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Zoon Peatón
Por Zoon Peatón
Liga Peatonal es una organización civil sin fines de lucro que trabaja por ciudades para todas l... Liga Peatonal es una organización civil sin fines de lucro que trabaja por ciudades para todas las personas donde las y los peatones sean el principal actor en las políticas públicas para el diseño de las urbes. Somos parte de la International Federation of Pedestrians, Youth Action Net, Red Innova, Estrategia Misión Cero y la Red Latinoamericana de Ciudades que Caminan, redes internacionales de activistas y emprendedores sociales que buscan mejorar la calidad de vida de todas las personas. (Leer más)
Urbanismo feminista y auditorías viales
Uno de los principios del urbanismo feminista es que si la ciudad es accesible para las mujeres, entonces es una ciudad accesible para todas las personas.
Por Inés Alveano Aguerrebere
11 de marzo, 2020
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En 2019, asistentes al 6º Congreso Peatonal realizado en Morelia escuchamos hablar del urbanismo feminista. La ponente detonó una reacción inicial de rechazo, sobre todo del público masculino, porque sabemos que a algunas personas les da escozor oír hablar del término feminismo, o que alguna mujer se asuma públicamente como feminista.

La ponente Carolina Huffmann, de nacionalidad argentina invitó a hombres y mujeres a pensar y hablar en ese momento, de cómo sería una ciudad accesible para las mujeres. Entre el público, coincidimos en que sería una ciudad bien iluminada, con fácil acceso a las personas que llevan carreolas; con banquetas amplias, lugares de descanso, parques con distintas actividades para personas de todas las edades, etc.

Resulta que uno de los principios del urbanismo feminista es que si la ciudad es accesible para las mujeres, entonces es una ciudad accesible para todas las personas. Esto es debido a que solemos ser las mujeres las responsables de múltiples tareas que implican la utilización del espacio público, como cuidar a niñas y niños, a adultos mayores, realizar las compras, ir al mercado… etc.

“La naturalización de las mujeres como cuidadoras, organizadoras de los hogares y de los varones como trabajadores proveedores continúa vigente a pesar de que año a año aumente el peso de los ingresos femeninos en los hogares…”.

“…De quienes se reconocen en femenino se espera la entrega incondicional, se exige el cuidado de otrxs como una obligación, como un mandato biológico”.

(Barón, 2020).

En la Zona Metropolitana de México, el principal modo de transporte para las mujeres entre semana es el transporte público no masivo (incluyendo microbuses, RTP, autobuses y trolebuses), correspondiente al 34.29% de sus viajes. En particular, las mujeres hacen un uso prioritario de microbuses: 32.14% de sus viajes (INEGI, 2017). Además, las mujeres realizan un alto porcentaje de sus viajes a pie, el 32.46%. Relacionando el modo de viaje con el motivo del mismo, el 58% de los viajes de cuidado que realizan las mujeres se hacen únicamente caminando (Steer, 2018). El principal motivo de desplazamiento entre las mujeres de la Ciudad de México es realizar viajes de cuidado (19.3%) (SEMOVI, 2019).

Sin embargo – y pese a todo el conocimiento generado de la recolección de datos – el diseño de las ciudades ha estado centrado en la movilidad en auto particular, medio de transporte utilizado principalmente por hombres. En palabras de la experta en movilidad y transporte, Gisela Méndez:

Más de la mitad de la población en México somos mujeres. Sin embargo, las estadísticas de movilidad y de nuestra experiencia de viaje se subestiman mucho. Las necesidades y la experiencia de viaje de los hombres se consideran universales, predominantes, el común denominador.

(Mendez, 2020)

Ello implica que los demás viajes han sido olvidados y marginados. La experiencia de las personas que caminan, que van en transporte público o que andan en bicicleta, suele ser hostil. La Encuesta sobre la Violencia Sexual en el Transporte y Otros Espacios Públicos en la Ciudad de México realizada por ONU Mujeres y la organización Estudios y Estrategias para el Desarrollo y la Equidad (EPADEQ) enfocada en la problemática de la violencia sexual en el ámbito público de la Ciudad de México, encontró que de las 3 mil 214 usuarias entrevistadas, el 88.5% había sido víctima de algún tipo de violencia sexual al transitar por el transporte o espacios públicos de la ciudad en los últimos 12 meses (ONU MUJERES, 2018). En resumen, podría afirmarse que la ciudad no es accesible para estos medios de traslado y por si ello fuera poco, es incómoda, e insegura.

Comencé a hablar sobre urbanismo feminista, porque este mes la Liga Peatonal A. C. lanza la Guía para evaluar el espacio público desde la perspectiva de las mujeres. Se trata de una herramienta con la que se mide que tan amigable es una zona (una intersección, un trayecto) con las mujeres que la caminan.

Esta guía nace por la necesidad de contar con un instrumento más complejo y que incorpore la experiencia de las mujeres. Actualmente los instrumentos con los que contamos para evaluar el espacio público son las auditorías viales, que se han impulsado desde la seguridad vial, para evaluar zonas o intersecciones con alta incidencia de muertes o lesiones por accidentes viales. Lo que se hace en una auditoría vial es visitar la zona o intersección que es foco rojo, y revisar qué factores (sobre todo de infraestructura) pueden estar influyendo en la presencia de choques y/o atropellamientos.  Después de visitar la zona a pie, se realizan sugerencias para modificar el área, de manera que la seguridad vial se incremente, sobre todo para los usuarios más vulnerables de la vía (si es urbana, estos serían personas a pie y en bicicleta).

La Secretaría de Salud, desde cada dependencia estatal, hace (unas entidades más que otras) auditorías viales lideradas por las/los Coordinadores del Programa de Prevención de Accidentes y Seguridad Vial.  Al respecto, sólo podemos mencionar que se espera que estén pensando en las necesidades de todas y todos los usuarios de las vías, y no solo estén favoreciendo a esa minoría que va en auto, que es alrededor del 25% de la población. Es decir, que no estén sugiriendo -por ejemplo- puentes antipeatonales, para intentar solucionar o disminuir atropellamientos.

Es fundamental impulsar que se diseñen soluciones responsivas a su evaluación. Algunas de las categorías que contempla son accesibilidad, iluminación, señalética, mobiliario, movilidad, usos y equipamiento, espacios para el cuidado, áreas verdes, habitabilidad del espacio, seguridad y percepción de peligro.

Finalmente, hay un concepto de nombre Ciudades 8-80 (Peñalosa, s.f.), que asegura que las ciudades deberían estar diseñadas y funcionar de manera que una persona de 8 años, o una persona de 80 puedan moverse de manera independiente. A ojo de buen cubero, pareciera que una ciudad diseñada para estos extremos de edad debería ser accesible también para las mujeres, pero yo no estoy segura de que lo sea.  ¿Ustedes, qué opina?

* Inés Alveano Aguerrebere (@inesalag) es peatona, ciclista urbana, usuaria del transporte público y automovilista. Psicóloga y Maestra en Salud Pública. Doctora en Políticas Públicas. Madre. Le apasionan los vínculos entre la forma física de las ciudades y el bienestar social. Co-fundadora de Morelia Se Mueve (@moreliasemueve).

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