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Zoon Peatón
Por Zoon Peatón
Liga Peatonal es una organización civil sin fines de lucro que trabaja por ciudades para todas l... Liga Peatonal es una organización civil sin fines de lucro que trabaja por ciudades para todas las personas donde las y los peatones sean el principal actor en las políticas públicas para el diseño de las urbes. Somos parte de la International Federation of Pedestrians, Youth Action Net, Red Innova, Estrategia Misión Cero y la Red Latinoamericana de Ciudades que Caminan, redes internacionales de activistas y emprendedores sociales que buscan mejorar la calidad de vida de todas las personas. (Leer más)
Retos del movimiento ciclista en México
Movilidad, ciclovías, bajas velocidades y no más ocurrencias por parte de las autoridades son algunos de los retos que enfrenta el movimiento ciclista nacional.
Por Zoon Peatón
25 de abril, 2019
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Por: Efraín Tzuc (@efra_tzuc)

La anécdota ya es muy conocida: un 16 de abril de 1943 el científico Albert Hofmann hizo el primer experimento para conocer los efectos psicotrópicos del LSD en Basilea, Suiza, de una manera un tanto arriesgada, probando la sustancia él mismo. Su regreso a casa, en pleno viaje y acompañado de un asistente, fue en bicicleta.

Setenta y seis años más tarde y a pesar de la adopción de un Día Mundial de la Bicicleta «oficial» por la Asamblea de la Organización de las Naciones Unidas, en cientos de ciudades del mundo se continúa celebrando a este vehículo de dos ruedas el 19 de abril –tres días después del anecdótico descubrimiento–. Y no es para menos, la bicicleta ha sido herramienta y símbolo de una revolución que impulsa el cambio de paradigma sobre cómo se construyen y habitan las ciudades del mundo.

En México, las agrupaciones ciclistas, desde hace una década por lo menos, celebran el 19 de abril con actividades que buscan hacer visible la necesidad de que las autoridades de los tres niveles de gobierno generen políticas públicas cicloincluyentes.

Con motivo de esta celebración, compartimos cinco grandes retos del movimiento ciclista para los próximos años:

1. Movilidad, sí; tránsito, no

Tradicionalmente la movilidad en los estados se ha regulado parcialmente a partir de leyes de tránsito o transporte, centrada únicamente en los vehículos motorizados. Esto ha contribuido a que no se reconozcan los modos no motorizados y, en consecuencia, que no exista un marco normativo que proteja y priorice a personas peatonas y ciclistas. Además, estos tipos de ordenamientos promueven la fragmentación de competencias en ámbitos que corresponden a la movilidad, por ejemplo la regulación del estacionamiento, la gestión del transporte público o la creación de infraestructura ciclista. Esto provoca que se generen vacíos en las obligaciones de las autoridades, fomentando la burocratización y la franca confusión entre las y los ciudadanos que no entendemos a quién le corresponde resolver tal o cual problema.

Las experiencias más interesantes en el país indican que la creación de Leyes de Movilidad y la apertura de Secretarías especializadas en la materia, Secretarías de Movilidad, son esenciales para impulsar la movilidad ciclista, tal como ha ocurrido en la Ciudad de México y Jalisco, seguidas ahora por los estados de Coahuila, Guanajuato, Estado de México, Nuevo León, Querétaro, Quintana Roo y Sinaloa, que han publicado en años recientes sus propias leyes estatales en la materia.

2. La ciclovía es amiga, pero no es la única amiga

Una de las grandes batallas del movimiento ciclista ha sido la construcción de ciclovías. Y no es accidental, se ha demostrado que la infraestructura ciclista protege a los y las ciclistas y que esto, a su vez, anima a potenciales ciclistas a subirse a la bici. También los gobiernos han preferido acciones visibles -ciclovías, sistemas de préstamo de bicis, biciestacionamientos- con impacto a corto o mediano plazo. Y eso está muy bien.

Sin embargo, son contados los programas o proyectos de gobierno que buscan generar condiciones seguras para las y los ciclistas que no pasan por la construcción de una ciclovía, o con el objetivo de impulsar una cultura ciclista, particularmente desde la niñez, con programas que tengan el objetivo de que la ciudadanía estemos familiarizadas con la idea de que las bicicletas no son únicamente vehículos recreativos sino que es posible transportarse en ellas, que aprendamos cómo convivir en la calle -particularmente que los y las conductoras de vehículos motorizados eviten poner en riesgo a otros y otras usuarias de la vía-, que desde la niñez existan opciones para aprender a manejar bici con el fin de moverse en ella cuando se tenga la edad suficiente para hacerlo con total autonomía, y que activamente se promueva que las personas asistan a las escuelas y trabajos pedaleando, garantizando entornos seguros.

3. Combatir la velocidad

Sin duda, este va a ser uno de los más grandes retos a enfrentar por todas y todos los activistas de la movilidad. La velocidad es uno de los factores fundamentales que causan lesiones y muertes de tránsito, particularmente de personas peatonas y ciclistas. No solo es un problema normativo -límites de velocidad muy elevados- sino también de diseño de la infraestructura que permite e invita a conductoras y conductores de vehículos motorizados a pisarle al acelerador.

A pesar de la relación tan directa entre las lesiones y muertes de tránsito y las altas velocidades de los automotores, parece que en nuestro país hay una tolerancia a la velocidad y una aceptación de ese «irremediable efecto colateral» que se deja en evidencia cuando, con toda naturalidad, nos referimos a los atropellamientos o colisiones de vehículos como «accidentes».

4. No más ocurrencias

El movimiento ciclista y la movilidad sostenible como discurso también han sido botines políticos explotados con cada vez más recurrencia. Las acciones aisladas -una ciclovía por aquí, un biciestacionamiento por allá, una ley especial de la bicicleta más acá- son perjudiciales para la agenda ciclista.

Las acciones taquilleras sin diagnósticos, datos que justifiquen su implementación, objetivos claros, metas medibles y procesos de evaluación no deberían permitirse. Es clara la necesidad de trascender los procesos de diseño eternos o que se vuelven desechables en cuanto una siguiente administración toma cargo. Esto no es justificación para legitimar acciones aisladas disfrazadas de política pública. Justo lo contrario, el movimiento ciclista debe impulsar una visión de ciudad que trascienda la lógica electoral y que se posicione como el estándar mínimo en la materia.

5. Ningún paso atrás

Finalmente, las agrupaciones que promueven el uso de la bicicleta deben cerrar filas para evitar retrocesos en la agenda ciclista local y nacional. Recientemente escuchamos arcaicas propuestas de multas por no utilizar la escasa infraestructura ciclistas, modificaciones de reglamentos para obligar a ciclistas a usar el casco o a emplacar sus bicicletas. También, como en cada inicio de administración, algunos gobiernos estatales anuncian condonaciones al impuesto sobre la tenencia vehicular, con la falacia de «apoyar la economía familiar», eliminando la posibilidad de contar con una recaudación estatal que pudiera destinarse a proyectos de movilidad urbana sostenible.

Casos como el de la Ciudad de México con su reciente modificación al Reglamento de Tránsito que incluye nuevas disposiciones que ponen en riesgo la vida de personas peatonas y ciclistas, muestran que la administración pública no es monolítica y que la correlación de fuerzas que promueven cambios a favor y en contra de la movilidad sostenible siguen en disputa.

A pesar de estos reveses, la lucha ciclista continúa: colectivos de varias ciudades del país siguen saliendo a las calles para exigir condiciones seguras de movilidad, creando proyectos ciudadanos de biciescuelas, impulsando sus propias campañas de comunicación para promover el ciclismo urbano, abriendo procesos reales de participación ciudadana para implementar infraestructura ciclista, llevando a cabo talleres para hablar de desigualdad, de feminismo, de autonomía y movilidad, entre muchísimas acciones más.

Así, el día mundial de la bici es una pretexto más para celebrar también a este movimiento vivo y diverso, recordar los logros obtenidos y seguir la lucha colectiva por ciudades verdaderamente humanas.

 

* Efraín Tzuc (@efra_tzuc) es investigador en temas de desaparición de personas y violencia feminicida. Desde 2012 colabora con la Red Nacional de Ciclismo Urbano de México (@BICIREDMX).

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