2014). The relationship between obesity and exposure to light at night: cross-sectional analyses of over 100,000 women in the Breakthrough Generations Study. American journal of epidemiology, 180(3), 245-250.

Al-Naggar, R. A., & Anil, S. (2016). Artificial light at night and cancer: global study. Asian Pacific journal of cancer prevention: APJCP, 17(10), 4661.

Lougheed, T. (2014). Hidden blue hazard? LED lighting and retinal damage in rats.

Hölker, F., Moss, T., Griefahn, B., Kloas, W., Voigt, C. C., Henckel, D., … & Franke, S. (2010). The dark side of light: a transdisciplinary research agenda for light pollution policy. Ecology and Society, 15(4).

Dominoni, D. M. (2015). The effects of light pollution on biological rhythms of birds: an integrated, mechanistic perspective. Journal of Ornithology, 156(1), 409-418.

Silva, E., Marco, A., da Graça, J., Pérez, H., Abella, E., Patino-Martinez, J., … & Almeida, C. (2017). Light pollution affects nesting behavior of loggerhead turtles and predation risk of nests and hatchlings. Journal of Photochemistry and Photobiology B: Biology, 173, 240-249.

Brei, M., Pérez-Barahona, A., & Strobl, E. (2016). Environmental pollution and biodiversity: Light pollution and sea turtles in the Caribbean. Journal of Environmental Economics and Management, 77, 95-116.

Gaston, K. J., Davies, T. W., Bennie, J., & Hopkins, J. (2012). Reducing the ecological consequences of night‐time light pollution: options and developments. Journal of Applied Ecology, 49(6), 1256-1266.

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