Calientan los ánimos en San Lázaro
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Calientan los ánimos en San Lázaro

Por Francisco Sandoval Alarcón
4 de febrero, 2011
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Abucheos, gritos, rechiflas, inasistencias, insultos para el presidente Felipe Calderón, así como un conato de riña entre dos representantes del Partido Acción Nacional (PAN),  fue lo que enmarcó la segunda sesión ordinaria de labores celebrada por los diputados federales en el Congreso de la Unión.

Sólo 44 minutos bastaron para que el presidente de la llamada cámara baja,  Jorge Carlos Ramírez Marín tomara la decisión de suspender la sesión al “no existir las condiciones necesarias para su desarrollo”,  ante el evidente caos generado por un nutrido grupo de legisladores.

Los diputados, debatían la puesta en marcha del nuevo reglamento interno de la Cámara de Diputados,  el que entre otras cosas, y por irónico que resulte, busca impedir lo que el mediodía del jueves sucedió en el pleno de San Lázaro, ante la cara de asombro de más de una docena de guardias de seguridad que corrían de un extremo a otro para tratar de apaciguar los ánimos  y de paso contener la avalancha de reporteros que sólo trataba de documentar lo sucedido.

Entre faltistas y caos

Desde que arrancó la sesión a las 11:28 horas del jueves, inició el desorden. De los 500 diputados que integran el Congreso, sólo 301 acudieron a la cita, pero más de la mitad se retiró del recinto una vez que pasaron lista. Otros sin embargo, como el perredista Alejandro Encinas ofrecían entrevistas a los representantes de la prensa sin poner atención al debate que se desarrollaba.

Casi 20 minutos más tarde, tras una serie de posicionamientos sobre el tema por parte de legisladores del PT, PRD, PVE y PAN, los diputados Mario Di Costanzo, Jaime Cárdenas y Gerardo Fernández Noroña del Partido del Trabajo (PT), subieron a tribuna sigilosamente para después desplegar una manta en la  que aparecía la fotografía del presidente Felipe Calderón con la siguiente leyenda:  “Tú dejarías conducir a un borracho tu auto ¿No, verdad? ¿Y por qué lo dejamos conducir el país?”.

El contenido de la manta molestó a los representantes del PAN, quienes comenzaron a lanzar algunas rechiflas contra los petistas que se mantenían de pie en la tribuna aun cuando el presidente del Congreso los invitaba a ocupar sus curules. Mientras los panistas reclamaban la acción, al considerar que el nuevo reglamento prohíbe ese tipo de manifestaciones y exigían orden, en uno de los pasillos dos diputados de Acción Nacional, el sinaloense Manuel Clouthier, y el michoacano Julio Castellanos, protagonizaron un conato de riña.

Sin mediar palabras, el primero empujó violentamente a su compañero de bancada por lo que éste al perder el equilibrio fue a dar a una de las curules del recinto. Esto generó la movilización de los guardias de seguridad y de otros legisladores, que inmediatamente fungieron como mediadores del conflicto entre los diputados. Ya después, el propio Castellanos  justificó la reacción de Clouthier al declarar que todo se trató de un problema interno pues  en una reunión de bancada no se le dio el uso de la voz al sinaloense, para después asegurar que todo estaba “bien” entre ellos.

Exacerbados los ánimos, el presidente de la Cámara pidió que se conservara el orden, pero al no escuchar eco a sus palabras optó por declarar un receso de 5 minutos. Lejos de llegar a una tregua, el espacio fue aprovechado por panistas y petistas que comenzaron una discusión verbal que no paró aún cuando Ramírez Marín inició la sesión, que finalmente concluyó cuando los diputados del PAN y del PRI optaron por abandonar la sesión al considerar que con sus reclamos se estaba denigrando la figura de Felipe Calderón.

Lo que dice el reglamento

Fue la tercera semana de diciembre de 2010, que los diputados federales aprobaron el nuevo reglamento interno que regiría la vida del órgano legislativo y sus representantes, esto luego de casi ocho décadas de no haber sufrido ninguna modificación.

Entre algunos de los puntos de la nueva ley, fue el hecho de poner candados a las solicitudes de licencias de los diputados con el objetivo de frenar que personas que no ganaron su curul por la vía del voto y que sólo fungían como suplentes de los legisladores, ocuparan un lugar sólo por este último merito, como regularmente ocurría.

Otro fue el de regular el trabajo y poner en un padrón a los llamados cabilderos de la iniciativa privada o de personas particulares,  que por muchos años influyeron en las decisiones que tomaron los diputados y que sin duda beneficiaron los intereses que representaban.

Con el reglamento además, se sanciona económicamente por primera vez las faltas continuas de los diputados en las comisiones de trabajo, sobre todo si con ellas se retrasa la labor legislativa.

También se establecieron una serie de obligaciones en cuanto al desempeño de los diputados y aun cuando no se logró castigar la toma de tribuna, se exige a los legisladores dirigirse con “respeto y cortesía” con el resto de sus compañeros y personal del recinto, pues de no hacerlo tal y como ocurrió este jueves, podrían recibir sanciones por indisciplina.

El único problema según se advierte en el capítulo uno del título octavo de la ley, es que la responsabilidad de interponer las faltas recae en el Presidente de la Cámara y en los representantes de la Comisión de Régimen, Reglamentos y Prácticas Parlamentarias o en su defecto por los diputados en  pleno, lo que los convierte en juez y parte de los actos de indisciplina que ahí se presenten.

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Ketanji Brown Jackson: quién es la primera mujer negra en llegar a la Corte Suprema de EE.UU.

La jueza de 51 años fue confirmada este jueves por el Senado de EE.UU. para ocupar un puesto en el máximo tribunal del país. ¿Quién es Ketanji Brown Jackson?
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7 de abril, 2022
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Ketanji Brown Jackson hizo historia este jueves.

Con 53 votos a favor, la jurista de 51 años se convirtió en la primera mujer afroestadounidense en ser nombrada jueza de la Corte Suprema de Estados Unidos.

Los demócratas y tres republicanos del Senado votaron a favor de su nombramiento luego de que el pasado febrero el presidente de EE.UU., Joe Biden, la nominara para reemplazar al juez Stephen Breyer, quien anunció su retiro.

“En esta votación, los ‘sí’ son 53, los ‘no’ 47. Y esta nominación es confirmada”, dijo la vicepresidenta de EE.UU., Kamala Harris, quien asumió su función de presidenta del Senado en la sesión.

La mayoría demócrata aplaudió y ovacionó el resultado. Chuck Schumer, el líder de la mayoría, lo calificó como un “día jubiloso” para Estados Unidos.

La senadora por Alaska Lisa Murkowski, una de los tres republicanos que votaron a favor de la jueza Jackson, dijo que su decisión era, en parte, una señal de “rechazo a la corrosiva politización” en torno a los procesos de confirmación.

La nueva magistrada “aportará a la Corte Suprema una experiencia en tribunales que pocos pueden equiparar dado su historial en litigios”, añadió Murkowski.

En 233 años de historia de la Corte Suprema, es la tercera persona de la comunidad negra en sentarse en el máximo tribunal del país, después de los jueces Thurgood Marshall (fallecido en 1993) y Clarence Thomas (actualmente en el cargo).

Con la llegada de Jackson, la composición de la Corte Suprema -clave en muchas decisiones del país- quedará con una representación de seis jueces conservadores y tres progresistas, incluida Jackson entre estos últimos.

El origen de Ketanji Brown Jackson

Al nominarla para la Corte Suprema, el presidente Biden dijo que Jackson es “una de las mentes legales más brillantes de la nación”. Su trayectoria es amplia.

Nacida en Washington DC en 1970, creció en Miami en los años en los que aún había efectos de la segregación racial en el sureste del país.

Ketanji Brown Jackson

Getty Images

“Mis padres me enseñaron que, a pesar de las muchas barreras que tuviera que enfrentar al crecer, si trabajaba duro y creía en mí misma y en Estados Unidos, podría hacer cualquier cosa o ser cualquier cosa que yo quisiera ser”, dice Jackson.

“Fue mi padre quien me inició en este camino. Cuando yo era niña, lo vi estudiar y se convirtió en mi primer ejemplo profesional”.

En la escuela secundaria fue campeona de debate y presidenta de su clase.

Jackson posee dos títulos de la Universidad de Harvard, institución a la que ingresó con solo otros tres compañeros afroestadounidenses.

“En esos primeros momentos en los que te preguntas si perteneces, ella fue el ancla. Luego se aseguró de que todos lo fuéramos. Ella es la que se convirtió en el cimiento de todos nosotros”, dice su excompañera Lisa Fairfax.

En esa época conoció a su esposo, Patrick Jackson, que era estudiante de medicina de Columbia y proviene de una familia blanca de Boston.

Su carrera

Jackson actualmente forma parte del influyente Tribunal de Apelaciones de EE.UU. para el circuito de DC.

Previamente estuvo en la defensa pública, lo que la convierte en la primera jueza de la Corte Suprema en haber sido abogada pública ante los tribunales.

Joe Biden y Ketanji Brown Jackson

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Jackson fue nominada por el presidente Joe Biden.

En 2012, el entonces presidente Barack Obama nominó a Jakcson como jueza del tribunal de distrito de DC. Durante los ocho años que pasó ahí escribió más de 500 opiniones.

Entre ellas, dictaminó que Donald F McGhan II, el exabogado de la Casa Blanca del presidente Donald Trump, tenía que testificar en la investigación sobre la intromisión de Rusia en las elecciones de EE.UU.

Al ser nominada, la jueza Jackson habló de su familia y sus mentores legales y modelos a seguir.

Dijo que al trabajar como secretaria del juez Breyer (al que sustituye) de 1999-2000, aprendió lo que se necesitaba para ese cargo: “el más alto nivel de habilidad e integridad, civilidad y gracia”.

La jueza Jackson también habló brevemente sobre su enfoque de la ley: “He sido juez durante casi una década y me tomo muy en serio esa responsabilidad y mi deber de ser independiente”.

“Decido los casos desde una postura neutral. Evalúo los hechos, interpreto y aplico la ley a los hechos del caso que tengo ante mí, sin temor ni favoritismo, de conformidad con mi juramento judicial”.

Senadores republicanos

EPA
La mayoría de los republicanos optó por rechazar la nominación de Jackson.

Pero, durante las 30 horas de audiencias de confirmación, muchos republicanos consideraron que hubo fallas en sus decisiones pasadas.

La criticaron por no responder si se deberían agregar escaños a la Corte Suprema (algo que rechazan los republicanos) y por no querer definir el término “mujer”. También la acusaron de indulgencia en casos de pornografía infantil.

Sin embargo, los demócratas dijeron que tiene “todas las credenciales” para el máximo cargo al que fue confirmada.

Casos polémicos

Algunas de las decisiones en su carrera judicial fueron repasadas en las audiencias de confirmación.

El senador Dick Durbin se refirió a acusaciones de que “tiene un patrón de dejar libres a los delincuentes de pornografía infantil”.

Fue señalada por haber dado sentencias “indulgentes” a procesados y abogar por reducir sus penas cuando fue vicepresidenta de la Comisión de Sentencias de EE.UU., que asesora al Congreso sobre las pautas federales de sentencias.

Las afirmaciones son engañosas, según varios sitios de verificación de hechos.

“Nada podría estar más lejos de la verdad”, dijo Jackson, quien eludió las críticas a sus sentencias que en ocasiones estuvieron por debajo de las pautas emitidas por el Congreso, pero no muy diferentes a las de otros jueces.

Optó por hablar del daño causado por los delincuentes sexuales y de las vidas que habían sido destrozadas Describió la gama de castigos que los procesados recibieron a través de sus fallos.

Senadores republicanos

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Otro de sus momentos cuestionados fue haber sido defensora pública de detenidos de Guantánamo.

Los republicanos criticaron que hubiera dado “servicios legales gratuitos para ayudar a los terroristas a salir” de la prisión militar.

La jueza dijo que a los defensores públicos se les asignan casos y no eligen a quién representar, y que todos los acusados tienen “derecho a representación y a ser tratados de manera justa” bajo el sistema de justicia de EE.UU.

Pero reconoció que defender a los detenidos significaba, a veces, ayudar a liberar a personas que luego estaban en contra de los intereses estadounidenses.


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