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Zoon Peatón
Por Zoon Peatón
Liga Peatonal es una organización civil sin fines de lucro que trabaja por ciudades para todas l... Liga Peatonal es una organización civil sin fines de lucro que trabaja por ciudades para todas las personas donde las y los peatones sean el principal actor en las políticas públicas para el diseño de las urbes. Somos parte de la International Federation of Pedestrians, Youth Action Net, Red Innova, Estrategia Misión Cero y la Red Latinoamericana de Ciudades que Caminan, redes internacionales de activistas y emprendedores sociales que buscan mejorar la calidad de vida de todas las personas. (Leer más)
No todos somos peatones
Uno de los grandes problemas de la ciudad de México en relación a los peatones es que quienes toman las decisiones que tienen que ver con la movilidad urbana, aunque en su mayoría bípedos, no son peatones, o no usualmente, o ya se les olvidó porque ahora viajan en una camioneta con chofer que los lleva de una puerta a otra.
Por Zoon Peatón
5 de agosto, 2015
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Por: Alejandro Hernández (@otrootroblog)

Recuerdo alguna vez un breve debate en tuiter a partir de esa frase que se ha usado como mantra por algunos que trabajan, y mucho, por la seguridad de quienes caminan por las calles: todos somos peatones. Yo decía que no, que no es cierto. Mi argumento es simple: no basta con ser un animal bípedo para ser un peatón, como no basta con saber leer para ser un lector. El peatón puede caminar por necesidad o por gusto, o ambas, así como alguien puede leer porque es su trabajo o porque encuentra placer en hacerlo, o ambas. En cualquier caso, ser peatón implica caminar pero no sólo unos cuantos metros de la cama al coche y del coche a la oficina y luego de regreso. La diferencia parece en principio sólo cuantitativa: el peatón camina más que eso, pero tiene otras implicaciones. Así como quien sólo lee las marcas en las etiquetas de los productos que consume no pueda entender fácilmente las cuitas de quien lee todo el día por obligación o el placer de quien lo hace en el parque por gusto, quién sólo camina de su cama al coche quizá no entienda los infortunios de un peatón en la ciudad de México y otras del país.
Obstáculos para los peatones 1

Ignora, por ejemplo, que incluso para alguien con buena condición física no siempre resulta fácil caminar por banquetas disparejas, con desniveles y estorbos, pavimentos resbalosos o que lastiman, con el ancho mínimo para que apenas pasen dos personas, sin descontar lo que ocupan jardineras, postes, puestos y autos, por supuesto, que las ocupan como si fuera un derecho adquirido. Ignora también, aunque le parezca muy lógico para agilizar el tránsito vehicular, la incomodidad de caminar cincuenta metros a una esquina para cruzar y regresar otros cincuenta y comprar la leche en la tienda de enfrente, bajo el sol de verano o la lluvia de la tarde. Ignora sobre todo que, por puro gusto, se puede caminar distraído, viendo al cielo o a las jacarandas floreando, soñando despierto e incluso leyendo el periódico o un libro de bolsillo. Porque si las banquetas están bien diseñadas y construidas no debiera haber mayor riesgo al caminar distraído que chocar con otro transeúnte, quizás con ligera brusquedad pero sin poner en peligro ni la salud ni la vida. A quien sólo camina porque no puede estacionar su coche al lado de su cama o dentro de su oficina, le cuesta trabajo, pues, entender al auténtico peatón.

Obstáculos para los peatones 2 Obstáculos para los peatones 3

Me parece que uno de los grandes problemas de la ciudad de México en relación a los peatones es que quienes toman las decisiones que tienen que ver con la movilidad urbana, aunque en su mayoría bípedos, no son peatones, o no usualmente, o ya se les olvidó porque ahora viajan en una camioneta con chofer que los lleva de una puerta a otra. Y además, toman decisiones pensando en otros que también hacen lo mismo. Y todos ellos que caminan poco pero no son peatones, aunque conozcan la teoría que supone prioritario al peatón en el uso de las calles, imaginan que una rampa a media banqueta o una jardinera que reduce su ancho a la mitad o un auto que ocupa la tercera parte o se estaciona sobre un paso peatonal son accidentes que se pueden sortear sin mayor problema. Y debe ser, pues ahí están todos esos caminando.

Obstáculos para los peatones 4

Esos. Confieso que lo que sigue algo tiene de lo que llamo sociología paranoide: la explicación de algo mediante otra cosa que pareciera no estar relacionada, algo así como un delirio de persecución argumentativo, pero no por eso menos probable. En fin: esos. Los que sólo caminan ven a los peatones como una especie distinta. Están en el espacio público acaso por la misma razón que, suponen, algunos estudian en escuelas públicas o viajan en transporte público: no les alcanza para su equivalente privado. Esa distinción implica además un ejercicio de poder: esos no pueden, pero yo sí. La relación entre automovilistas y peatones no se limita a lo que pasa en las calles —ya tan grave como ver a un coche no sólo no detenerse sino acelerar ante quien cruza por el paso peatonal (los peatones sabemos que no exagero: es, desgraciadamente, una escena cotidiana). Es una relación de poder y con el poder. Las penas diarias de los peatones no resultan sólo de la falta de educación vial de los automovilistas y de la negligencia —a mi parecer criminal— de las autoridades responsables, sino de una manera de entender el poder y de disculpar sus abusos. La impunidad reina y la ley del más fuerte se impone.

Sería deseable que algunos encargados de las políticas públicas de movilidad fueran realmente peatones o, por lo menos, que tuvieran la capacidad de imaginar serlo o de recordar cuando lo fueron. Podrían entonces entender que el problema de las banquetas en mal estado y mal diseñadas, de la velocidad no regulada —que debiera ser máximo de 30 kilómetros por hora en la mayoría de las calles—, de la impunidad con que a diario se violan reglamentos poniendo en riesgo la vida de los peatones, no son temas menores, sino un gran problema que destruye las principales cualidades del espacio público transformándolo en uno donde imperan la inequidad y la exclusión. No todos somos peatones, pero sería bueno que quienes toman decisiones sobre la ciudad lo fueran.

Diseño para eliminar obstáculos peatonales

 

@ZoonPeaton

@LigaPeatonal

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