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Zoon Peatón
Por Zoon Peatón
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Una nueva etapa para Tamaulipas
Si bien la crisis por la que atraviesa Tamaulipas, y en particular la zona conurbada del sur de la entidad (Altamira, Ciudad Madero y Tampico), no es la consecuencia de un desastre natural, guarda en común con la ciudad de Nueva Orleans la carencia de visión de sus autoridades políticas.
Por Zoon Peatón
18 de febrero, 2016
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Por: Jesús G. Reséndiz Silva (@Tlacuachito) y Miguel A. Sotelo González (@MiguelSotelo)

No hace mucho, el fotógrafo Kurt Hollander del diario británico The Guardian dedicó un artículo al estado físico de ciertas zonas de Tampico, Tamaulipas. El periodista hace un repaso de la historia de la ciudad, dividiéndola en cuatro etapas principales.

Inicia la narración con su acto fundacional en 1823, destacando el carácter comercial de la ciudad debido a su posición geográfica, que le permitió convertirse en un puerto que sirvió como punto intermedio para el tráfico de personas de África hacia Nueva Orleans, Estados Unidos.

La segunda etapa histórica está relacionada con el auge petrolero que inició a principios del siglo pasado. El primer pozo petrolero de una empresa norteamericana en México se estableció en el sur de Tamaulipas y norte de Veracruz. Esto sirvió como detonante para que múltiples compañías entraran al país a través de esta zona y así explotar los yacimientos de dicho recurso.

La inversión extranjera en el sector petrolero tuvo un fuerte impacto en la región, viéndose reflejado en el desarrollo urbano de Tampico. Por ejemplo, el magnate Edward L. Doheny pavimentó las calles del centro de la ciudad. Además, se construyeron grandes edificios que albergaron las oficinas de las empresas del sector. La ciudad floreció, convirtiéndose en ese momento en uno de los primeros puertos de exportación petrolera en el mundo.

La tercera etapa se presentó en 1922, cuando el panorama cambió drásticamente para la región. De acuerdo a reportes de las compañías El Águila y la Standard Oil Company of New Jersey, la pérdida de competitividad en el sector empujó a las empresas a abandonar el sur del estado. La caída de la producción y los altos costos por encima del precio de mercado del crudo obligó a las empresas a mover sus operaciones al mercado venezolano. De 1922 a 1930, la producción petrolera anual en México cayó de 182 a 39 millones de barriles (Brown, 1985).

Ante este contexto, la economía local colapsó. Lo anterior provocó la primera parálisis urbana en la zona. Miles de trabajadores junto con sus familias emigraron de la ciudad. Al mismo tiempo, el centro histórico construido durante el Porfiriato fue dejado al abandono.

Tampico, Tamaulipas

Una cuarta etapa estaría en curso en la actualidad y tendría como origen la ausencia de una visión urbana integral, asociada y potenciada por los efectos perniciosos de la inseguridad.

Hollander compara a Tampico con las condiciones en que quedó Nueva Orleans después de ser azotada por el Huracán Catalina: vacía, desatendida y económicamente devastada.

La metáfora es acertada. La falta de planeación, previsión y negligencia de los responsables de conducir los destinos por décadas de aquella ciudad, contribuyeron en acrecentar los efectos del huracán.

Si bien la crisis por la que atraviesa Tamaulipas y en particular la zona conurbada del sur de la entidad compuesta por los municipios de Altamira, Ciudad Madero y Tampico, no es la consecuencia de un desastre natural, guarda en común con la ciudad de Nueva Orleans la carencia de visión de sus autoridades políticas.

El deterioro económico, social, urbano y ambiental es notorio, trayendo consigo la concomitante pérdida de bienestar en los habitantes de la región. La irrupción de la violencia no sólo ha trastornado las actividades productivas, sino incluso, ha ocasionado que la sociedad viva en zozobra, limite sus actividades y ha agravado el abandono – deterioro de los espacios públicos.

Recientemente se han dado a conocer indicadores respecto a la incidencia delictiva en Tamaulipas, los cuales señalan que el estado ocupa el primer lugar nacional en secuestros (víctimas de secuestro en averiguaciones previas y carpetas de investigación iniciadas por las agencias del ministerio público local) con un total de 479 personas plagiadas (SESNSP, 2014). La tasa anualizada de homicidios 2012 – 2014 para el estado es de 35%, situándose en el cuarto lugar por debajo de Guerrero 46%, Sinaloa 39% y Chihuahua 38% (Merino, 2014).

A las víctimas directas por la comisión de delitos, producto de esta atmósfera de inseguridad, hay que agregar que Tamaulipas -junto con otros estados del país- suman más de 160 mil desplazados internos que dejaron sus hogares como resultado de la violencia (IDMC, 2014). De ese total de gente que migra, el 75% son mujeres y niños (Rubio, 2014).

El próximo 15 de junio se celebrarán elecciones en Tamaulipas, que renovarán el gobierno estatal, 43 ayuntamientos y el congreso local. Lo anterior abre la oportunidad para replantear de manera urgente el modelo de desarrollo regional.

Tamaulipas necesita desesperadamente que las próximas autoridades tanto a nivel estatal como municipal, adopten una forma de gobierno mucho más ambiciosa que contribuya a resolver los problemas desde la raíz. Entendemos que un gobernador o un presidente municipal no tienen el control de la política económica del país, pero se cuenta con otros instrumentos de política pública que pueden hacer la diferencia.

Replantear la estrategia estatal de desarrollo urbano que garantice el derecho a la ciudad es una vía. Para David Harvey, este derecho “no tiene que ver solamente con la ciudadanía o los recursos, sino con la capacidad y oportunidad de todos y cada uno de los habitantes de transformar su entorno, y de crear ciudades que respondan a las necesidades humanas”. Es decir, se trata construir juntos las ciudades que queremos mediante la participación social en el proceso de toma de decisiones públicas. Hoy a los habitantes de Tamaulipas se les excluye su participación en proyectos importantes para sus ciudades.

Está demostrado que bajo un modelo de desarrollo urbano que incluya estos derechos, es posible sentar las bases de ciudades mucho más resilientes a los efectos de la violencia urbana. Adicionalmente, permite que el crecimiento sea sostenible sin necesidad de hacer uso de otros recursos para su promoción económica.

Tampico, Tamaulipas

Por ejemplo, en los últimos años las autoridades han buscado (sin obtener los resultados deseados), el impulso del sur del estado con diversas campañas, entre ellas la marca “Tampico-Miramar”. Si bien la intención es buena, la realidad es que nuestras ciudades no requieren de marcas para atraer visitantes y de esta manera generar una derrama económica.

La mejor publicidad de una ciudad es aquella que se genera cuando las personas disfrutan y hablan del contenido de ésta. Un sistema de transporte público urbano – suburbano de calidad, banquetas libres de automóviles, más espacios de recreación incluyentes, calles compartidas, transparencia en el manejo de los recursos públicos, infraestructura peatonal y ciclista, etc., es la mejor carta de presentación para nuestros municipios.

Tampico, Tamaulipas

Ciudades como Portland, Barcelona y Medellín son localidades donde parte de su popularidad está relacionada con las acciones que las autoridades han realizado junto con la sociedad en materia de transporte público, en la planeación urbana integral coordinada y pactada a largo plazo, y en la ejecución de proyectos basados en el urbanismo social. Este último elemento consiste en la construcción de infraestructura urbana como parques – bibliotecas en zonas vulnerable de la ciudad, acompañada de programas de empleo, créditos, entre otros factores. Esta acción ha conseguido disminuir significativamente las tasas de violencia en Medellín.

Los problemas de Tamaulipas en las zonas urbanas tienen solución. Apelamos a la buena voluntad de quienes serán los próximos candidatos y gobernantes a renovar nuestro estado mediante un desarrollo urbano más justo para todos. Sólo así, seremos capaces de inaugurar una quinta etapa en la historia de nuestras ciudades. Y ¿por qué no? invitar a Kurt Hollander a fotografiar y a escribir sobre ella.

 

* Jesús G. Reséndiz Silva es economista y miembro de la Liga Peatonal. Miguel A. Sotelo González es politólogo y entusiasta de las ciudades sustentables.

 

@ZoonPeaton

@LigaPeatonal

 

 

Referencias

Brown, J. (1985). “Why Foreign Oil Companies Shifted Their Production from Mexico to Venezuela during the 1920s”, The American Historical Review, vol. 90, no. 2, pp. 362-385.

Castañón, F. (2014). “De Mayo a la Fecha se Rescataron 700 Migrantes Secuestrados en Tamaulipas; Gobierno sólo Reportó 193”, Animal Político, Agosto 29, 2014.

IDMC. (2014). “Global Overview: People Internally Displaced by Conflict and Violence”, Internal Displacement Monitoring Centre (IDMC), Norwegian Refugee Council, Geneve, pp. 9-65.

Merino, J. (2014). “Homicidios Enero – Mayo 2014”.

Rubio, L. (2014). “Violencia y Migración: Desplazamientos Forzados por el Crimen Organizado”, Seminario Permanente de Investigación Sobre Migración México – Canadá – Estados Unidos, Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Autónoma de México (UNAM), Abril 3, 2014.

SESNSP. (2014). “Informe de Víctimas de Homicidio, Secuestro y Extorsión 2014”, Secretariado Ejecutivo del sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), Octubre 20, 2014, pp. 1-7.

 

De mayo a agosto del mismo año, se rescataron 700 migrantes secuestrados (Castañón, 2014).

Durango, Guerrero, Michoacán, Nuevo León, Sinaloa y Sonora.

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