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Zoon Peatón
Por Zoon Peatón
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Movilidad y la ola de violencia que ataca a las mujeres
Una de cada tres mujeres ha vivido violencia en este espacio público y no hay aún una política que intervenga para cambiar esta situación. Cuando las hay, es más fácil recibir ataques por proteccionismo excesivo, segregación por discriminación, feminismo radical: ¿Quiénes tendrán el valor de cambiar esta situación?
Por Gisela Méndez
20 de marzo, 2019
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En México el 66% de los desplazamientos de las mujeres son caminando y en medios de transporte público, lo cual representa un 15% más que los hombres. La experiencia de viaje depende de las condiciones de seguridad en la calle, las combies, micros, autobuses o camiones que operan el servicio público y es justo en ese tipo de trayectos donde se tiene la más alta incidencia delictiva en México, atacando de forma aún más violenta a las mujeres: intentos de secuestro, desapariciones, violaciones, y feminicidios por desconocidos son noticias cada vez más frecuentes en los medios de comunicación.

Al ser un problema más estructural y sistemático, el gobierno se ha visto ausente o imposibilitado para generar una catarsis como la del huachicoleo que les obligue a cuestionar cómo combatir la corrupción, la inseguridad y la impunidad que sostiene a esta ola de violencia que ataca principalmente a las mujeres.

“Para hacer frente a esta crisis, el gobierno ha decidido ser consistente con la respuesta que últimamente ha dado a los problemas estructurales que dificultan el ejercicio libre de los derechos de las mujeres. Por lo tanto, a partir del 8 de marzo las mujeres en México recibirán un dinero extra equivalente al 15% de sus ingresos y correspondiente a lo que gastan en transporte, este dinero deberán usarlo para que ellas mismas resuelvan de alguna manera su seguridad”.

Despierto y me doy cuenta de que estaba soñando, me quedé dormida mientras intentaba escuchar la conferencia mañanera del presidente. Durante el día pienso si esta llegaría a ser una propuesta verdadera o si seguirán ignorando el tema porque los impactos económicos de la violencia a las mujeres no afectan las finanzas de una empresa pública, ni generan esquemas elaborados de malversación de recursos públicos, ya que en movilidad son las mujeres del pueblo quienes terminan pagando su propia seguridad.

Antes de salir de casa, una mujer en México debe considerar todos los trayectos de viaje y los medios de transporte a su alcance que le pueden dar una percepción de seguridad durante el día: hacia la escuela, el trabajo y los viajes de cuidado tales como acompañar a infantes o adultos mayores, hacer compras, realizar trámites, llevar o recoger a alguien, etc. Si eres hombre y estás leyendo esto, seguramente puedes pensar que esos viajes de cuidado también los haces, y es verdad. Sin embargo, el porcentaje de viajes de cuidado hechos por mujeres es elevadamente mayor.

Crédito de Foto: Liga Peatonal

De acuerdo con la Encuesta Origen-Destino para el Valle de México, en el caso de los hombres el 79% de los viajes son a la escuela o el trabajo, mientras que para las mujeres es el 50%.

Llevar y recoger a alguien representa 20% de los viajes de las mujeres y el 5% para los hombres. Ir de compras son el 18% de los viajes para mujeres, y solo el 7% para hombres. Los horarios pico por género también son diferentes.

A pesar de estos datos, la seguridad y eficiencia de la movilidad que más le preocupa a los funcionarios federales se ha concentrado en la pavimentación, es decir, por donde van los coches, olvidando las redes peatonales, la accesibilidad, la seguridad vial, la iluminación pública y la transformación de los sistemas de transporte público que en los últimos 8 años no ha superado el 10% de la inversión pública en las ciudades.

Los viajes donde se combina el uso del espacio público y la experiencia peatonal son cerca del 66%, 26.8 millones de viajes diarios y son predominantemente hechos por mujeres, esto contrasta con que las condiciones en que se realizan no han sido un tema de política pública generalizada en el país.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública del INEGI 2018 el 70% de la población mayor de 18 años considera la calle y el transporte público los lugares más inseguros. Esta inseguridad lleva a que el 34% considere dejar de tomar taxi, el 20.7% dejar de subir al transporte público, el 33% dejar de caminar durante sus trayectos, y un 4.9% decida abandonar la escuela.

Crédito de foto: Liga Peatonal

A pesar de haberse tratado de un sueño con tonalidades clientelares, y aunque en la realidad no han tenido la mala idea o una política cualquiera, hoy las mujeres siguen estando solas para resolver sus problemas de seguridad, abandonando la posibilidad de estudiar o trabajar, buscando trabajos más cercanos a casa aunque estén mal remunerados, incrementando sus trayectos de viaje, cambiándose constantemente, por un sistema diseñado por ausencia, que incrementa las brechas de desigualdad de género, haciéndonos vivir constantemente con el riesgo y la posibilidad de que llegue el día que no puedas correr, gritar o defenderte y escapar, solamente por movernos en la ciudad.

Una de cada tres mujeres ha vivido violencia en este espacio público, y no hay aún, una política que intervenga para cambiar esta situación. Cuando las hay, es más fácil recibir ataques por proteccionismo excesivo, segregación por discriminación, feminismo radical: ¿Quiénes tendrán el valor de cambiar esta situación? ¿Quiénes nos ayudarán a desnormalizar esta violencia sistemática que nos ataca en nuestros viajes de puerta a puerta? La respuesta es nadie.

No mientras en nuestro sistema de gobierno siga rigiendo una visión patriarcal a la que le da fastidio tener que entender y atender los problemas estructurales que afectan la vida de las mujeres. No mientras nuestro sistema de gobierno no considere que la corrupción e impunidad en nuestros sistemas de transporte se ha normalizado gracias a la ausencia sistemática del estado, violentando particularmente la vida de las mujeres.

O tal vez si hay alguien.

Claudia Sheinbaum impulsó y lideró la transformación del corredor Insurgentes hoy conocido bajo el nombre de Metrobús. Marcó la pauta sobre cómo transformar un sistema que vivía de la corrupción y la ausencia de estado de derecho. Hoy al frente de la Ciudad de México tiene el reto de lograr el Sistema Integrado de Transporte y da una respuesta inmediata cuando desde la sociedad civil el colectivo Futura liderado por Sandra Barrón y Dana Corres, le señalan los innumerables intentos de secuestro en el Metro, con Florencia Serranía al frente de este sistema.

Martha Delgado y Dhyana Quintanar impulsaron e implementaron la estrategia de movilidad en bicicleta de la Ciudad de México. Con Ecobici, paseos dominicales e infraestructura, recibieron una ciudad donde solamente el 8% de los viajes en bici eran hechos por mujeres. Después, con la continuidad que da Tanya Müller de la mano de Ruth Meza y Fernanda Rivera, han logrado subir esa participación al 22%.

Dana Corres y Claudina de Gyves lideran la revolución peatonal y feminista desde la sociedad civil, colocándola en la agenda pública nacional e internacional. De la misma forma Areli Carreón, Ruth Pérez, Alejandra Leal, Daniela Zepeda, Sonia Aguilar entre otras, de la mano de la Senadora Patricia Mercado, Xóchitl Gálvez y la Diputada Pilar Lozano empujan la discusión sobre la seguridad vial. Por otro lado, Adriana Lobo, Martha Patiño, Mayte Ramos, Angélica Vesga y Angélica Bucio son liderazgos en el transporte público.

Saliéndose de la Ciudad de México, están Pervinca Esparza en Chihuahua, Lupita Marchant en Zacatecas, Libertad Zavala en Guadalajara, Mariana Nassar en Oaxaca, Patricia Martínez en Jalisco, y Sandra Mijares en Coahuila. Ellas son autoridades de primer nivel que tienen a su cargo la transformación del transporte, donde sin duda la agenda de género no tiene cuestionamientos.

Aún no son suficientes. Ellas están aquí y se quedarán hasta cambiar el estatus quo, porque nadie vendrá a regalarnos el dinero para hacer el cambio. Este sí es un sueño que necesitamos vivir con los ojos bien abiertos.

 

* Gisela Méndez es arquitecta-urbanista, exfuncionaria de la movilidad y ciclista con asma. Arquitecta con maestría en Evaluación de Políticas Públicas. Cofundadora de varias iniciativas e instituciones como el Instituto de Planeación del Municipio de Colima, la Red de Ciudades de EMBARQ México, la Secretaría de Movilidad de Colima y la Asociación Mexicana de Autoridades de Movilidad. Autora del libro #AnatomíaDeLaMovilidad en México, es experta en temas de ciudad. Fundadora de Ensamble Urbano.

 

@LigaPeatonal

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