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Zoon Peatón
Por Zoon Peatón
Liga Peatonal es una organización civil sin fines de lucro que trabaja por ciudades para todas l... Liga Peatonal es una organización civil sin fines de lucro que trabaja por ciudades para todas las personas donde las y los peatones sean el principal actor en las políticas públicas para el diseño de las urbes. Somos parte de la International Federation of Pedestrians, Youth Action Net, Red Innova, Estrategia Misión Cero y la Red Latinoamericana de Ciudades que Caminan, redes internacionales de activistas y emprendedores sociales que buscan mejorar la calidad de vida de todas las personas. (Leer más)
Sísifo sobre pedales
En este año tan coyuntural, el tema de movilidad ha recibido una atención inédita por el miedo que tenemos al contagio en el transporte público, y con un plan de movilidad sustentable a nivel federal parece haber esperanzas para el ciclismo urbano, aunque no podemos echar las campanas al vuelo.
Por Cristina Ortuño
30 de septiembre, 2020
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Sísifo, este personaje de la mitología griega, cuyo castigo por tratar de engañar a los dioses consistió en cargar una pesada piedra por una colina, y a unos pasos de la cima, la piedra se volvía más pesada, de modo que ésta rodaba hacia abajo, y él tenía que volver a empezar a subir. Una y otra vez, por toda la eternidad. La presente reflexión está inspirada en dicho personaje, pues a mi parecer refleja cómo nos sentimos algunos activistas, y no por la parte del engaño, sino por lo el arduo trabajo que realizamos frecuentemente, y lo frustrante de estar a punto de un logro, o incluso con un proyecto logrado, y luego ver cómo se desmorona ante tus ojos sin que puedas hacer nada por impedirlo.

La sociedad civil organizada de nuestro país ha realizado durante años labores de concientización, presión mediática, convencimiento (según el caso) con los encargados de la administración pública en los distintos niveles de gobierno pues, de una manera difícil de creer, muchos de ellos parecen desconocer que el Estado debe ser garante de que todos sus ciudadanos ejerzan cabalmente sus derechos y tengan acceso a una vida digna, libre y feliz. Y como eso rara vez esto sucede, al menos de manera automática, algunos nos convertimos -voluntaria o involuntariamente- en activistas. Se me vienen a la cabeza muchos casos de activistas que preferirían no serlo: mientras escribo esto se está realizando en CDMX la toma de un edificio público por colectivos feministas, y los campesinos luchan por el agua en Chihuahua; sin embargo, nuestro activismo en torno a la movilidad tiene un carácter volitivo, y obviamente nos centraremos en él.

Las iniciativas, los proyectos generados por las organizaciones de la sociedad civil, por lo regular cuentan con sustento científico o legal suficiente y son presentados de manera profesional. ¿Por qué? Porque dichas organizaciones suelen estar integradas por gente comprometida con una causa y si no tuvieran algún o alguna integrante con un perfil adecuado, buscan o pagan por ello; eso, sin considerar que en este compromiso adquirido va implícita una continua capacitación. Las propuestas, las solicitudes se hacen, se fundamentan, se presentan, e incluso ¡son aceptados! ¡se llegan a convertir en realidades! Y hasta ahí, todo muy bien.

Pero ¿y qué pasa después? No es una norma, pero poco le falta, que luego de las correspondientes audiencias, mesas de trabajo, las exposiciones de motivos (con el consecuente desgaste en tiempo y dinero de las organizaciones que, por lo regular hace todo sin fines de lucro), y de llegar al convencimiento de quienes tienen que autorizar los proyectos y materializarlos… ¡llega una nueva administración! Y allá va, rodando, la piedra de este Sísifo en que se convierte el activismo en nuestro país. Para ilustrar lo anterior, tres ejemplos de distintos lugares del país:

Vía Recreativa, Oaxaca, Oax.

A partir de la sinergia lograda entre varias organizaciones ciudadanas, algunas de ellas con años previos de trabajo para el mejoramiento del espacio público y otras tantas interesadas en la movilidad activa, se llevó, por un periodo de dos años, la Vía Recreativa en Oaxaca capital. Un domingo de cada mes, por seis horas, se cerraba a la circulación vehicular en la calzada Porfirio Díaz para el disfrute de la gente, que ocupaba el arroyo caminando, en bicicleta, en silla de ruedas, con una afluencia numerosa y con resultados positivos incluso para los negocios de la zona, que se adaptaron a la afluencia y horarios en que se realizaba. Pero vino el cambio en el gobierno, y lo canceló. Sin una fundamentación, echando por tierra el trabajo realizado y los resultados obtenidos, poniendo la postura de los automovilistas resistentes a este tipo de actividades por encima del derecho a la movilidad de los más vulnerables (niños, personas adultas mayores). Es difícil no suponer que, como sucede común y lamentablemente en nuestro país, este tipo de decisiones se toman como funciona un péndulo: a la llegada de una administración municipal de un partido distinto a la anterior y en lugar de aprovechar lo bueno que haya podido heredar de su antecesor, se busca anularlo, desaparecerlo. ¡Sin considerar, además, que las iniciativas son CIUDADANAS!

Ciclovía Cuautitlán Izcalli, Estado de México

Si es comprensible, aunque no justificable, que en la alternancia partidista en los gobiernos municipales se vean afectados proyectos y actividades ciudadanos, cuando la sucesión ni siquiera es de otro partido, la situación se vuelve aún más difícil de entender. De aproximadamente dos kilómetros de vialidad, en su momento la Vía Recreativa fue uno de los lugares más emblemáticos de Izcalli. Contaba con préstamo de bicicletas, biciescuela, y otras actividades lúdicas y deportivas para toda la familia; en su último año de funcionamiento registró la visita de más de cuarenta y tres mil personas. Nacida en 2012, por iniciativa cien por ciento ciudadana y sin apoyo gubernamental, abarcó las administraciones de Alejandra del Moral y tuvo continuidad con Karim Carvallo. A la llegada de Víctor Estrada al Gobierno Municipal, decide cancelarla, cerrando esa vialidad a las personas y dejándola solo para los autos. Fue mucha la movilización que despertó en redes su decisión, pero pese a ello, la mantuvo. En lo personal, nunca me pude explicar cómo un deportista de alto rendimiento, orgullo nacional y demás, se ensañó tanto con una actividad que promovía una vida y una convivencia sana para toda la familia.

Pareciera que, en este caso, la motivación para desmantelar un proyecto que estuvo resultando exitoso por años fue más de índole personal o ideológica que política, pero siempre olvidando la parte ciudadana. Sin embargo, esta misma ciudadanía organizada termina no en pacas ocasiones señalada, etiquetada y sus pequeños o grandes logros se pierden porque en algún momento, encuentra apoyo con administración, y su participación en reuniones, mesas de trabajo se vuelven en su contra con la siguiente.

Ciclovía Forjadores, La Paz, B.C.S.

Mientras que en la Ciclovía Recreativa de Los Cabos está llegando este 2020 a su décimo aniversario, en la capital del estado apenas cumplió un año una dinámica similar: a partir del marzo de 2019, las mañanas de los domingos se cierra a la circulación vehicular de 8:00 a 13:00hrs. el Paseo Álvaro Obregón (nuestro Malecón Costero) para el disfrute de ciclistas, patinadores y peatones; aunque no podría considerarse una ciclovía recreativa en toda regla, tanto por su extensión como porque se fueron dejando de lado las actividades que en un inicio se realizaban, en el marco de algo que nombraron “Prende tu domingo”.

Sin embargo, en este caso, la atención estará en otra parte de la ciudad: el boulevard Forjadores, que conecta al centro con el sur de la ciudad y que fue, me atrevo a decir, si no la primera, una de las primeras vías del país que contó, a partir de los años setenta del siglo pasado con una infraestructura exprofeso ciclista: la CICLOVÍA FORJADORES. Sin embargo, el crecimiento de la ciudad y la falta de vigilancia y control en las construcciones dieron como resultado que, años después, dicha infraestructura fuera modificada, eliminada u obstruida casi por completo. En 2016, GIZ financió el proyecto ejecutivo para su restauración (también un proyecto del plan ciclista, que aparentemente en breve ya estará en marcha), pero los recursos para su realización no se han ejercido –cuando existieron – y ya está a un año de terminar el periodo de la tercera administración municipal que dice que “sí” a la Ciclovía Forjadores… pero ésta no se concreta. No es sólo la cuestión de los recursos, sino también de voluntad política (o la falta de) porque habría manera de empezar a intervenir ese espacio, apelando a la iniciativa privada y algunas instancias federales (como la CFE, por ejemplo, para que mueva sus postes). Cabría ya sólo recalcar la importancia de esta ciclovía: es el camino obligado desde del centro y el norte de la ciudad hacia la universidad y el tecnológico, y ruta obligada también para muchos trabajadores. Trabajadores y estudiantes que, obviamente, con acceso a una ciclovía funcional, no circularían arriesgando su vida como lo hace hoy.

En este año tan coyuntural para todos y para todo, el tema de movilidad ha recibido una atención inédita por el miedo que tenemos al contagio en el transporte público, y con un plan de movilidad sustentable a nivel federal, parece haber esperanzas para el ciclismo urbano; sin embargo, no podemos echar las campanas al vuelo, porque lo que vemos que falta es una continuidad, algún mecanismo mediante el cual las administraciones (en todos los niveles) entrantes respeten lo realizado y sean conscientes de que, luego de sus 3 ó 6 años, las ciudades y sus habitantes tienen el derecho a seguir viviendo en paz, y las organizaciones deberían poder disfrutar de una manera diacrónica los logros de sus luchas.

Merecemos también que los administradores y administradoras vean hacia el futuro: en general, no sólo en el propio. En estos momentos, bondadosos para los ciclistas por el foco que la pandemia les dio, hay que considerar que el timing es importante, pues mientras en algunas ya ciudades ya funcionan, en otras –en que ya va a la baja el contagio- apenas van a empezar con sus ciclovías temporales, al parecer llegaron tarde. Pero, más allá de todo: nadie está hablando de cómo movernos después. No sólo necesitamos medidas provisionales, por buenas que sean; necesitamos (y merecemos, y trabajamos por ellas) POLÍTICAS PÚBLICAS congruentes con nuestra realidad y necesidades, y –sobre todo – la certeza de que éstas irán trascendiendo periodos sexenales o intermedios, sin el temor de que los logros, pingües o espectaculares, terminen obstruidos en su proceso o –aún peor – revertidos sus resultados, como consecuencia de la alternancia partidista. No debemos olvidar que, justamente esta alternancia es signo inequívoco de un estado democrático, que es lo que todos buscamos y merecemos.

* Cristina Ortuño (@OrtunoCristina) es integrante de la BICIREDMX, avecindada en La Paz, Baja California Sur desde hace 36 años; es humanista, enseña en una preparatoria, y trata de andar en bici por una ciudad que se lo hace muy difícil.

 

 

Referencias:

Vía recreativa Oaxaca: cuando la ciudadanía se encuentra. Disponible aquí.

Oaxaca por la movilidad. Disponible aquí.

Cancelan vía recreativa en Oaxaca. Disponible aquí.

Ayuntamiento Cuautitlán Izcalli rescatará Vía Recreativa. Disponible aquí.

Biciverde: Comunicado sobre Vía Recreativa en Cuautitlán. Disponible aquí.

“Prende tu domingo”, inicia vía recreativa en La Paz. Disponible aquí.

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